Introducción

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La brisa era tan intensa que agitaba las ramas de los árboles. Parecían que fueran a cobrar vida, dando el aspecto de ser largos brazos retorcidos que quisieran atrapar a todo aquel que se cruzase en su camino.

Extrañas plantas poblaban el bosque. Eran gigantescas, de tallos rojos como la sangre. Sus capullos eran todos diferentes; algunos en forma de rosa, otras de campana y sus colores, variados. Desde el triste negro hasta el extraño púrpura. Pero lo más peculiar, era ver como cobraban vida cuando alguien pasaba junto a ellas. Tentáculos de diferentes tonos salían de su interior para engullir a toda presa que pensase en ellas como meras flores.

El lugar resultaba aterrador y la noche siempre le acompañaba; únicamente había luz cuando los relámpagos rasgaban el cielo.

Todo parecía desierto, excepto por Corín. Caminaba con cuidado, vigilando cada paso que daba, hasta dejar el bosque y ver la gran estructura.

Era un castillo de piedra negra y gris con un total de cinco torres. Las dos de los extremos eran negras, terminadas en punta y muchas más cortas que las restantes. Las del centro estaban a la misma altura, todas grises y terminaban en torreones. Toda la estructura estaba rodeada por una gran muralla, haciendo impenetrable su invasión e incluso dificultando la salida de sus sucias criptas que escondían todo tipo de secretos y... también, extrañas criaturas.

No era la primera vez que Corín veía esa mole. Desconocía qué escondía, pero la misma sensación de siempre la dominaba: miedo, confusión y unas ansias desesperadas por huir.

De pronto las puertas de la muralla se abrieron. Brumas negras salieron del interior. Tenían el aspecto de espíritus y comenzaron a rodearla. Y aunque ella corría e intentaba escapar, esas cosas eran más ágiles.

Mientras más tiempo pasaba en el círculo que ellos habían formado a su alrededor, más agotada se sentía.

Extenuada, cayó de rodillas. No veía nada, ni nadie, pero de repente las circunstancias cambiaron. Algo puro y blanco irrumpió en la negrura de la noche. Grandes y bellas plumas níveas comenzaron a caer de "algo" que volaba y por unos instantes, la claridad dominó aquellos parajes.

Historias de Eilidh. El misterio del brazaleteWhere stories live. Discover now