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Era la primera semana en mi nuevo empleo, mi hermano me había asignado al área de recursos humanos, así que con la ayuda de Adam me adapté rápidamente

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Era la primera semana en mi nuevo empleo, mi hermano me había asignado al área de recursos humanos, así que con la ayuda de Adam me adapté rápidamente. Apenas salí de mi turno, decidí volver a casa, esa tarde había quedado con Tati para ir a ver el musical «Mamma Mia», así que no quería llegar tarde.

—No me digas que vas a salir con esa rubia otra vez, ¿eh? —inquirió Desmond, mientras yo doblaba las mangas camisa.

—Sí, ¿por? —cuestioné, él soltó un suspiro y se sentó en el borde de la cama—. Y por cierto, esa rubia tiene nombre.

—Estás enamorado de ella, ¿verdad?

—Por supuesto que no, somos amigos —respondí, hoscamente, ya me tenían cansado con ese tema, últimamente no hacían más que cuestionar mis salidas con ella.

—Tom, escúchame bien, esa chica te va a terminar lastimando —sentenció—, está comprometida, y solo sale contigo porque no encuentra qué hacer en su casa, no porque esté interesado en ti.

—Yo tampoco estoy interesado en ella, somos solo amigos —repetí.

—Por favor, Tom, eres tan obvio, cualquier imbécil se puede dar cuenta de cómo babeas cuando la ves —dijo entre risas—. Qué te parece si vienes conmigo mañana a una cena que haré con los gerentes de las diferentes sucursales, podrías conocer a alguna chica allí, ¿sí?

—No, gracias, no estoy interesado en conocer a nadie —espeté—, y mucho menos a gerentes aburridas.

—No todos los gerentes son aburridos. —Me le quedé viendo y solté una risita irónica—. No soy aburrido, Tom.

—Entonces, déjame hacerte la despedida de soltero, ¿sí? —propuse, Desmond se frotó el rostro con las manos y soltó un bufido, eso me sonaba a buenas noticias.

—Bien —respondió—, pero nada de show de strippers, ni tonterías, no quiero problemas con Helen, ¿te queda claro?

—Clarísimo —respondí.

—¿Por qué será que no te termino de creer? —cuestionó.

—Relájate, Des, solo será una reunión —dije, tranquilizándolo—. Además, supongo que Helen también tendrá una despedida de soltera, así que no creo que se moleste.

—Sí, algo le hoy decir a Hilary —comentó, poniéndose de pie—, y si lo planea ella, no quiero ni imaginar cómo estará eso, tendré que tener una charla con esa chica. —Terminé riendo, ella de verdad que no estaba muy bien de la cabeza.

Quedé en verme con Tati en las afueras del teatro y cómo lo supuse, ella destacaba entre la multitud; lucía un vestido de color azul que hacia juegos con sus ojos y zapatos de tacón alto. Mientras disfrutábamos del musical, yo no hacía más que mirarla y preguntarme, qué iba a hacer cuando su novio regresara, cuando él la alejara de mí para siempre. Cuando concluyó el musical, fuimos por algo de comer y después dimos un paseo.

Bajo el cielo de LondresDonde viven las historias. Descúbrelo ahora