NUEVO: Tap - Historias en forma de chat para tu 📲 . Disponibles en español
Obtenlo ya

Jack y Sophi

3.4K 94 51

Tenías que mantenerme la mirada ¿verdad?. Iba a dejarla pasar como siempre lo hacía, pero aquella vez tenías que mantenerla. ¡Sí! Hablo de ese micro-segundo de más donde entiendes que no es simplemente "te descubrí mirándome", sino que deseas que yo lo sepa. Entonces, dibujas una sonrisa, una discreta, de esas que casi son imperceptibles al resto, pero no para mí. Es una sonrisa de satisfacción porque sabes que he comprendido lo que intentabas hacer. Asi que, a diferencia de las otras veces, que ya ni recuerdo cuantas han sido, me acerco a ti y te beso. En su comienzo fue más bien casi un golpe que te hizo perder un poco la estabilidad y esa fue mi intención porque quería que por un momento sientas lo descolocado y fuera de lugar que tu mirada me hace sentir. Entonces paso la mano por tu nuca y te sostengo. Ahora soy yo el que sonríe porque por unos instantes serás mía. Después vendrán los reproches, sé que me alejarás y jugaras ese papel que tan bien te sale donde ignoras todo lo que te digo y me dices que comprendí mal tus señales. Que somos amigos y que JAMÁS. Si, en mayúscula porque pronuncias cada letra del jamás con detenimiento como para que comprenda que lo dices en serio y que es rotundo. Pero eso será luego, unos segundos más tarde. Ahora tu boca pegada a la mía, se deja llevar por fin. La recorro con soberbia porque es mía. Noto como ahogas un suspiro mientras que respondes al juego que mi lengua propone. Te atraigo un poco más a mí y sé que es uno de mis tantos actos reflejos territoriales que me generas y que no puedo evitar.

Espero el impacto, espero tus manos me alejen de ti, aguardo con los ojos cerrados para que no te sea más fácil. Pero ese momento no llega y en cambio esta vez noto como tus manos se escurren por mi espalda, giras un poco más la cara y ahora eres tú la que se apodera de mí. Puedo sentir como te agitas y respiras por los dos porque yo no puedo hacerlo. Respiro con dificultad,  de alguna forma me siento vació, no hay nada más en mí, te lo he dado todo. Tomo un poco de coraje, me alejo unos centímetros y ante tu mirada inquisidora te digo “tú empezaste”. Tus labios dibujan una sonrisa y vuelves a besarme. 

Tú empezaste¡Lee esta historia GRATIS!