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JaeBum iba corriendo como nunca antes lo había hecho en su vida.

Su respiración iba agitada, su mirada al frente pensando en como pasar por la gente del campus.
Realmente creía que moriría en cualquier momento.

Se había dormido, sí, no era algo tan importante (o eso pensaba) porque sucedía siempre. Al abrir sus ojos perezosamente esa mañana pensó que podría faltar pero recordó que hoy tenía exposición, una exposición con setenta por ciento de evaluación mientras que el otro treinta por ciento dependía de un informe del cual no estaba seguro como le había ido.

Jamás se había levantado de la cama tan rápido.

—¡Mierda! —Gritó sin importarle quien lo escuchara.

En verdad ni siquiera se estaba fijando en quien estaba a su lado, podía pasar el mismo presidente junto a él y ni siquiera lo notaría. Empujaba a cada persona que interrumpía a su camino diciendo una disculpa de por medio pero intentando no escuchar las maldiciones que le decían.

Nadie lo detendría y ya estaba esperando el discurso perfecto para darle a su profesor en el momento que lo viera entrar por la puerta, bueno, si tan solo le da la opción de entrar a la clase.

Estaba apunto de llegar al departamento correspondiente, estaba a solo unos metros de no desaprobar, pero no contaba que su caminar sería bruscamente frenado por una delicada mano que lo venía persiguiendo hace unos minutos.

En el momento que sintió como sus pasos eran frenados juro en aquel milisegundo que mataría a la persona que lo había hecho.

Pero al voltear solo notó la cabella negra del menor que lo tenía completamente flechado.

¿De repente toda la pesadilla se convirtió en su más preciado sueño?

—Hyung... —Murmuró algo asustado ante la agresiva mirada que su mayor le tenía.

YoungJae juró que se encogió cuando vió a JaeBum darse vuelta.

¿Su mayor estaba enojado con él? Él iba saliendo de su primera clase e iba a buscar a su novia hasta que observó a su mayor correr.

Sin poder evitarlo corrió donde él para frenarlo y saludarlo, esperando los cálidos brazos que siempre le recibían y la acogedora sonrisa que siempre le dedicaba.

Pero casi murió del miedo cuando JaeBum dió la vuelta y lo observó con aquellos ojos tan hostiles.

Su mirada bajó instintivamente mientras que su mente se hacía un lío pensando en que había hecho para hacer enojar al menor y tal vez una forma de remediarlo.

—Perdón. —Articuló queriendo esconderse en ese momento, o más bien, queriendo esconderse en el pecho del mayor como normalmente lo hacía.

JaeBum se alarmó al escuchar aquel tono, se notaba a millas que el chico de cabellera negra estaba arrepentido.

—No, no, no, tranquilo bebito. —Intentó frenar al chico, levantó su rostro mientras le daba la sonrisa más sincera que tenía. —Solo estaba algo apurado, nada importante.

Su vida universitaria estaba en riesgo, pero nada importante.

—Yo... —Las mejillas de el chico del lunar bajo el ojo se colorearon levemente de un color carmín mientras que en sus pensamientos existía uno que quería borrar a toda costa.

YoungJae mismo sabía que la sonrisa de JaeBum debía ser un territorio nacional, YoungJae también sabía que JaeBum podía ser jodidamente sexy tanto con aquella fría expresión como con una cálida sonrisa en su rostro.

YoungJae sabía que aquello provocaba algo en él, pero sh, era un secreto que solo él debía saber.

Negó con fuerza mientras que se ganaba una extraña mirada del mayor.

(...)

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