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El felino negro ondeaba su cola con tranquilidad, mantenía sus ojos fijos en Yoongi quien se encontraba sentado en el sofá más pequeño. Era absurdo pensar que aquel gato del demonio lo miraba mal pero Yoongi sentía que lo estaba juzgando.


—Tanto tiempo sin vernos.—Llámenlo loco pero era hasta gracioso ver cómo Mini parpadeó con pesadez cuando dijo aquellas palabras para después simplemente mover sus orejas felinas e ignorarlo.—Y pensar que viviremos juntos...


El pelinegro estaba esperando a Jimin quien contrario a sus planes, se había quedado dormido hasta tarde y cuando Yoongi tocó a su puerta el chico aún vestía su pijama y llevaba el pelo alborotado. Min no podía negar que esa era una imagen muy linda y digna de admirar, no le reprochó nada, después de todo el menor había tenido una semana pesada entre el trabajo y la escuela por lo que entendía perfectamente que Jimin merecía descansar.


Después de aceptar un café y terminar comiendo de las galletas de vainilla que Jimin había comprado, el menor se apresuró para darse un baño y arreglarse lo más rápido posible; mientras Yoongi terminó observando a Mini, imaginando cosas que no eran posibles y debatiendo en silencio su futura vida junto al gato del demonio.


—¿Por qué no me dijiste antes que iríamos a conocer un nuevo apartamento?—Jimin salió de su pequeña habitación, llevaba el pelo un poco húmedo y vestía una camiseta de rayas y unos jeans negros.


El pelinegro dejó de lado sus ideas sobre Mini planeando hacerle la vida imposible y se levantó del sofá para observar a Jimin.



—Un compañero del trabajo me comentó sobre este lugar, le dije que quería mudarme y él conoce a la dueña del complejo de apartamento, por lo que me consiguió la cita.


Jimin asintió mientras le daba un trago a una botella con agua la cual metió al refrigerador.—Quería que fuera sorpresa.


—Hyung, creo que ya sabemos que las sorpresas no son lo tuyo.—Yoongi hizo un mohín con los labios mientras que el rubio rió suavemente al ver la linda reacción.—Eish, no te sientas mal.—El menor se acercó a Yoongi quien fingió indiferencia.—A mi me encantan tus sorpresas-no sorpresas, son las mejores.—Yoongi no pudo evitar sonreír sobre todo cuando los brazos de Jimin se cruzaron en su cintura abrazándolo y atrayéndolo.—¿Y quién ese ese compañero tuyo trabajo, huh?


—Jimin...—Yoongi sabía que era broma, Jimin no era una persona muy celosa, pero vamos, el tener el cuerpo del menor tan cerca, y mejor aún, el sentir los suaves labios de Jimin dejando cortos y castos besos sobre su mandíbula, no lo ayudaban en nada.—Es solo un compañero del trabajo.


—¿Tengo que ponerme celoso hyungie?—Yoongi también cruzó sus brazos por la cintura del menor, realizó un sonido y sonrió ante el tierno apelativo.


—Si eres justo como ahora estando celoso, por mi no habría problema.—Jimin soltó una risa baja y le dio una mirada divertida a Yoongi quien sonrió y terminó acercándose para finalmente juntar sus labios.


Disfrutaron de los segundos, Yoongi tenía el fiel pensamiento de que jamás podría cansarse de besar los labios de Jimin; mientras que Jimin pensaba lo mismo del mayor.—No debes de estar celoso de nadie...—El mayor dejó pequeños besos sobre los esponjosos labios de Jimin, mientras éste acariciaba las hebras negras del cabello de Yoongi.


—¿De verdad?—El pelinegro le regaló una sonrisa suave al menor, pequeños besos bajaron por la mandíbula de Jimin hasta que el rostro de Yoongi quedó oculto en la curvatura de su cuello.


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