-¿Te he dicho lo hermosa que te vez hoy, honey? -preguntó Harry desde su escritorio y con una hermosa sonrisa que me encanta.

-No, creo que no me haz dicho. -dije sonrojada. -Me veo igual que todos los días, no me he hecho nada especial.

-No necesitas hacerte muchas cosas para verte hermosa. -Llegó hasta mi escritorio y tomó mi mano. -Eres la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida. -besó mi mano.

-Siento que estás mas cariñoso de lo normal. -dije riendo sonrojada.

-Me agrada la idea de que te quede muy claro lo que pienso sobre ti, Serena. -me miró directo a los ojos. -Y pienso que eres la mujer más maravillosa del mundo. -iba a hablar pero el colocó uno de sus dedos sobre mis labios haciendome callar de una manera tan sensual. -No me interrumpas, honey, pienso que eres perfecta, demasiado perfecta, es decir, eres inteligente, trabajadora, hermosa, sexy, dulce, ¡me encantas! Y hoy desperté de una manera horrible, soñé que te volvía a perder...que conocías a alguien mejor que yo, más guapo, con más dinero, más divertido y a mi me dejabas solo...otra vez, no quiero que pase eso. -besó mi mejilla. -Por éso quiero que sepas que aunque quizás haya hombres mucho más apuestos que yo y con más dinero, ninguno de ésos idiotas te va a querer más que este idiota.

Y me besó de una manera tan, tan, tan, PERFECTA, a la manera en la que él solo sabe hacerlo, lentamente y suave y luego algo rápido invadiendo mi boca por completo, se apodera de mis sentidos y de mi uso de la razón por completo.

-No sabes lo mucho que me gusta que me digas eso, bebé.

-Que bueno que te guste porque planeo estarlo haciendo mas seguido. -rozó su nariz con la mía. -Me siento mal por lo del viernes, Serena, y no creas que estoy haciendo esto porque me siento culpable, estuve pensando el fin de sem...-lo interrumpí.

-Ya te dije que no hay problema, bebé, no impor..-se levantó de golpe de mi escritorio.

-¿¡CÓMO QUE NO HAY PROBLEMA!? -gritó. -Tú. -me señaló. -Debes de estar loca, mujer, o sea ¡te dejé sola en un restaurante en Brooklyn! Un lugar que no conocías y además a la una de la mañana y aún así sigues siendo linda conmigo, no te comprendo, Serena. -y salió del despacho.

¿¡Qué acaba de pasar!? Es decir, se supone que debería de estar tranquilo porque no me importó que me dejara sola en Brooklyn y en lugar de se altera, ¡hombres!, ¿quién los entiende?

Harry no fue al despacho por las siguientes dos horas, estaba comenzando a preocuparme así que salí y fui a preguntar a Isabel si sabía algo de él.

-Isabel, disculpa que te moleste pero, ¿sabes a dónde se fue Harry?

-Oh, no dijo a donde iba pero se veía algo desesperado cuando llamó el ascensor, espero que no haya sido por mi culpa, Serena.

-No, no fue por tu culpa, Isabel, no te precupes. Saldré a buscarlo, si alguien me necesita le pasas mi número de celular y yo hablaré con él, ¿okay? -fui al despacho por mi bolsa y me despedí de Isabel.

Una vez abajo pregunté al cuidador del estacionamiento si habia visto a Harry y me dijo que tomó su auto y salió demasiado apurado y según él lucía muy preocupado. Conduje hasta el único lugar que estaba segura que tenía que volver. Su casa. Su auto no estaba estacionado pero tenía que volver, así que esperaré.

Subí hasta su apartamento y me senté al lado de su puerta, estaba dispuesta a esperarlo.

Saqué mi teléfono y me entretuve jugando uno de los cuantos juegos que tenía. Esperé más o menos una hora y media cuando escuché el ascensor y luego vi a Harry saliendo de él, se estaba arreglando la chaqueta y lucía algo asustado y a la vez preocupado ¿por qué? No tengo idea. Me levanté lo más rápido que puede del piso y cuando me vio frente a su puerta su cara cambió a una de sorpresa.

