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Eran las 3 a.m. cuando te despertaste con un quejido. Tu garganta se sintió como si estuvieras tomando pedazos de vidrio roto cuando le diste un trago al vaso de agua que tenías en tu mesita de noche, a eso se le sumaba la forma en la que estabas sudando, la tos que desesperadamente estabas tratando de cubrir con la sabana para no hacer ruido y no despertar a Niall y la manera en la que tu cabeza punzaba del dolor. Claramente lucia a que estabas enferma. Soltaste un quejido y retiraste las sábanas de tu cuerpo, mirando a Niall quién estaba dormido a tu lado, acostado sobre su espalda con un brazo por arriba de su cabeza.

Sonreíste un poco, soltando un pequeño suspiro cuando miraste su rostro pacífico. De repente más tos llego a tu cuerpo, haciendo que te sentaras y tus ojos se cristalizaran un poco por el esfuerzo de mantenerte callada de alguna forma.

—¿Estás bien?— Escuchaste una voz rasposa y somnolienta mientras sentiste una mano cálida deslizarse por debajo de la camisa suya que estabas usando como pijama para dar suaves caricias en tu espalda.

—Sí, vuelve a dormir.— Tu voz sonaba rasposa, maldeciste para ti misma al notar que incluso sonabas enferma.

Niall se sostuvo sobre uno de sus codos, tan solo tenía un ojo abierto, mirándote con un rostro lleno de somnolencia.

—Estás ardiendo, ¿estás segura que estás bien?— Preguntó de nuevo, quitando su mano de tu espalda y llevándola a tu frente.

—En serio, amor, estoy bien. Duérmete. — Hiciste tu mejor esfuerzo para dibujar una sonrisa, y a pesar de que estabas segura que no te creía al 100%, se acercó un poco a ti y dejó un beso en tu mejilla, acomodándose de nuevo sobre su espalda y cerrando sus ojos.

Te esperaste hasta que estuviste segura que estaba dormido de nuevo para salir de la cama, tu cuerpo sintiéndose incluso diez veces más pesado de lo normal. El dolor corporal y el dolor de cabeza solo pareció aumentar cuando comenzaste a caminar.

Llegaste a la sala y te acercaste al enorme sillón, te dejaste caer sobre él, acurrucándote de lado y soltando otro quejido, a pesar de lo mucho que te hubiera gustado poder quedarte en la cama con tu novio dormilón y abrazable, él había estado trabajando demasiado últimamente. El estar de tour era un peso enorme para él y a pesar de que tenía un par de semanas de descanso en el momento, sabías que seguía exhausto y el que estuvieras dando vueltas, tosiendo y moviéndote sin parar en la cama estabas más que segura que no le daría a nadie la oportunidad de tener una buena noche de descanso, así que tomaste una pequeña frazada del closet y la llevaste contigo a la sala, te cubriste con ella y encendiste la televisión para poder poner Netflix, preparándote a ti misma para una noche larga.

Despertaste con Niall sacudiendote un poco, la confusión entera estaba en tus ojos cuando los abriste un poco, olvidando completamente que habías salido de la habitación a media noche. Miraste el reloj colgado en la pared y observaste que eran las 7 a.m. Te moviste un poco y sentiste que tu cabeza explotaría, llevaste una de tus manos a tu frente, acurrucándote más en el cómodo sillón. Te sentías incluso peor de lo que te sentías en la noche, si es que era posible.

—¿Qué estás haciendo aquí, nena?— Niall preguntó, acomodando un poco tu cabello detrás de tu oreja mientras se sentaba a tu lado en el sillón.— Estás enferma, ¿verdad?— Preguntó suavemente con un suspiro.

Asentiste, acercándote más a él y recostando tu cabeza en su regazo y acurrucándote en él.

—No quería despertarte, necesitas descansar.— Mencionaste y tu voz era grave.

Niall negó un poco, agachándose un poco para dejar un beso en tu frente.

—¿Qué voy a hacer contigo, uh? Vamos, regresemos a la cama.— Mencionó con una sonrisa ladeada, poniéndose de pie y estirando una mano para que la tomaras como ayuda para levantarte, soltaste un quejido, escondiendo tu rostro en uno de los cojines del sillón, el simple pensamiento de tener que moverte no sonaba para nada atractivo.— Vamos, bebé. Vayamos a la cama y te daré algo de medicina y te prepararé una taza de té. Podemos quedarnos todo el día en la cama, si quieres, solo quiero que estés lo más cómoda posible, nena.— Mencionó, poniéndose en cuclillas frente a ti para estar cara a cara. Cuando tu mirada se encontró con la suya, sonreíste débilmente.

—Siempre cuidándome.— Lo miraste con amor mientras una de tus manos ahuecaba su mejilla, causando que la barba que no había rasurado desde hace un par de días hiciera cosquillas en la palma de tu mano.

—Eres mi novia, por supuesto que voy a cuidarte.— Mencionó, sonriendo cuando te levantaste del sillón con los sonidos menos atractivos posibles. Te acercó a él y envolvió su brazo en tu cintura cuando te acurrucaste y dejaste caer todo tu peso sobre él mientras te guiaba hacia la habitación. Cuando llegaron te dejaste caer en la cama, la camisa suya que estabas usando se levantó con el movimiento dejando ver las panties negras que tenías debajo de ella. La mano de Niall se posicionó sobre tu vientre, se acercó a ti y sus dedos se movieron alrededor de tu ombligo.

—Iré por unas de esas píldoras para la gripe, también te haré un té de limón. Busca algo en la tele que quieras mirar y regresare en un minuto y nos quedaremos aquí todo el día.— Sonrió, bajando la camisa de nuevo para cubrirte y dejando un beso en tu frente.

Sonreíste y te acurrucaste en la cómoda cama que compartían, mirando como el cuerpo de Niall tan solo con un par de bóxers salía de la habitación, siendo consciente de lo suertuda que eras de llamarlo tuyo.

Imaginas | Niall Horan¡Lee esta historia GRATIS!