Salma (Creepypasta)

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Salma una niña de apenas ocho años, dulce, alegre, enérgica, solía ser la niña más sonriente de su salón, cuyo pasatiempo era casi igual al de sus compañeros: Jugar, Dibujar, Hacer pequeños bocadillos, Etc. Era la consentida de su familia y la adoración de su madre, la cual amaba su cabello negro y sus ojos rojizos, la pequeña era de corazón noble, sin duda la alegría de la casa, sin embargo eso paso hace ya mucho tiempo. Su familia era animalista, desde muy temprana edad le habían inculcado el respeto y amor por la naturaleza, por ese motivo la pequeña le tenía un gran amor hacia los animales, Solía tener diferentes animales de peluche: Cebras, perros, gatos, delfines, jirafas... Cuando tenía la oportunidad iba con su tía a rescatar animales, cada vez que rescataban un animal Salma se cocía un botón en su overol, el cual llevaba en estos casos. Ella tenia grandes planes para su futuro, a pesar de ser pequeña decía con firmeza que cuando creciera seria veterinaria y protectora de la fauna silvestre.

En un día normal Salma caminaba tomada de la mano de su madre para ir camino a la escuela, llevaba puesto el uniforme de deportes, ya que era el que le correspondía, a pesar de no ser buena corriendo y haciendo ejercicio tenía una buena calificación puesto que siempre trataba de dar lo mejor de si misma. Al llegar a la entrada de la escuela su madre la despidió con un beso en la mejilla y caminó de regreso a su hogar. Ya en clase, Salma tomo asiento, saco unas hojas y se puso a dibujar, las clases no eran muy interesantes ya que solo repasaban lo que habían visto el año pasado, las horas eran eternas, hasta que sonó la campana del receso, todos los niños corrieron y jugaron por el patio, excepto Salma, en ocasiones ella se quedaba en el salón, no porque no le gustara salir, Pero para salir y ver el patio lleno de niños golpeándose, mejor se quedaba sentada para evitar peleas. Al pasar el receso y las clases, todos los niños y niñas tomaron sus mochilas y se fueron a la entrada de la escuela para esperar a sus padres, como era de costumbre, Salma se sentó en un banquillo con sus amigas mientras esperaba a su madre, pasaban los minutos y los muchos niños se iban, incluyendo a sus amigas, quedando cada vez más y más pocos, hasta dejar a Salma sola.

-"Tal vez se quedó platicando con alguna de sus amigas en el camino"- pensaba una y otra vez al ver que su madre no llegaba, Salma se sentía inquieta, las únicas personas que tenia de compañía eran algunos maestros que estaban a punto de irse. -"Mi casa no queda tan lejos"- pensó un poco inquieta -" Está pasando un río. Supongo que si voy corriendo no me pasara nada..."- Después de meditarlo varias veces, se convenció a si misma de que, acelerando el paso, no le pasaría nada, eso le daba un poco de valentía.

Después de varios minutos, tomó su mochila y corrió lo más rápido que pudo, pasando tiendas, casas, supermercados, Etc. Ya cansada llegó a un puente que la separaba de su casa, Salma decidió ponerse el delantal azul de su uniforme, ya que si pasaba por el puente y el agua del río (que estaba contaminada y en un mal estado) le salpicaba su madre la regañaría, ya cambiada, camino por el puente lo más despacio posible. Pero algo le llamo la atención, algo estaba en el río, estaba tratando de nadar y llegar a un lugar alto, la pequeña se quedaba viendo con atención, después de un largo rato "la cosa" resultó ser un cachorro que al parecer había resbalado y había caído al río, Salma al ver al pequeño cachorro se estremeció del asombro mientras seguía parada en el puente, sabía que tenía que hacer algo, pero no sabía que...estaba asustada, el agua del río se movía violentamente, así que sin pensar en las consecuencias y poniendo por delante su amor a los animales, dejo sus cosas a un lado y se lanzó al río. En unos pocos minutos pudo tomar al cachorro en sus brazos, pero ahora necesitaba algo de que agarrarse, a los pocos metros vio una raíz gruesa de un árbol que le serviría, nado con todas sus fuerzas y con una mano tomo la raíz, Se estaba cansado y necesitaba relajar sus brazos. Subió al perro a un lugar seguro mientras ella aun luchaba por no dejar que la corriente la arrastrara río abajo. Sin embargo el agua se encontraba un tanto sucia, puesto que las personas arrojaban desperdicios en el, generando que la corriente arrastrara muchas cosas, entre ellas piedras de diferentes tamaños y grosores, así que cuando Salma estaba dispuesta a salir del río sana y salva una piedra de gran tamaño la golpeó en la cabeza, al instante se sintió mareada, obligandola a soltar la raíz, al no tener un soporte fue arrastrada junto con los demás desechos del río...

Días después una joven chica salio a dar un paseo con su perro, mientras caminaba por la zona boscosa se encontró con una desagradable sorpresa, encontró el cuerpo de una niña, esta sangraba de la cabeza y chorreaba agua verde de la boca... La noticia fue un golpe duro para la familia de la pequeña, su madre entro en depresión, culpándose día y noche por lo ocurrido a su hija, pero ya no podía hacer nada para traerla a la vida, solo quedaba seguir con la vida aunque el el pasado doliera.

Después de 6 años desde que aquel incidente sucediera las personas que vivían cerca de la casa de Salma solían ir a visitar a la madre de aquella difunta hija, la llenaban de flores y cariño aunque la madre, lo único que le subía el ánimo era el oír la risa de Teresa, una niña la cual era el reflejo de Salma, exceptuando los ojos. Los ojos de Salma eran de un color rojo cereza y los de Teresa eran color azul claros. Teresa jugaba con la madre de Salma todos los días, ya sea con las muñecas o al típico juego de la "cocinita". Se divertían a menudo y la joven madre sonreía ya que su pequeña hija había reencarnado, o al menos eso fue lo que ella creyó.

Casandra la madre de Salma, había construido una relación bastante fuerte con Teresa, eran como madre e hija, hacían todo lo que podían juntas: Cocinar, pasear, comprar, limpiar, entre otras cosas. Al cabo de unos meses la felicidad de Casandra se hacía más evidente y parecía que todo había vuelto a la normalidad, el dolor de su hija perdida había quedado sepultado. Una tarde, Casandra, Teresa y otras amigas de la familia recogieron los viejos juguetes de salma y fueron al lugar donde encontraron el cadáver de la pequeña, Pusieron los juguetes cerca del río y se quedaron en silencio.

-Mi dulce nena...- Empezó a hablar Casandra -Vine a este lugar para visitarte y decirte que todo está bien, y que espero tu estés descansando en paz, también he venido a disculparme, si no fuera por mí, tu no estarías...Muerta...- Casandra inclino la cabeza y no pudo evitar que una lagrima resbalara por su mejilla, al ver esto Teresa se acerco y apretó su mano con fuerza, Casandra le dirigió una mirada alegre y le revolvió el pelo -Vamos princesa, es hora de regresar a casa-

En ese momento el agua del río empezó a moverse de un lado a otro, como si algo estuviera tratando de nadar hacia la orilla. Teresa dio unos pasos hacia adelante, se sentó cerca de la orilla del río y metió su mano en el agua.

-Teresa querida, aléjate, te puedes caer- Advirtió un poco preocupada Casandra

-No importa- Dijo Teresa emocionada -¡Mira esa pequeña luz en el río!- Todos los presentes dirigieron la mirada hacia el río, y efectivamente, un tenue brillo color rojo se podía divisar en el fondo -¡Quiero tocarla!- Gritó entusiasmada la dulce niña, entonces la pequeña luz se hizo más y más brillante hasta quedar a unos centímetros al alcance de Teresa, Esta, a su vez, hundió su brazo completo en el agua - ¡La estoy tocando! Es algo...raro...-Y en un abrir y cerrar de ojos unos brazos salieron de entre el río y tomaron a Teresa del cuello, tratando de halarla hacia lo más profundo. Los presentes estaban congelados, sin saber qué hacer, la primera en reaccionar fue Casandra la cual tomó a Teresa de la cadera tratando de alejarla de aquellos brazos, los cuales tenían moretones y manchas de sangre y tierra. Casandra parecía estar perdiendo contra la lucha, Teresa, la pobre niña ya tenía la mitad del cuerpo dentro del río, entonces, una pequeña cabeza se asomó de entre el agua, se fue haciendo más visible, hasta dejar al descubierto las dos pequeñas coletas de aquella niña, la cual ya habían dado por muerta.

-Tu, me reemplazaste...- Habló con un pequeño sollozo -Me olvidaste, Y dejaste que alguien más tomara mi lugar!- Gritó el espectro tomando a la inocente Teresa del cabello hundiéndola hasta donde no se pudiera mover ni respirar

-¡Ella tendrá el mismo destino que yo! ¡Y tu!- La niña, cuyos ojos no se veían, señaló a Casandra con uno de sus dedos

- ¡Se supone que las madres no reemplazan a sus hijos! Mamá...Eras tan linda...Pero no te preocupes...Teresa no estará sola...De todos modos...La vida solo es...Un juego de niños...- Unos momentos después, el fantasma se sumergió con Teresa en sus manos, Casandra al sentirse impotente, se lanzo al río con la vana esperanza de salvar a Teresa... Lo único que emergió del rió fue el cadáver de Teresa, su cuello se encontraba lleno de marcas de uñas, el cadáver de Casandra nunca fue encontrado, sin embargo, se dice que el alma de la pequeña sigue rondando en busca de una persona con la cual descargar su ira.

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