Capítulo 21.1- Intrigas

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MIS ASTROS BELLOS, VOY A IR SUBIENDO A POCOS, LO SIENTO MUCHÍSIMO. ESTOY CAMBIÁNDOME DE CIUDAD, Y LAS OBLIGACIONES FAMILIARES ME TIENEN SATURADA. SI ALGUIEN NO SE ACUERDA MUCHO QUE VUELVA A RELEER LOS ANTERIORES CAPÍTULOS O QUE ME PREGUNTE SI TIENE DUDAS. BESOS



París era una ciudad realmente hermosa, Londres también lo era - por supuesto-  mas la capital francesa tenía un aire especial que no pasaba desapercibido para Georgiana. 

-Vamos niños esperad aquí con Clarissa- instó la cobriza clavando su mirada sobre el edificio en el que teóricamente vivía Karen, en ese que Bethy le había dicho que tenía que ir para poder ver a su melliza, a la cual no veía desde hacía nueve meses y según había podido saber, estaba embarazada. 

-¿Es aquí?- preguntó extrañado Thomas observando la modesta edificación y meditando sobre el funesto estado actual de ambas hermanas Cavendish y lamentándose por no poder dar unas condiciones mejor a su propia esposa. 

-Según me dijo mi hermana Elizabeth, sí - repuso la joven posicionándose al lado de su esposo y engalanada con un vestido turquesa, sencillo pero elegante. 

-Entonces vamos...

Subieron los peldaños desgastados entre paredes estrechas que olían a humedad, hasta llegar a una puerta simple de madera económica. 

Georgiana, deseosa de ver a su hermana, tocó enérgicamente hasta que una doncella de pelo dorado abrió. 

-¿Está mi hermana? - exclamó Lady Peyton con ansias y entrando sin pedir permiso hasta ver, efectivamente, a la pelinegra con el vientre abultado. 

-¡Gigi! - se animó Karen al verla.

- Karen, no te levantes por favor- corrió a abrazarla, reteniendo esos instantes que se habían perdido durante meses de separación y oliendo su perfume como si de un elixir de extraño placer familiar se tratara. Se dedicaron palabras, palabras de esas que solo unas mellizas pueden dedicarse, hasta que decidieron serenarse, puesto que ya no eran unas niñas jugando en el salón de Chatsworth House, sino dos mujeres. 

-Thomas, querido - quiso aparentar la máxima normalidad frente a su hermana para que no se preocupara por nada, acto que no pasó desapercibido por el doctor- pasa.

Lord Peyton, futuro Conde de Norfolk, dio unos pasos hacia delante , saliendo del vestíbulo en el que se había quedado para dejar la intimidad de la que eran deseosas esas dos jóvenes.  Notó la intensa mirada oscura de su cuñada sobre él, estudiándolo, estaba sintiendo en sus propias carnes la fortaleza de la hermana de Gigi, de la que tanto había oído a hablar; pero aún así, había algo en su mirada que le decía que lo había aceptado.   Por lo que había escuchado, el carácter de Karen era el más fuerte del de todas las hermanas, sin embargo, había algo en ella que le transmitía más tranquilidad que la mayor de ellas, Audrey. 

En cuanto las presentaciones fueron dadas, Thomas decidió dejarlas a solas e ir a hablar con unos viejos amigos que lo ayudarían con el cometido que habían venido a hacer ahí. Tenía poco tiempo, porqué esa misma tarde tenían que volver a Inglaterra. Ese era el plan: despistar a los atacantes con cambios de ruta y volver a Inglaterra bajo una identidad falsa para poder moverse con más libertad, al menos por un tiempo, y así poder encontrar a su enemigo: saber si era su propio padre, su antigua mujer o ambos los que estaban intentando terminar con ellos. Los niños, Emma y Geremmy, serían más beneficiosos de los que había pensado inicialmente - aunque sonara demasiado egoísta para su propio gusto- .

  



Manto del firmamento ( IV Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!