-Hayley y Jackson, viven en la casa de enfrente, son nuestros vecinos-

-Hope también vive con ellos, ¿no?-

-Si Scar, ella vive con su madre- respondió Elijah.

Rebekah y Freya intercambiaron miradas. -Bueno nosotras tenemos algunas cosas que hacer. Los veremos más tarde- habló Rebekah poniéndose de pies junto a Freya y salieron de la casa.

Scarlette llena de tristeza agacha la mirada y exhala. En eso el vampiro toma su mano. La chica lo mira a la cara. -Pero viene aquí siempre que sale de la escuela. A ella le gusta pasar tiempo con nosotros- comenta el hombre sonriendo dulcemente. Sonrisa que envuelve el espíritu de la bruja en completa paz. Elijah soltando su mano escucha su móvil sonar. -Disculpame un momento por favor- dice poniendose de pies, se dirige a su despacho para responder la llamada.

-Buenas tardes prima...perdida-

Una voz masculina le habló sarcástica desde el balcón interno del segundo piso. La mujer alzó los ojos dando con el mismo par de punzantes iris azul celeste y el mismo gesto arrogante en su rostro, de la noche anterior. Una fuerte tempestad de confusión, otra vez se levantaba en su interior como el fuerte estruendo de un sismo. La angustia, inquietud, desespero y adrenalina se mezclaban subiendo en espiral hacia una densa nube de ambiguas emociones. Scarlette invocó un hechizo protector para evitar que ningún ser sobrenatural escuchara, oliera o percibiera su descontrolado pulso, agitada respiración y su no estable ritmo cardíaco.

La ojigris tragó saliva, apartando la vista de él por varios segundos. -Calmate- pensó. Y tomando absoluto control sobre si misma, volvió a posar la vista sobre el hombre. -Buenas tardes Klaus- le saludó con una media y sensual sonrisa.

El híbrido sin perder de vista semejante gesto en el rostro de la mujer sonrió maliciosamente. -Bueno primita, lo primero que debo decirte es que no esperaba que fueras aceptar el quedarte aquí por tiempo indefinido- hablaba el hombre bajando las escaleras. -Pensé que quizás el hecho de nosotros ser diferentes a ti te iba a intimidar un poco-

Klaus estando frente a ella sonrió. Scarlette se puso de pies y se acercó a él. -A mi no hay nada, ni nadie que me intimide- habló con arrogancia. Niklaus sintiéndose desafiado, acercó su boca al cuello de la bruja. -Brujita esa actitud en mi casa no me agrada...que no se te olvide que estás en el castillo del rey de esta ciudad-

El cálido aliento del híbrido cae sobre la piel de la ojigris. Logrando que un fuerte escalofrío recorriera desde la nuca de su cuello hasta la última parte de su espalda. Klaus se aleja de ella despacio mientras la mira a los ojos.

-Oh parece que eso no lo sabías, ¿verdad?- dijo en un tono burlón.

-Oh parece que eso no lo sabías, ¿verdad?- dijo en un tono burlón

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Two Moons: City of WarDonde viven las historias. Descúbrelo ahora