Malas noticias

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    La cita fue genial, supe que Ethan venia de una familia adinerada y que le llame la atención por que era juzgada por lo mismo que él, me di cuenta de que teníamos mucho en común y que realmente me gustaría ser mas que su amiga.

    Me levante muy feliz, ya no me importaba que Ethan me viese, todo lo contrario yo quería encontrarlo.   Mi día transcurrió igual y ningún rastro de Ethan, tal vez me estaba apresurando, apenas era la primera cita y tal vez el se dio cuenta de que yo no era su tipo de chica, al pensar en todas esas posibilidades me deprimí.    Cuando el día termino me dirigí a mi habitación, deje los libros a un lado, no tenia ganas de hacer nada, luego me lance a mi cama, mientras pensaba en que pude haber dicho que no fuese adecuado tocaron a la puerta. 

---- ¿Quién es? ----. Pregunte desde mi cama, no quería ni levantarme.

---- Ethan.

    Me levante de un brinco y mi alma volvió a mi cuerpo.

---- ¡VOY! ----. Grite mientras me ponía presentable.

    Abrí la puerta y el estaba de espalda, luego gira y me ve con esa expresión que siempre tenia.

---- Hola.

    Baje el rostro sonrojada.

---- Hola.

---- Quería invitarte a caminar en el parque.

    ¡El parque! Oh, me deprimí al pensar que tal vez solo quería tener sexo al igual que aquellos chicos que espié, baje el rostro y no dije nada.

---- Oh si quieres podemos hacer otra cosa, solo buscaba una excusa para verte ----. Dijo el dando justo en el clavo y volviéndome a la normalidad.

    Sonreí y lo invite a pasar, en realidad no me entendía, pero veía mas inapropiado su insinuación que las mías, el me gusta mucho así que nada que pudiese hacer con el me desagradaría.  

---- Una habitación individual ¿he?

---- Si ----. Le respondí sentándome en la cama.

---- ¿No te aburres aquí sola?

---- Si, pero pienso que una habitación para mi sola tiene sus ventajas ----. No sabia que hacia pero estaba siendo muy obvia.

    El se acerco y me puse nerviosa, puso su pulgar en mi labio inferior.

---- Realmente me gustas, y quiero conocerte primero.

    Me sentí avergonzada, al final yo resulte ser la que insinuaba que quería sexo, baje la mirada.

---- Si estoy de acuerdo, también quiero conocerte.

---- Bien, entonces creo que debo irme ----. Me dijo acercándose y dándome un beso en la mejilla.

---- Solo si quieres ----. No quería que se fuese por mas desesperada que pareciera.

    El sonrió y salio de la habitación, yo me sentí un poco decepcionada, tal vez mi reacción lo espanto, admitiré que parecía una loca desesperada por sexo, pero realmente no es así, solo me gusta mucho.

    Me levante temprano para pasar buscando mis cartas de casa, al regresar a mi habitación las leí.

Mamá: Querida Sofía las cosas en casa no van muy bien, tu padre fue despedido y solo con mi trabajo no nos podemos mantener, hija venderemos la casa, se que es una decisión muy apresurada pero no nos queda opción, necesitas seguir estudiando y tu padre y yo haremos todo lo posible para que sea así, necesitaba contarte solo por si decidías venir de visita y así evitarte el mal rato hija, en cuanto nos reubiquemos te daremos la dirección de la nueva casa, se que esto te preocupara pero necesito que no lo hagas, trabajare turnos dobles para que puedas continuar con tus estudios, te amamos hija, nos veremos pronto.

    Siempre e sido muy sentimental así que no tardaron en desbordarse una que otra lágrima, mis padres, mi única familia estaban pasando un mal rato por la presión de tener que ayudarme, no quería así que debía ayudarlos.   La universidad como tal era publica, pero las habitaciones tenían un monto por lo que decidí comenzar por ahí, una habitación individual era en exceso cara, así que me cambie a una habitación compartida, recogí todas mis cosas y les mande una carta a mis padres dándole la noticia, luego de eso decidí buscar un trabajo, en la plaza de la universidad habían muchas cafeterías y mini-restaurantes por lo que decidí buscar un trabajo de camarera en uno de ellos, y para mi suerte conseguí uno en los que había que utilizar trajes muy vergonzosos, así que trate de guardar el secreto, no quería que Ethan me viese.   Lo del trabajo lo mantuve en secreto hasta con mi familia, se que les molestaría que me estuviese tomando la molestia pero de algún modo los ayudaría a ayudarme.

    Mis dos compañeras de habitación eran extrañas y divertidas, Anastasia tenia el cabello rojizo y usaba dos coletas que me hacían mucha gracias, Elisabeth era mas seria y tenia el cabello negro y corto, usaba gafas y era muy lista, a pesar de ser distintas nos llevábamos de maravilla, ellas sabían lo del trabajo en el café y me ayudaban a guardar el secreto.

    Tenia dos día sin ver a Ethan, pero tenia tantas cosas en la mente que no me dio tiempo para preocuparme por eso, hasta que el se acerco a mi mientras leía un libro en una de las fuentes.

---- Toque a tu habitación y me dijeron que ya no estabas ahí, realmente me asustaste.

    Estaba sorprendida de que el se hubiese preocupado.

---- Es que ya no vivo ahí, me cambie a una habitación compartida.

---- ¿De verdad? Eso es genial, yo igual.

    Sonreí al ver su reacción.

---- ¿Y me podrías decir el numero de la habitación?

---- Claro, 130.

---- Genial, entonces tal vez pase esta noche por ahí, me gustaría dar ese paseo por el parque que tenemos pendiente.

    Me sonrojé mientras lo veía alejándose.

Mi amigo imaginario.¡Lee esta historia GRATIS!