Epílogo

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Solae

Todo sobre Alex me pone feliz.

Su forma de ser, su sonrisa, incluso su mal humor. Me encanta lo tremendamente tierno y cariñoso que es, y su timidez para demostrarlo en público.

Hoy estoy mega feliz y es imposible no estarlo: es viernes, acaban de terminar las clases, Alex me invitó a hacer maratón de series comiendo cosas ricas y mis papás esta vez no pusieron problemas para que me quede hasta tarde con él en su casa. Claro que tuve que omitir ciertos detalles —como el hecho de que ahora éramos novios— para que me lo permitieran.

José Tomás y Amelia salen junto a nosotros de la sala de clases, cuando de pronto ella le da a Joto un beso un poco más intenso de lo normal.

—¿En serio tienen que hacer eso acá? —se queja Alex, mirando hacia todos lados y ellos se largan a reír.

—¡Disculpa Alex! ¡No sabíamos que solo ustedes tenían derecho a comerse en público! —señala Joto.

—¿Solo comerse? ¡Si estuvieron a punto de "hacerlo" frente a todo el mundo! —añade Amelia y nos ruborizamos al máximo mientras Alex hace esfuerzos para que bajen la voz. ¡Oh, Dios! Hasta yo quiero que me trague la tierra.

—Menos mal que Trini intervino. —continúa José Tomás mientras bajamos las escaleras hacia la salida del colegio y un extraño sentimiento se apodera de mí.

Desde que formalicé lo mío con Alex, Trini se muestra más distante. Aún me cuesta mirarla a los ojos luego de que me diera aquel beso en el juego de la botella, pero también siento que algo más ha cambiado entre nosotras. Mis sospechas sobre su interés en Alex se intensificaron, pero como nunca lo hemos hablado, creo que por ahora lo mejor es darle un tiempo hasta que ella quiera conversarlo. Sé que pronto lo superaremos, como ya lo hemos hecho en ocasiones anteriores. Por algo somos mejores amigas.

—¿No quieren ir al centro comercial con nosotros? —nos invitan José Tomás y Amelia, interrumpiendo mis pensamientos, cuando nos encontramos ya frente a la salida del colegio.

—Eh, gracias... Pero es que ya tenemos planes con Solae —responde Alex mientras me mira, esperando complicidad de mi parte.

—Es cierto, tendremos una maratón de series, pero gracias igual. ¿Quizás para la próxima? —me disculpo sonriendo.

—Claaaro, maratón de "seeeries" —se ríe Joto, codeando a Alex y se despiden de nosotros al salir. Ambos preferimos omitir comentarios.

Apenas giramos a la izquierda en nuestra ruta, me pego como una lapa al brazo de Alex y siento cómo se sonroja, pero me devuelve el gesto tomando mi mano y seguimos caminando. De pronto Alex enlentece el paso.

—Tú... ¿querías que los acompañáramos al mall? —me pregunta sin mirarme. Noto preocupación en el tono de su voz.

—Quedamos en ir a tu casa ¿no? Eso no lo cambio por nada.

Lo siento relajarse ante mi respuesta y vuelve a retomar el paso. Me doy cuenta que Alex quiere estar conmigo tanto como yo quiero estar con él y esto al menos a mí me tiene muy nerviosa, ya que aunque siempre veíamos películas juntos, esta será nuestra primera vez haciéndolo como novios. Alex me abraza por la cintura y me acerca hacia él, y su gesto provoca que en mi interior se enciendan chispas de colores.

Un poco más adelante, pasamos frente a una pareja de universitarios que conversan en una banca.

—¡Feliz viernes! —les grito y aunque me miran extrañados, me devuelven el saludo—. ¡Yo también estoy en una cita! —añado apuntando a Alex y ambos se miran sonrojados, pero sonríen y nos despedimos. Mientras avanzamos, Alex me reprocha en voz baja avergonzado.

No me conoces, pero soy tu mejor amigo¡Lee esta historia GRATIS!