Dieciséis

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Jimin.

Miraba a los niños jugar en el parque, habíamos llegado hacía media hora. Después de la consulta nadie dijo nada. Hoseok y yo caminamos en silencio al auto, al principio fue algo incómodo pero después de un rato Hoseok sugirió ir a un parque, yo acepté pues no quería estar todo el día en casa.

Imaginé a mi bebé, tal vez tendría los hoyuelos de Hoseok y mis ojos sonrientes... preferirían que se pareciera a Hoseok, que tuviera sus pómulos. También su sonrisa aniñada. Si todo sale bien, me gustaría verlo. A la mierda lo que diga Yoongi, ni siquiera usamos su óvulo. Dijo que viéndonos bien, quiere que su hijo tenga los ojos de color y que sea muy blanco. Es tan extraño.

—Toma—Hoseok llega a mi lado y me da un cono de nieve de yogur con cajeta.

—Gracias.

—No hay de que, el que debería de agradecer soy yo. Me estás dando la felicidad, Jimin. Y sé que a diario te lo digo y no me importa, jamás me cansaré. Muchas gracias, Mochi.

—Y-yo... —me detengo un momento mientras siento las lágrimas en los ojos, putas hormonas—no sé qué decir, Hoseok. Sé que serás un buen padre y lo cuidarás a él o a ella muy bien y tampoco le faltará nada.

—Está bien, no llores—Hoseok me atrae a su pecho mientras me quita el helado de la mano. Me aferro a su torso y acerco mi nariz a su cuello, puedo oler su perfume.

No sé si sea porque no he tenido sexo desde hace mucho, o porque en verdad Hoseok es realmente caliente. Pero en cuestión de segundos me encuentro totalmente excitado. Una erección empieza a formarse en mis pantalones y me separo de inmediato, eso ocasiona que Hoseok tire el helado.

—¿Qué pasó?

—N-nada... quiero irme a casa, estoy muy cansado.

—Pero si apenas iríamos a comprar la comida y lo que hace falta en casa.

—El embarazo... sí, eso. Me duelen mucho los pies.

—Si quieres... bueno, podría darte un masaje cuando llegue a casa.

Gimo despacio ante el pensamiento... al parecer no tan despacio pues Hoseok sonríe. Agacho la mirada totalmente avergonzado. Muerdo el interior de mi mejilla esperando que el sonrojo pase.

—No, Hoseok. En serio quiero irme ya... quedé con Namjoon y no sé qué ponerme.

La sonrisa de Hoseok desaparece y asiente, se levanta y camina hacia al auto sin esperarme. Parece que el embarazado es él, sus cambios de humor a veces son frustrantes. El camino fue rápido y silencioso, por alguna extraña razón el tráfico no era mucho. Bajo del auto y camino hacia la puerta. Saco las llaves del bolsillo de mi pantalón y entro a la casa dejando la puerta abierta para Hoseok.

Subo de inmediato las escaleras y camino a mi habitación, cierro la puerta y me dirijo al armario. Saco mi maleta y la cargo hasta la cama, la abro y tomo una bolsa negra. Abro el cierre y veo un consolador. No lo uso desde hace un año o más.

—Jimin—la voz de Hoseok hace que de un salto, la pequeña bolsa negra sale volando al suelo—¿estás bien?—suspiro cuando me doy cuenta que está del otro lado de la puerta—iré al súper. ¿Se te ofrece algo?

—¡Fresas!—hago una mueca ante lo desesperada que sale mi voz, la risa de Hoseok se escucha y yo también rio.

—Fresas serán, regreso en unas dos horas, cuida a mi bebé.

—Gracias, Hobi. Ve tranquilo, yo cuido al frijol.

La carcajada de Hoseok se vuelve a escuchar mientras se aleja, tomé el apodo que Namjoon le dio al bebé, obviamente Hoseok no lo sabe. Recojo mi bolsa negra y espero a que el auto de Hoseok se vaya. Unos minutos después pasa, bajo la maleta de la cama y me quito la camisa, los pantalones y camino al espejo de cuerpo completo que traje de mi apartamento. Cierro los ojos mientras toco mi cuello, mis manos se dirigen a mis pezones y los aprieto. Mi boca se abre soltando suspiros. De apoco abro mis ojos y veo a Hoseok, mis manos fueron remplazadas por las de él y vuelvo a cerrar los ojos mientras mi cabeza se recarga en su hombro. Su mano derecha viaja hasta el inicio de mi ropa interior y se mete en ella, sus dedos tocan mi pene hasta la punta mientras su boca va a mi cuello. Empieza a dar pequeños besos al mismo tiempo que me masturba.

Gimo su nombre y él mueve más rápido su mano. De pronto empezamos a caminar, en la misma posición hasta la orilla de la cama, él saca su mano de mi bóxer y abro mis ojos. No hay nadie, la sensación fue tan real. Niego con la cabeza y me quito la ropa interior.

Hoseok.

Suelto un gruñido cuando busco mi cartera, de seguro la dejé en mi habitación cuando cambié mi ropa. Manejo hasta el primer retorno y vuelvo a la casa, tardo como 5 minutos. Al llegar estaciono el carro y lo apago, salgo y corro hacia la puerta de la casa, la dejé abierta y no creo que Jimin la haya cerrado.

Y efectivamente, el menor no le puso llave. Subo las escaleras de dos en dos y al llegar arriba escucho un grito. Alarmado me dirijo al cuarto de Jimin. Espero que no le haya pasado nada, pego mi oído a la puerta y vuelvo a escuchar un grito... pero no es de dolor, para nada. Abro mis ojos al darme cuenta que son gemidos, paso saliva y me alejo de la puerta.

Tengo dos opciones:

Me voy por donde vine o abro la puerta.

Mi mano vuela al pomo y lo giro despacio, asomo mi cabeza un poco y lo que veo me deja la boca seca, mi corazón empieza a bombear sangre y toda va directo a un lugar: mi pene.

Jimin tiene las piernas abiertas, una de sus manos mete y saca algo de su entrada y la otra jala desesperada-mente su pene. Suelta un grito más fuerte que los anteriores y veo como el semen sale de la punta. Muerdo mi labio inferior y aprieto el pomo mientras cierro la puerta.

Bajo mi mirada hasta mi entrepierna, ahí hay una erección. Jimin provocó una erección en mí. Un hombre hizo que se me parara.

Definitivamente debí haber cerrado la puerta.




7v7r

¿Me prestas tu vientre? | Hopemin Yoonseok ~ M-preg¡Lee esta historia GRATIS!