Capítulo 55 | La teoría

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Disculpad los errores, lo he corregido muy rápido ya que no tengo tiempo. Ni siquiera lo releí por segunda vez. De todas maneras, si veo un error grave lo corrijo cuanto antes, si no, hasta que finalice la obra. Si veis algo, por favor comentádmelo.

Bueno, os voy a recomendarMiraculerluchi1, escribe obras de fantasía, que es el género que más le gusta dar imaginación. Está comenzando a escribir. Echarle un vistazo si os gusta.

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Narra Sean

La tensión, el miedo, y la ansiedad, todo junto, se apoderó de mi mente en pocos segundos. A pesar de que éramos dos contra uno, la simple idea de saber que varios de ellos estaban ahí, cerca, fuera de nuestro cuarto, por un momento me hizo sentir más que vulnerable.

Lucy atacó enseguida, no esperó ni pensó. Sus ojos se transformaron en azules claros. Sus manos y sus pies, fueron cubiertos de escarcha blanca, esparciéndose por el suelo en dirección del sombra.

Sin embargo, todo había ocurrido con tanta rapidez, que ni siquiera Lucy pudo actuar acorde a su plan, ni yo pude reaccionar.

De la nada apareció a su lado, la estampó contra una pared. Tras aquello, intenté golpearle con mi puño, a la vez que transformaba mis ojos, listo para usar mi piroquinesis, pero fue más rápido, y pudo esquivarlo. Lucy apareció tras él, posando su mano en su hombro para congelarle, no obstante, el sombra se giró, sujetando su cabeza con una mano y golpeándola contra la pared de nuevo, haciéndola sangrar por la frente, para después tirarla al suelo con brusquedad.

La ira me invadió y el miedo pasó al segundo plano. Rugí de rabia, y de un movimiento creé un aro de fuego que comenzó desde mi tronco, yendo hacia toda la habitación hasta abrirse por completo.

Cuando enfoqué mi vista, la mitad del cuarto estaba en llamas, el sombra yacía inconsciente—pero no muerto— en el suelo; y Lucy, sentada también en el suelo, con el sudor cubriendo su rostro manchado de un hilo de sangre, alzó sus ojos hacia mí asintiendo con la cabeza y frunciendo sus labios entreabiertos.

INEFABLE ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora