CAPÍTULO VI

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Camila: Lauren, mantén el codo recto y el hombro elevado para que tu brazo se quede en paralelo al suelo - dijo acercándose - Ahora, acércalo al cuerpo. Camila le tomó el brazo e intentó ignorar lo fuerte que estaba y lo mucho que la afectaba estar tan cerca de ella, así que se apresuró a colocar una estrecha banda de goma en su mano izquierda y en llevarse el otro extremo hasta el lado derecho. - Con el brazo recto, quiero que tires de la goma todo lo que puedas sin que te duela - le indicó.

Lauren: Eso es fácil - contestó.

Sin embargo, cuando empezó el ejercicio, Camila se dio cuenta de que hacía una mueca de dolor cuando la banda estaba casi a la misma altura del hombro.

Camila: Ya basta. Ahora, bájalo lentamente - le dijo - La próxima vez, no subas tanto. No quiero que te duela.

Lauren: El que algo quiere, algo le cuesta - contestó tirando de nuevo de la goma. Al darse cuenta de que estaba sudando, Camila le retiró la banda de goma.

Camila: Ya está - anunció yendo hacia la puerta.

Lauren: Eh, que no he terminado - protestó frunciendo el ceño - Me has dicho que hiciera, dos series de diez y sólo iba por la primera.

Camila: También te he dicho que pararas si te dolía - le espetó girándose hacia ella.

Lauren: No me dolía mucho - insistió. Camila se fue hacia ella enfadada.

Camila: Mira, señora Cowgirl - le dijo señalándole el pecho con el dedo índice - yo no te he dicho nada de dolor. ¿Qué parte de la frase es la que no comprendes? - Lauren se secó el sudor con una toalla.

Lauren: Entiendo la frase, pero no estoy de acuerdo.

Camila: Entonces, será mejor que te busques otra terapeuta - le dijo saliendo de la sala de rehabilitación.

Lauren: No quiero otra terapeuta - contestó tomándola del brazo. Camila le miró la mano y a continuación la miró a los ojos.

Camila: Yo no trabajo con pacientes que se niegan a seguir mis instrucciones.

Se quedaron mirando en silencio durante varios segundos hasta que, por fin, Lauren asintió y la soltó.

Lauren: Está bien. Haré lo que tú me digas, pero con una condición.

Camila: ¿Me vas a poner condiciones? – Rió - Desde luego eres una joya. - Lauren sonrió encantada.

Lauren: Sí, por eso siempre te he gustado.

Camila: Venga ya - dijoponiendo los ojos en blanco-. ¿Cuál es la condición? 

Lauren: Quiero que me acompañes a Laramie a recoger los muebles de la habitación de Michelle - contestó -. Nos vamos a las cinco. Camila miró la hora.

Camila: Para cuando lleguemos allí, habrán cerrado. - Lauren negó con la cabeza.

Lauren: He hablado con ellos por teléfono y los viernes no cierran hasta las ocho.

Camila: No creo que deba ir porque...

Lauren: Por favor - suplicó. Al ver su mirada esperanzada, Camila no pudo decir que no.

Camila: Está bien – contestó - pero no olvides tu parte del trato.

Lauren: ¿Cuál era? - preguntó frunciendo el ceño. - Camila le dio unos golpecitos con el dedo en el hombro.

Camila: Nada de dolor.

Lauren: Ah, sí - sonrió -. No te preocupes. - Camila pensó que Lauren se había rendido demasiado fácilmente, pero no tuvo tiempo de preguntarle por qué pues oyó a su hija que se acababa de despertar de la siesta.

Una Noche Junto a Ti - Camren G!PRead this story for FREE!