O6

803 166 22

Se encontraba recostado sobre el escritorio de su casa mientras un gran suspiro salía de sus labios, el alivio fue y es grande al enterarse que al  final el profesor no había ido y tuvieron la hora libre.

Con YoungJae se había despedido como siempre con un beso en la mejilla y aquello le bastaba para estar todo el día feliz.

Realmente... Una tan sola sonrisa del menor podía provocar que su mundo diera vueltas.

Tan solo poder estar a su lado le hacía sentir una felicidad enorme.

Aún recuerda cuando lo conoció, cuando le habían pedido ayudar a un niño de primero que no podía entender las clases, un chico que realmente creía que acabaría con su paciencia.

Pero no, no fue así.

Porque en cada sesión de estudios él logró observar como Jae se esforzaba, que realmente le costaba pero intentaba salir adelante, veía como Choi YoungJae no se daba por vencido.

Y en parte le hubiera gustado ser como él y no darse por vencido.

Pero cuando ya había decidido a confesarse el menor había llegado con la noticia que tenía novia.

Lloró, lloró mucho ese día.

Citas, regalos, una vida, había imaginado tantas cosas pensando que el chico de cabellera negra sentiría lo mismo que él, que en algún momento estarían juntos y tendrían un final de cuentos de hadas, pero no lo fue.

Sus ojos ahora lagrimeaban ante aquel recuerdo, había buscado significado de las flores para él mismo hacerle un ramo.

Aquel ramo se marchito esperando llegar a las manos de su original propietario.

La única rosa que rescató se encontraba en su más preciada libreta, entre medio de aquellas páginas que no se dejaban de hablar de YoungJae.

Del amor que jamás será.

Un pequeño salto fue el que dió cuando escuchó el timbre de su casa sonar, sus mangas pasaron rápidamente por sus mejillas intentando secar el líquido aunque el rojo de su nariz lo delataba.

Era débil, aunque no quería demostrarlo era más débil que cualquiera.

Bajó las escaleras esperando que los rastros de tristeza no se hicieran tan notables, rezaba que solo fuera una entrega o algo parecido.

Pero al abrir la puerta realmente creyó ver un ángel, ahí estaba YoungJae, observándolo preocupado.

(...)

Quizás doble actualización, quién sabe.

—Anni.

HEY! .‎˖٭ ijb + cyj.¡Lee esta historia GRATIS!