O1O: Final.

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Era su hora, le tocaba a él tomar la iniciativa.

JaeBum siempre era quien empezaba los momento más dulces que habían tenido, siempre había sido el mayor quien velaba por él y lo cuidaba, realmente no se había dado cuenta de aquello hasta que empezó a recordar todo el tiempo que pasaban juntos.

Y sinceramente, ahora que se había dado cuenta de sus sentimientos y asumido estos, moría de vergüenza con todo lo que había hecho y dicho.

¿“Ñam ñam”?
¿Es en serio?

Sus mejillas se colorearon levemente de rojo mientras chocaba suavemente su cabeza con la pared que tenía a su lado.

Estaba esperando a su mayor fuera de la clase que le tocaba mientras que él había saltado la suya solo para poder llegar a tiempo.

¿Nervioso? Sí, y mucho.

Ciertamente no había querido comunicarse con el contrario desde aquel día viernes que le pidió que se fuera de su casa, todo el fin de semana la pasó planeado aquel perfecto plan que haría que JaeBum hyung cayera por él.

Pero en este preciso momento no recordaba nada del plan, ni siquiera recordaba que debía hacer cuando lo viera.

Un pequeño salto fue el que dió cuando escuchó la campana que avisaba el final de la primera jornada sonar por toda la universidad, su corazón empezó a latir como loco cuando vió como los chicos salían uno por uno.

Y cuando observó a su mayor salir de los últimos casi pudo tirar un grito.

—¡I... Im JaeBum! —Gritó haciendo que el antes mencionado levantara su vista del suelo.

—¿Choi... YoungJae? —Preguntó algo nervioso, con solo el sentimiento de prepararse para correr aunque el menor se dió cuenta de sus intenciones.

—¡Quédate ahí hyung, no te atrevas a moverte!

¿Qué tipo de deja vú era este?

Aunque contrario a Jae en esos días, él sí iba a salir corriendo.

Iba hasta que sintió como su menor lo agarraba de la muñeca.

—YoungJae. —Murmuró JaeBum intentando que sus orbes no chocaran corriendo la vista. Y aunque realmente eso fue doloroso, lo que realmente le dolió fue que no lo había llamado bebé o de algún apodo cariñoso que siempre ocupaba con él. —Realmente no veo apropiado esto, en serio creo que...

Sus palabras fueron bruscamente detenidas por su chico que de no sabe dónde sacó fuerza y lo acorraló en la pared, colocando cada una de sus palmas a la orilla de su cabeza.

Los ojos de JaeBum parecía platos en ese momento.

—¡No soy YoungJae! —Bajó su vista mientras sus ojos se colocaban cristalinos por la vergüenza y su voz empezaba a temblar. —¡S... Soy bebé para usted! —Escondió sus castaños orbes dejando salir la primera lágrima. —¡Solicito, Jae, o como quiera decirme, pero por favor...! —Se detuvo un segundo bajando tono de voz bajo notablemente al darse cuenta de su infantil actitud. —No me llame YoungJae... —Dejó salir otra lágrima. —Se escucha tan frío y... No me gusta. —Casi no se escuchó aquello último. —Y usted me gusta tanto. —Sin quitar sus manos del lugar apoyó su rostro en el hombro contrario dejando que sus saladas lágrimas mojaron el lugar.

Y aunque YoungJae había hablado tanto, JaeBum simplemente no sabía que decir.

¿El chico, aquél que pensaba que sería su amor imposible hasta que muriera dijo que gustaba de él?

¿Qué tipo de sueño era este?
¿Realmente esto era la realidad o solo había tenido un accidente camino a la universidad y en unos momentos despertaría en una camilla del hospital y sin piernas?
...Bien, antes que nada debía dejar de ver anime.

Y segundo, con cuidado bajó los brazos de su menor que estaba casi seguro de que ya le dolían por la posición, estaban temblando levemente y no sabía si fue por su reciente confesión o porque se le acalambraron. Al ya poder bajarlos sin oposición alguna del chico de cabellera negra sus brazos los pasó alrededor de él queriendo protegerlo, no tan solo hasta que terminara de llorar, sino hasta donde la vida le permitiera hacerlo.

—¿Te gusto? —Preguntó suavemente no queriendo escuchar la respuesta pero sí a la vez.

YoungJae asintió.
JaeBum quería llorar.

—¿En serio? —Sentía sus ojos picar y una pequeña sonrisa se formó en sus orbes. —¿Mucho, mucho?

Volvió a asentir mientras dejó salir una casi inaudible risa.

—¿Qué sucedió con JiWoo?

—¿Qué tan masoquista cree que soy?

—Bueno...

Suspiró dejando que la última lágrima que saldría de sus orbes ese día saliera con la libertad que merecía. —¿Realmente cree que me gustaría alguien que ni siquiera me decía un buenos días y dejaría ir a un chico perfecto como usted, el cual hace mi corazón corra como loco? —Levantó la vista creando aquel puchero que su contrario tanto deseaba besar cada vez que lo observaba. —Además, junto a JiWoo nos dimos cuenta que la heterosexualidad no era lo nuestro.

—¿Hace cuánto?

—¿Qué?

—¿Hace cuánto dejaste de sentir cosas por ella?

—Al... ¿Primer mes de novios?

—¡Eso fue hace dos jodidos meses! —Dijo o casi gritó el mayor deshaciendo el abrazo.

—¡Perdón! —YoungJae hizo una pequeña reverencia.

—¡No te inclines, estamos en medio de la universidad!

—¿Qué? —Se levantó enarcando una ceja. —¿Te debo recordar que me confesé y te terminé acorralando a la vista de todos, fuera de tu salón?

—Oh Dios... —Tapó sus rostro con su mano aunque analizando sus palabras las saco de inmediato. —¡Espera! ¿Por qué ya no me tratas con respeto?

—Porque mi paciencia se acabó. —YoungJae lo tomó del borde de su poleron y empujó hacia él, uniendo sus labios.

JaeBum podía decir que en aquel preciso momento había llegado al cielo.

Los labios de su bebé eran tan suaves como lo había imaginado, el grosor de estos era perfecto y realmente sabía como moverlos, era suave, era lento.

Era su primer beso juntos.

—¿Ñam ñam? —Preguntó con una sonrisa mientras sintió como se separaban.

—Ñam ñam, hyung.

—¿Sabes cuándo diré eso? —Preguntó JaeBum casualmente subiendo su mano para acariciar la oscura cabellera de su chico. —Cuando pruebe tu dulce cuerpo por primera vez...

Por dentro estaba muriendo de vergüenza la verdad pero debía parecer un chico sexy.

—¿Y qué está esperando, hyung? —Sus mejillas se encontraban levemente rojas por aquel atrevido comentario de su fuckboy.

—Que aceptes ser mi novio. —Fue lo único que dijo para volver a unirlos en un beso.

—Mil veces, sí. —Murmuró YoungJae entremedio de los cerezos del contrario.

Fin.

(...)

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