Capítulo 7. Ven ahora sobre mí

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Ninguno de los Owen puso objeción a la no invitación de Robbie. Necesitaban salir de los muros de Wayback y debatir sobre lo que hacer a continuación. Sabían las intenciones de Levert, lo habían escuchado, pero no estaban seguros de las de John tras hablar con el doctor Malone, en quién Jimmy sí confiaba.

Nada más poner un pie en el interior del centro comercial que no existía cuando ellos vivían allí, sus sentidos se agudizaron: su olfato les permitió percibir los aromas de cada persona. Fragancias más sofisticadas que otras, olor a aftershaves, a tabaco, a alcohol o a sudor. Su capacidad auditiva hizo que escucharan los latidos del corazón de la gente que se encontraba allí, como si retumbase en sus oídos el sonido de las notas de una guitarra eléctrica conectada a un amplificador, además de conversaciones lejanas que no sabían de dónde provenían; y su aguda vista les mostró el recorrido de las venas y arterias que recorrían repletas de sangre caliente los cuerpos de todos los humanos allí presentes. Era algo a lo que apenas se habían acostumbrado, pero cada vez lo llevaban mejor.

Por otro lado, Gary comenzó a tener un fuerte dolor de cabeza, como era habitual cuando estaba rodeado de tanta gente dado que los pensamientos de las distintas personas que pasaban por delante de él le taladraban la mente; y Mark comenzó a sentirse inquieto, notando en su cuerpo cómo diferentes sentimientos lo invadían y se esfumaban en cuestión de segundos, haciendo que su estado anímico pareciera una montaña rusa. Aquello le había pasado en más de una ocasión, pero nunca le dio tanta importancia como se la estaba dando ahora.

Quince minutos después de que les sirvieran la cena, la alarma de incendios del centro comercial comenzó a sonar. Se oyeron gritos que provenían del exterior, lo que hizo que cundiera el pánico entre la multitud. Cuando salieron del restaurante la situación en el exterior era un auténtico caos. La gente no dejaba de correr de un lado a otro buscando la salida más próxima e intentando saber de dónde provenía el fuego, aunque los Owen no percibieron ningún olor a quemado.

Algo muy veloz pasó por delante de sus ojos, que los Owen distinguieron no sólo por su increíble y agudizada vista, sino también por su olfato: era un vampiro. No sabían cómo podían saber lo que era por su olor, pues no recordaban haberse cruzado con ninguno antes, pero lo hicieron. A continuación, pasaron dos hombres con uniforme militar que parecían perseguir al vampiro.

Militares y vampiros se enfrentaban entre sí en medio de la gente sin importarles nada más que su propia lucha. A consecuencia de ello, algunas de las personas que se encontraban en el centro comercial fueron usadas como escudo por los vampiros ante los disparos de los militares, convirtiendo su lucha en una masacre imparable.

—¿Qué es lo que pasa? —preguntó Robbie en voz alta.

Gary aprovechó la parada de uno de los militares que estudiaba la situación para poner toda su atención en él.

—Un niño y una mujer —respondió.

—¿Quiénes? —se interesó Blair.

El chico se encogió de hombros.

—No sé cómo explicarlo, pero siento que tenemos que encontrarlos. Nos necesitan —dijo Mark cuando una sensación cálida y familiar le recorrió el cuerpo.

—¿Kitty? —se le escapó a Blair esperanzada.

—De acuerdo, separémonos. Llamaré a John por si sabe algo de ella —dijo Jimmy.

Ninguno dudó de la sensación de Mark y nadie desestimó la suposición de Blair. A todos se les revolvió algo en su interior al pensar que podía ser su hermana, y no eran nervios. Tampoco tenían miedo como los humanos que todavía quedaban en el centro comercial, sino que se sentían excitados. Si de verdad se trataba de su hermana, tenían que encontrarla.

Los Guardianes (I): OcasoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora