CAPÍTULO III

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Lauren: Maldición – murmuró al no poder utilizar todavía el brazo izquierdo, colocar la silla de Michelle en el coche estaba resultando extremadamente difícil.

Camila: ¿Algún problema? - preguntó. Lauren se giró hacia ella, que llevaba a la niña en brazos.

Lauren: Ayúdame a poner la silla, por favor - contestó odiando que la viera así de inútil. Camila dejó a la niña en el suelo.

Camila: No te muevas, cariño, mamá va a ayudar a Lauren a poner tu sillita.

Lauren: Mamá - dijo muy seria - Soy su mamá Camila. Camila se quedó mirándola fijamente unos segundos y asintió.

Camila: Voy a ayudar a tu... mamá Michelle.

La reticencia de Camila a reconocerla como el madre de Michelle le dolía, pero Lauren lo ignoró. Ya tendrían tiempo cuando llegaran al Lonetree de hablar y de solucionar las cosas. Con un poco de suerte, incluso de reconstruir la amistad que habían tenido en el pasado. Si lo consiguieran, las cosas serían mucho más fáciles.

Lauren oyó un ruidito y miró hacia abajo. Su hija la miraba con curiosidad, pero en cuanto vio que la estaba mirando se apresuró a esconderse detrás de la pierna de su mamá Camila.

Lauren: ¿Cuánto tiempo crees que tardará en sentirse cómoda en mi presencia? -dijo preguntándose lo mismo sobre Camila. ¿Volvería algún día a encontrarse a gusto con ella?

Camila: No lo sé - contestó mirándola fijamente - Estamos todas en territorio desconocido. Nos va a llevar algún tiempo.

Lauren se dio cuenta de que se refería más a sí misma que a la niña, pero decidió no seguir hablando del tema y se metió en la furgoneta para colocar la silla.

Lauren: ¿Listas para iros? Me gustaría ponernos en carretera cuanto antes, pues el viaje es largo y quiero recorrer una buena distancia antes de parar a dormir.

Camila: ¿Parar?

Cuando se giró para mirarla, un pecho de Camila le rozó el brazo. Lauren sintió que la boca se le secaba.

Lauren: Había... -carraspeó-... pensado que sería mejor para Michelle hacer el viaje en dos días.

Al ver que Camila se mojaba los labios, Lauren tuvo que hacer un esfuerzo supremo para no gemir de placer.

Camila: Tienes razón - contestó ella por fin. Camila tomó a Michelle en brazos y se dirigió a las escaleras.

Camila: Voy a comprobar que no nos hemos dejado nada y a bajar la bolsa de juguetes de la niña - anunció.

Lauren esperó a que Camila se metiera en el apartamento para soltar la respiración. Se miró las puntas de las botas descoloridas y le dio una patada a una piedra. Se odiaba a sí misma por haber conseguido que Camila accediera a ir al Lonetree haciéndola sentir culpable, pero necesitaba pasar tiempo con Michelle para conocerla. Además, quería llegar a un acuerdo con su madre sobre la custodia y quería pedirle perdón por lo que había ocurrido entre ellas tres años atrás.

Lauren se pasó la mano por el pelo y se masajeó la nuca en un intento de aliviar la tensión que se le había acumulado en las cervicales desde que el sábado por la tarde se enterara de que era madre de una niña.
¿Cómo iba a hacer para convencer a Camila de que aquella mañana no se había ido por su culpa? ¿Cómo le iba a explicar que se sentía como si hubiera traicionado la amistad de Cameron? ¿Y cómo hacerle entender que se sentía tan avergonzada de sus actos que no había tenido el valor suficiente para enfrentarse a ella?

Lauren: Desde luego, si dieran medallas por meter la pata, yo me llevaría la de oro -murmuró con disgusto.

No sabía cómo iba a hacerlo, pero tenía muy claro que debía arreglar las cosas con Camila. La felicidad de Michelle, de Camila y suya dependía de ello.

Michelle: Fuera, mami, fuera -dijo impaciente intentando soltarse el cinturón de la sillita.

Camila: Aguanta sólo un poquito más, cariño -contestó mientras Lauren entraba en el vestíbulo del motel - Lauren... mamá ha ido a pedir un par de habitaciones.

Michelle: Sueño no -dijo.

Camila: Ya sé que ahora no lo tienes, pero lo tendrás más tarde -sonrió.

Observó cómo Lauren hablaba con el recepcionista. Había decidido parar en Hays,Kansas, a pesar de que todavía era pronto. Lo había hecho con la excusa de queno quería que Michelle se cansara, pero Camila sospechaba que también era porque le molestaba la clavícula. Claro que si fuera así, jamás lo admitiría. Ni Lauren ni la mayoría de los otros vaqueros que participaban en los rodeos de manera profesional admitían ningún tipo de debilidad.

Camila: ¿En la primera o la segunda planta? -le preguntó cuando volvió a la furgoneta.

Lauren: En la primera – contestó - He pensado que sería más fácil.

Camila no preguntó a qué se refería, lo sabía perfectamente. Lauren tenía intención de encargarse de todo el equipaje, tal y como había hecho aquella mañana en su casa. Como solamente podía utilizar un brazo, había tardado un buen rato y había tenido que hacer varios viajes, pero se había negado rotundamente a que Camila la ayudara.

Camila: Déjame que lleve por lo menos mi maleta a mi habitación - dijo con decisión.

Lauren: Nuestra habitación. - Camila se paró en seco.

Camila: ¿Sólo has pedido una habitación?

Lauren: Sí. - Camila sintió que el corazón se le aceleraba.

Camila: ¿No tenían más?

Lauren: No lo sé - contestó - No lo he preguntado.

Camila: ¿Te importaría explicarme por qué no has pedido dos habitaciones? - preguntó intentando no levantar la voz.

Lauren: Aunque me cueste admitirlo, seguramente voy a necesitar que me ayudes esta noche y mañana por la mañana - contestó con expresión incierta.

Camila: ¿Con el cabestrillo?

Camila la miró sorprendida pues no era normal que una mujer como ella admitiera que iba a necesitar ayuda. En cualquier caso, no hacía falta dormir en la misma habitación para ayudarla con el cabestrillo.

Lauren: Me cuesta mucho ponérmelo bien -dijo con disgusto - Es un...

Camila carraspeó y miró a Michelle.    

Camila: Luego lo repite todo - le explicó. La encantadora sonrisa de Lauren la hizo estremecerse de pies a cabeza.

Lauren: Iba a decir una lata.

Camila: Creía que...

Lauren: Que iba a decir una palabrota, ¿verdad? Desde que mis dos hermanos tienen hijos, he aprendido a morderme la lengua

Camila: ¿Qué tal están? - preguntó tomando a Michelle en brazos.

Lauren: Más guapos que nunca -sonrió. A Camila siempre le habían caído bien los hermanos de Lauren.

Camila: ¿Cuántos hijos tienen ya?

Lauren: Christopher y su mujer, Keana, tienen dos niños - contestó guiándolahacia su habitación - Zayn y Gigi tienen un niño y parece ser que otro encamino.    



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Hola! qué tal están?

Aquí les traigo otro capítulo, espero que les guste.. Nos vemos en el próximo capítulo.

Saludos a todos. 

Una Noche Junto a Ti - Camren G!PRead this story for FREE!