Es un gusto verte.

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Stiles estaba realmente aburrido mientras escuchaba a los chicos hablar. No entendía como es que todos ellos podían ser tan tontos como para no hacerle caso al "indefenso" humano que ya les había insinuado lo que estaba pasando. Pero no se molestó en pelear con los hombres lobo que tenía por amigos. Simplemente se quedó callado a lado de Peter que le daba risas divertidas y uno que otro comentario sarcástico ante lo que los adolescentes estaban pronunciando como si no les haya dicho ya que lo más probable es que fueran vampiros.

Peter bostezo mirando al castaño con incredulidad, eran hombres lobo, tal vez no tan listos como el pequeño humano que jugaba con su celular sin hacerles caso. Pero sus ventajas tanto en olfato y fuerza deberían resultarles suficientes para arreglar sus problemas.
Quería quejarse, insinuar como siempre lo tontos que estaban siendo con uno de los miembros más importantes de la manada. Pero la mano grande, delgada y extrañamente fuerte le sujeto de la mano negándole a decir algo aun sin apartar la mirada del celular. Era totalmente inaudito podía escuchar  a los adolescentes insinuar que no debía tomarse a Stiles tan enserio, ¿Cuándo el castaño se había equivoca?, ¡Nunca! Era un pecado asegurar tal cosa.

Pero él chico sostuvo su mano entrelazando sus dedos sin decir nada. Solo tecleando con la mano libre, su pulgar recorría el dorso de la mano del mayor con calma, acariciando los falanges y deteniéndose un poco en los interfalanges, con si fuera la cosa más relajante del mundo.

—¿Stiles?—llamo Scott con duda al ver como él lobo mayor parecía casi un cachorro domado solo por un toque que para muchos resultaría insignificante.

—Dime—murmuro lo suficientemente alto para que los lobos le escucharán.

—¿Estas seguro de lo que dices?—cuestiono nervioso y rascándose el cuello.

La mirada de Stiles se apartó de su teléfono, con la boca abierta y dispuesta a soltar una buena sarta de insultos atemorizantes para cualquiera.
Pero no pudo terminar de hablar, cuando un portal se abrió de la nada, un par de cuerpos fueron lanzados hacia la sala con una voz que Stiles conocía ha la perfección.

—Cuídalos—le grito con potencia la voz del otro lado—Mieczyslaw es un gusto volver a verte—sonrió aún cuando el portal se cerró dejando ver un poco de toda la destrucción.

—¡Magnus!—llamo desesperado—¡Maldición!—intento abrir algún portal, pero no estaba seguro del lugar donde se encontraba el brujo mayor.

Se rindió cuando un quejido broto de los labios del que suponía era Raphael. Totalmente lleno de sangre, mientras sujetaba otro cuerpo, un chico de cabello marrón que temblaba y se ocultaba en los brazos del mayor. No le quedó otra opción, se agachó a la altura de los dos adolescentes revisando su cuerpo. Magnus había contactado con él, aún cuando le dijo que no lo buscará, esto debería ser importante.

—Tranquilo, Raphael—le llamo al ver como él vampiro negaba soltar al chico entre sus brazos—. Necesito ver como está, déjame.

La voz logro relajar al chico de quince años, tan solo en apariencia. Stiles aprovecho sacando al cuerpo extra que podía cargar con tanta facilidad, no pesaba nada en lo absoluto.

—Peter—llamo relajado—ayúdame, necesito llevarlos a un lugar oscuro y necesito sangre fresca—murmuro mirando como las heridas del vampiro estaban tardando en sanar.

—Bien—Peter no reclamo mucho cargando con facilidad el cuerpo semi consciente del chico—pero tendrás que pagarme este favor.

—Bien—acepto.

Sus manos sujetaron las de Stiles. Todos habían quedado en silencio ante el orden de las cosas. Podría quedarse admirando esos ojos profundos. Qué le invitaban a ser tan dulce como nunca lo había Sido. Pero no todo era bueno, otro portal se abrió dejando entrar a un chico de cabello negro, ojos preciosos de un tono azul casi eléctrico, un hombre de apariencia juvenil de cabello lleno de sangre y lo que parecía ser antes brillantina. Le seguía un rubio de ojos azules que sostenía su costado derecho y cogeaba de una pierna. Y pudo ver una cabellera negra, larga que sostenía a una chica de cabello rojizo, podría describirle como el color de una zanahoria.

Entonces no ahogo el gemido impresionado que sus labios querían soltar. Sostuvo con mejor fuerza al chico entre sus brazos y en un chasquido de dedos cerró el portal al ver un par de demonios dirigirse hasta ellos en un intento de ataque nuevo.

—Mieczyslaw—llamo él rubio de ojos azules mirando como él castaño de lunares cerraba la boca.

—Callate Jace—reprendió con los ojos brillando; en un tono azul eléctrico; en enojo—quiero que todos se sienten, debo asegurarme que estén bien—la voz potente hizo retroceder a  todos, en especial al brujo que había abierto los portales.

Entonces fue cuando todo regreso a moverse. Lydia abrió la boca, quería gritar aterrorizada de lo que estaba viendo. Pero Stiles le hizo callar con magia.

—No voy a permitir que ningún Nephilim estúpido muera hoy—aseguro sin hacer caso de los gritos de los nombrados.

Scott enloqueció preguntándole a Stiles como es que nunca le había dicho nada al respecto. Quería respuestas y no iba ha quedarse sin unas.

—Callate—reprendió enojado—intento salvar a un par de vampiros.

Raphael se quejaba por lo bajo, le dolía el cuerpo, tanto que parecía estar alucinando. O eso creía. El peso del cuerpo de Simón había desaparecido de sus brazos, se agitó buscando una respuesta. No podía perder al polluelo, apenas estaba empezando a comprender cómo es que los mundanos convivían sin matarse.

—¡Dónde está!—sujeto la pálida mano con una fuerza que a cualquiera pudiera haber asustado—¡Devuélveme a Simón!—siseo mostrando sus colmillos.

Peter gruño preparado para arrancarle la mano al chico de traje que osaba tocar al de lunares.

—Calma, él está bien—su voz fue tan suave que hasta parecía ser hecha de seda—esta con Magnus—ante la mención del brujo logro calmarse—duerme, lo haz hecho bien.

Recostó al chico que no lograba soltarle. No estaba sintiendo se seguro.

—¿Lo prometes?

Stiles se rompió, ante la cara de dolor y voz tan atorada que no sabías si era por querer gritar o para ponerse a llorar.

—Lo prometo—aseguro—lo hiciste bien. Está seguro y cuando despiertes estará ha lado tuyo.

—Stiles...—llamo Scott con una cara de cachorro a medio morir.

—Ahora no, Scott—miro a los demás que estaban sentados en el suelo sangrando—debo hacer mi trabajo.

Se que dije que no escribiría, lo sé :"v pero quería un mega crossover, yeah, aquí tendremos tres de mis series favoritas. Tal vez cuatro, todo es culpa de Jun-Asai que me tienta tan fuertemente.

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