-Tenemos que hablar. -me apresuré a decir antes de que me dijera algo. -¿Por qué te fuiste nomas porque sí del despacho?

-No tengo ánimos para hablar, Serena y ¿qué haces aquí? -preguntó bruscamente y con un tono malhumorado.

-Hey, tranquilo, Harry, yo solo vine para saber si estabas bien, me tomó por sorpresa tu actitud hace rato y ahora me hablas como si yo tuviera la culpa de todo cuando lo único que estoy haciedo es preocuparme por ti. -intenté acercarme pero él se alejó. -¿Por qué te alejas? ¿Tienes algo en contra de mi?

-Nada, Serena, es que no me siento bien, ya te dije y porfavor no quiero que me estes "interrogando" con preguntas estúpidas en este momento, ¿bien? Tengo cosas más importantes que hacer. -me hizo a un lado y abrió y cerró rápidamente la puerta de su apartamento que ni alcancé a ver.

Que bipolar es éste hombre, Jesús, hace unas horas estaba súper cariñoso conmigo y ahora me trata como si yo tuviera la culpa de todo

-Harry.. -toqué a su puerta. -Bebé, porfavor abreme, ¿si? Prometo no hacerte preguntas estúpidas, sólo quiero estar contigo y asegurarme que estás bien. -sin respuesta. -Harry...amor, abreme, quiero y necesito verte.

Oí un suspiro del otro lado de la puerta y acto seguido la abrió y me dedicó una mirada demasiado seria.

-Al grano, ¿qué quieres? -wow, que brusco.

-Bebé, creo que no merezco que..-me interrumpió, joder, ya se le está haciendo costumbre interrumpirme.

-No me llames bebé en este momento, Serena, no estoy de ánimos, te lo acabo de decir y sobre eso que no mereces que te hable así la respuesta es que no estoy de ánimos.

¡Pero yo no le he hecho nada!

-No...no entiendo por qué me estás tratando así, hoy me dijiste que te gustaba la idea de decirme lo mucho que me quieres todos los días y ahora me estas tratando horrible, ¡por supuesto que no me lo merezo! -grité. -Pero no quiero incomodarte aún más de lo que ya estás y no sé por qué estás incómodo pero sólo quiero estar contigo, te juro que no te molestaré. -puse mi mejor cara de perrito.

-Harry suspiró. -Serena...

-Por favor, Hazza, me preocupas más de lo que tu crees. -no aguanté más y lo abracé, él se tensó cuando mis brazos rodearon su fornido cuerpo pero me correspondió...un poco.

-Está bien, quédate un rato pero no me hagas preguntas estúpidas, te juro que no ando tolerando nada. -rodó sus ojos.

-¿Andas en tus días? -reí pero al parecer a él no se hizo gracia mi broma.

-No estoy de humor para bromas. -me miró serio y yo sentí que me hacía pequeña. -Vamos, sólo entra.

-Está bien. -le sonreí ampliamente y entré en su departamento. -Bebé, no salímos a comer, ¿te parece si pido algo?

-Como quieras. -contestó cortante.

Busqué el número de un restaurante mexicano y pedí tacos, la comida favorita y después fui a buscaro, lo encontré en su habitación...en su cama...y sin camisa.

¿Tienen la idea de lo jodidamente sexy que es Harry sin camisa y con sus pantalones apretados?

-Te vez súper, súper, súper sexy, como no tienes idea. -me acerqué hasta él y lo abracé pero el se quejó ante mi contacto. -¿Qué pasa? ¿Te hice daño, bebé?

-Me duele mucho la espalda, creo que dormí en una mala posición anoche. -Mmmh, yo me sé muchas buenas posiciones. -Siento la espalda muy molida. -Tocó sus hombros masajeandolos.

-Acuéstate en la cama, te haré un masaje.

-No es..

-No aceptó un no por respuesta. -lo señalé. -Y sabes que no puedes pelear conmigo, bebé. -le dí un pequeño beso en la punta de la nariz.

Harry suspiró resigndo y se colocó boca abajo en su cama, yo me senté a horcajadas sobre su trasero y no pensé en perder la oportunidad de pegarle un azote.

-Auch. -se quejó.

-Lo siento, tenía que.

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