11 de Diciembre de 2010

Narra Robin:

El invierno se sentía y el clima estaba más que frío. Con muchos abrigos e intentando no enfermarme, recorrí Inglaterra durante todo el día entregando los cargamentos que me solicitaron. Nada muy importante.

La última entrega debía hacerse en Liverpool: mi ciudad natal. Morris me acompañaba con su seriedad de siempre, observando atento el entorno. Por el contrario, yo intentaba explicarle las bases de nuestro trabajo a un nuevo marinero: Doris. Es importante aclarar que es un hombre y no una mujer. Vaya nombre, por favor.

Nos contó acerca de su historia de vida y no había mucho que recalcar. Nació en Birmingham y vino a buscar nuevas oportunidades aquí en Liverpool. Parecía un hombre amable y sincero. No registré maldad en sus intenciones.

Cuando nos encontrábamos a punto de llegar a destino, recibí un inesperado mensaje del Capitán Callister. Es un viejo arrogante que se retirará en unos años, pero que en el mientras tanto nos hará la vida imposible. Parece estar resentido de la vida y se desquita con nosotros.

Su texto decía:

Cumplí con lo dicho y sin dudar un segundo, me dirigí al puerto principal de Liverpool con mis compañeros

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Cumplí con lo dicho y sin dudar un segundo, me dirigí al puerto principal de Liverpool con mis compañeros.

A puertas cerradas y completamente solo en su despacho, escuché atentamente lo que Callister tenía para decirme.

El momento llegó. Me estaba ofreciendo un viaje de alta envergadura. Las experiencias que estaba esperando aquí están. Acepté instantáneamente y lo dejé continuar.

El destino de nuestra aventura era Irak. Nuestro barco debía transportar recursos para los soldados británicos que en estos momentos estaban en guerra sobre ese territorio. La sangre se me helaba mientras oía lo que Callister decía y no podía evitar emocionarme al pensar en todo lo que íbamos a vivir.

Yo iba a ser el capitán de una tripulación de dieciocho marineros que recibirán una muy buena paga. El viaje era riesgoso, por lo que era importante otorgarles un buen incentivo para que se sintieran a gusto con la propuesta. Por otro lado, nuestro barco estará preparado para enfrentar cualquier siniestro. Podría decirse que tenemos con que defendernos.

Mi amigo Morris aceptó viajar al igual que Doris, así que ese es otro punto a favor: estaré bien acompañado.

Supongo que la urgencia de Callister por llamarme fue estrictamente necesaria. Tal vez nuestros soldados realmente están necesitando de nuestra ayuda.

Sé que los peligros nos acecharán y que no es una excursión como cualquier otra.

Esta es la oportunidad que estaba esperando. La tomaré, porque dicen que el tren solo pasa una vez en la vida.

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