Veintiuno

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Les recomiendo escuchar House of cards de Bangtan ♥ (está en multimedia)


Hoseok

Llegué a casa a eso de las 6 de la tarde. Acomodo la ropa en mi cuarto, ya es hora de arreglar un cuarto para el bebé. Tal vez le pida ayuda a Jimin. Me dirijo a la cocina en busca de agua.

Cuando la obtuve me voy a la sala para poder ver la televisión. La tensión que he sentido en los últimos días acumulado con el cansancio hace que me quede dormido.

Bostezo mientras me doy vuelta en la cama, escucho una risita y abro los ojos. Jimin me mira y yo a él, me siento y me doy cuenta que estamos en una cama. Miro de nuevo a Jimin y bajo la mirada, su estómago está grande.

—¿Qué miras, Hobi?... sé que estoy demasiado gordo pero... pero es por nuestro bebé, te juro que cuando nazca me pondré a hacer ejer... —lo interrumpo con un beso.

—Eres perfecto, aun si no tuvieras un ojo o un brazo, para mí siempre serás hermoso.

—¡Ay, Hobi! Te amo tanto—y nos volvemos a besar—me gustaría que tenga tus hoyuelos—dice una vez que nos separamos, posa una mano en su vientre y yo encima de ella.

—Luces hermoso esperando a nuestro bebé... yo deseo que tenga mucho de ti. Me lo imagino corriendo por toda la casa y llenándola de risas.

—Sé que el día que llegue será el mejor de nuestras vidas.

—Le enseñaremos todo el mundo, lo bueno y lo malo. Seremos los mejores padres.

Lo beso y me pongo encima de él, cuidando no aplastar su vientre.

••••

Jimin se despidió de su amiga con una sonrisa y un movimiento de mano, se habían enterado que Jungkook estaba en espera. Seogkuk apenas cumpliría un año, eran unos calientes. Ni siquiera le ha de cicatrizar bien la cesaría del primer embarazo.

Suspira y entra a la casa, cierra con llave y escucha unos murmullos provenientes de la sala. Camina hasta ahí y ve a Hoseok gruñendo, el sol está dormido. Se acerca y al ver que Hoseok frunce el ceño toca su hombro.

El mayor abre los ojos confundido, enfoca su vista y lo mira.

—¿Llevas mucho ahí?—su voz suena preocupada.

—En realidad no, acabo de llegar—contesta con el ceño fruncido. Hoseok asiente y él se da media vuelta para salir de ahí.

—¡Jimin, espera!—el menor cierra los ojos y respira profundo, se da vuelta de nuevo y ve al castaño sentado—quiero hablar contigo.

—¿Sobre qué?

—Sobre nosotros

—¿Nosotros?—su ceja se levanta y Hoseok suspira.

Tal vez no es momento, no está bien que lo haga. Está casado y es un pecado... al diablo, si ha de pasar su eternidad en el infierno pues al menos podrá decir que vivió bien. Se levanta y se acerca a Jimin, el menor tiene una mirada de confusión pura. Tiembla ante la mirada de Hoseok, se siente pequeñito, de cristal; como si fuese a romperse en cualquier momento, ante cualquier toque.

Abre un poco su boca. No sabe cómo empezar ¿qué puede decir? ¿Bésame? No, gracias. Ya está demasiado confundido.

—Hey... —unos escasos centímetros los separan—¿Cómo te fue con Namjoon?—su tono es burlesco, totalmente fuera de lugar. Bastante a decir verdad— ¿Le contaste lo que pasó ayer?

— ¿Q-qué pasó exactamente?

Hoseok sonrió de lado, su mano acarició su mentón. Una pequeña barba lo adornaba. Sus ojos destellaban con curiosidad.

—Me besaste, te besé... nos besamos, ya sabes—su cabeza se movió hacía un lado como restándole importancia.

—No veo el por qué tendría que ser relevante eso en una charla con mi novio.

—Tu novio—Hoseok lamió su labio inferior acercándose más, sus manos viajaron a las caderas de Jimin.

Por un rincón de su mente, el embarazado escuchaba un <<aléjate>> <<peligro>> si bueno, esa parte racional debió aparecer cuando aceptó cargar un niño que iba a regalar.

—Tu novio—volvió a decir Hoseok—uno que no quieres—cada segundo estaba más cerca. Para sorpresa de Jimin, el padre de su hijo dirigió su nariz a su cuello donde inhaló profundo—uno que no deseas—sus rodillas temblaron y se agarró de los antebrazos de Hoseok—un novio que no te hace sentir así... porque él no lo hace ¿verdad?—el más pequeño mordió su labio inferior mientras asentía. ¿Y su auto control? ¿Dónde estaba ahora?, tenía ganas de separarse, pero no era un deseo. No quería —¿Quieres besarme, bonito?—su voz se escuchaba ronca. Se separó de su cuello y asintió. Hoseok sonrió mostrando sus blancos dientes—pues hazlo.

Y él lo hizo, claro que sí. Porque era Hoseok ¡su maldito Hoseok! ¡Su fantasía! Sus brazos se cerraron al rededor del cuello del castaño y lo besó. Sus labios eran un poco torpes al principio. Se movían rápido pero muy estúpidamente. Se separaron y conectaron sus miradas, se sentía la atracción y tensión sexual en el ambiente. ¿En serio iban a hacerlo?

Hoseok bajó sus manos hasta las nalgas de Jimin, las apretó y después masajeó, el rizado echó su cabeza hacia atrás por la sensación. Su labio se encontraba entre sus dientes, sus rizos caían por todos lados, era un desastre en tan solo unos minutos.

Sintió a Hoseok tocarle los muslos, entendió la indirecta y dio un pequeño salto, se abrazó al castaño como si fuera un koala y le volvió a besar. Ahora con más experiencia, un exquisito toque que les estaba volviendo locos. ¿Desde cuándo empezó a sentirse tanto calor?

Sus lenguas salieron de sus bocas y se encontraron a medio camino, se movían en sincronía y segundos después el castaño empezó a succionar la del menor. Sus miradas jamás se desconectaron.

Hoseok empezó a caminar hacia las escaleras, a cada paso sus hombrías rozaban. No había sonido más que succiones y chapoteos, algunos jadeos bajos. Los dedos de Jimin se perdieron entre las hebras castañas de su amante. Subieron las escaleras con un poco de dificultad y al llegar al segundo piso Hoseok impulsó el cuerpo de Jimin hacia arriba. El menor rió y se abrazó más al cuello de Hoseok. El castaño reía. Caminaron hasta la habitación de Jimin, Hoseok prestó de nuevo atención al cuello de Jimin, el embarazado vio su reflejo, eso le excitó más. Sonrió a su yo del espejo y cerró los ojos gimiendo, Hoseok lo depositó en la cama y le desabrochó el pantalón quitándoselo de un jalón, su respiración se contuvo al ver una pequeña braga celeste, le miró y Jimin sonrió, se acostó sobre él devorando sus labios, empezó a simular penetraciones rápidas, las piernas de Jimin se acomodaron a los costados del torso del mayor y sus uñas se encajaron en la espalda de Hoseok por encima de la ropa.

Estaban demasiado perdidos en el placer que sus cuerpos se proporcionaba, que no escucharon el auto estacionándose afuera sino hasta que pasó.

—¡Amor, llegué cielo! ¿¡Jimin!? ¿¡Dónde están!?




Todo esta bien hasta que llegaste tú... 

¿Me prestas tu vientre? | Hopemin Yoonseok ~ M-preg¡Lee esta historia GRATIS!