Capitulo - 6

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(La foto de Elían en galería)

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Oscuridad, un lugar sin mucha calidez existencial eso representa mi habitación, algo frío y sin color.
Tantas veces pense en cambiarlo pero esto es lo que soy, lo que me representa, soy un mundo opaco y sin luz alguna, algo frío como hielo que nunca se derrite, que permanece en la Antártida sin derecho a volverse agua nunca mas o una piedra que no tiene derecho a quebrarse jamás, eso soy yo, alguien sin derecho a nada.

Han pasado varios minutos desde que entre a mi habitación, desde que paso lo que paso con Sabrina, solo la escuché llorar tras la puerta, la escuché decir que me odia aparte de todo la escuché irse del apartamento, cerrando la puerta de la entrada.

Mi única pregunta es:

¿Hasta que punto esto es verdad?

¿Hasta que punto puedo creer que es ella? Yo no lo se, no estoy dispuesto a esforzarme por una mentira.

¿Que hay de mi, si al día siguiente Sabrina ni recuerda lo dicho? Como sucedió con Azul y Violeta.

¿Donde quedo yo, si eso ocurre? Es tan difícil imaginarlo, es difícil creer tanto en algo y que al final no sea cierto.

¿Como se yo, que ese maldito brujo infeliz, no me esta haciendo una jugarreta? ¿Como lo se? No tengo respuestas, no hay nada que pueda hacer, mi vida cambio, solo vivo a las sombras de ese infeliz y también a las sombras del Elían que fui antes.

Me tiro en mi cama minutos después de tanto pensar, cierro mis ojos e intento dormir cosa que pasa en un dos por tres.

FlashBack

Los gritos de mamá se escuchaban en toda la casa, yo estaba escondido tras la puerta de la habitación, minutos antes había dejado a mi hermanito dormido en su cuna, cuando de repente los alaridos me espantaron de tal manera que salí de mi cuarto para ver que sucedía, mis padres estaban peleando a palabras, lo peor era que ella lloraba como si le hubiesen dado la peor noticia o como si alguien importante hubiese fallecido, mis pies no daban para entrar hasta donde estaban los dos, algo me dijo que no era prudente por lo que me quede estático sin saber que hacer.

No escuchaba golpes mi padre no era de esos, nunca en lo que llevaba de mis once años de vida lo había visto levantarle la mano a mi mamá entonces lo descarte enseguida.

— ¡No me puedes hacer esto, no puedes! — gritó mamá en llanto algo que de su parte me sorprendió, era una mujer fuerte que no se desmoronaba tan fácilmente. A pesar de todo siempre tenía una sonrisa ante las malas situaciones y los problemas, eso me preocupó con demasía.

— Entiende mujer, no puedo quedarme  hice algo malo, muy malo, él vendrá por mi — escuché hablar a mi padre en forma preocupada, en desesperación como si una gran tormenta con rayos y nubes negras vinieran hacia él.

— ¡¿Pero que hiciste?, por Dios, podemos afrontarlo como familia, no nós puedes abandonar de esta maldita forma!  — le reprochó ella de vuelta, me quede un tanto sorprendido no era una mujer que maldecía, pocas veces se salia de sus cabales.

Entiéndeme Marien no tengo tiempo para explicaciones debo irme cuanto antes. — responde él con apuro.

— ¡No, no, no! — grita mi madre y escucho pasos acercándose hacia la puerta — Nós dejas solos y ¿Que será de nosotros? ¡Dime! — sigue refuntandole en desconsuelo pero él no respondió de vuelta.

La puerta de la habitación se abrió y yo caí al suelo recibiendo el golpe en mi trasero pero me levante de inmediato al verlo salir con una maleta apresurado y no dude ni un segundo en ir tras él.

Corazón Robot #1 ¡Lee esta historia GRATIS!