"Battle", parte dos.

866 90 5

Capítulo diecinueve.

Estábamos muy cerca de atrapar a Kolter, pero en el claro reinaba un silencio sepulcral... Demasiado sospechosoo.

Una ráfaga de balas salió desde un arbusto y todos se refugiaron como se les hizo posible, no teníamos idea de que ellos también se volvían invisibles, pero lamentablemente no sus auras.

De color marrón, dichas manchas corrían de un lado a otro con movimientos nerviosos, tenían ventaja pero no lo sabían; comencé a lanzarles rayos para volverlos visibles, así los chicos pudieron encargarse de ellos mientras Harry y yo corrimos hacia el interior de la cueva antes de que el líder lograra escapar.
Llegamos hasta su guarida, donde una figura malherida trataba de escapar poco a poco por un atajo que conducía a un túnel, era Kolter, destrozado y a punto de desplomarse.

-Tomé su brazo y lo volteé con fuerza, se quejó del dolor- ¿Por qué tienes ese estado?

-Ah, Marietta... -Tosió un poco- No has cambiado en más de un siglo, tu esencia sigue siendo la misma que cuando te conocí.

-¿... A mí? No recuerdo haberte conocido antes.

-Lo hicimos querida, en aquella época eras una pequeña salvaje que se divertía jugando con los animales silvestres y gozaba cazar a todos aquellos que tocaran a tus amigos.

Antes de percatarme, Harry tomó el cuerpo magullado de Kolter y lo colocó sobre una roca con fuerza, amarrandolo con una especie de metal.

-Habla.

-Al fin y al cabo no tengo más que hacer. -Calló por unos segundos, tratando de controlar su respiración- Era muy joven cuando vi por primera vez a Marietta, su belleza y salvajismo me dejó prendado al instante... Luego ocurrió lo peor.

-¿Qué? -Preguntó Harry, aún más intrigado que yo-

-Roxette me embrujó, convirtiéndome en su esclavo eterno y lanzando sobre mi la maldición de no morir, para poder cumplir con su objetivo principal.

-¿Cuál era ese objetivo?

-... Acabar con todas las razas sobrenaturales que estuvieran en contra de la magia oscura.

Me tensé de solo pensar que existía una maldad de tal magnitud.

-Y mi primer víctima debía ser... -Sollozó- La señorita Marietta.

Tragué sonoramente, ¿él había sido el responsable de mi muerte como Lycan? ¿Por qué no podía recordar nada de eso?

-Estuve en una gran lucha contra mí para poder llevar a cabo mi tarea, mi maldición también consistía en recibir un dolor mortal cada vez que no cumpliera con la misión encomendada... Pero decidí sacrificarme por verla vivir...

Dos lágrimas se deslizaron por mi rostro, ¿cómo era posible que un hombre me haya amado tanto y yo ni siquiera pueda recordarlo?

-Eso no es cierto. -Sentencié- Si lo fuera te recordaría, a ti y al acto de salvación que mencionas.

Rió con pocas fuerzas.

-No recuerdas nada porque borré tu memoria para que no recordaras nada de lo que sucedió. No tuve el corazón ni las agallas para matarte, y dejé que corrieras sin recuerdos, sin rumbo alguno por el bosque hasta que estuvieras lejos de aquel lugar. El dolor que sentí por eso no tenía comparación al que hubiera sentido si  morías... Y sí que has sabido sobrevivir, pequeña Mary.

Mis ojos se abrieron y mi pupila se dilató. Aquel apodo trajo a mi mente miles de recuerdos del hombre que tenía al frente, pero también de la dolorosa muerte de mi primer familia, masacrada por la vil bruja.

-¿Por qué no huíste conmigo? Te habría mantenido a salvo.

-No era mi destino, dulce dama. A mi lado siempre estarías llena de incertidumbre y odio, no era lo que quería para ti. Ahora, mi sueño se ha cumplido antes de morir, por fin podré irme en paz.

-¿Cómo... Morirás? -Dijo Harry con la voz ahogada-

-Naturalmente muchacho, tomé un veneno letal fabricada por la misma Roxette que logré robar cuando fue asesinada y fuimos liberados de su yugo, al tomarlo la maldición se acaba y todas las heridas que he recibido a lo largo de este doloroso camino aparecen nuevamente, provocándome la muerte.

-No debes morir así, ¡no es justo!

-Puede que no lo sea, pero estoy conforme con mi muerte.

Me acerqué lentamente a donde se encontraba.

-Aún no puedo recordarte con claridad.

-Lo harás, en el momento en que muera mi magia sobre ti y otros quedará anulada.

-Una lágrima volvió a surcar mi mejilla- Lamento que tenga que ser de esta forma.

-No te agobies pequeña, siempre estaré agradecido de que hayas cumplido mi deseo, gracias por... -Cerró los ojos- cumplir tu promesa...

Y dejó de respirar.

Miles de imágenes más llegaron a mi mente en orden, cómo lo había conocido, cuantas cosas habíamos compartido juntos, cuantas veces nos habíamos protegido, y la promesa que le hice antes de marcharme...

¡Prometo volver a verte antes de que uno de los dos dé su último suspiro!

Salí de la cueva con pasos lentos y pesados, el silencio reinaba en todo el lugar y no quería hablar con nadie más, me sentí culpable por no haberlo recordado, ni a su buena obra... Pero así lo había querido, ya no era mi decisión.

Volver a la normalidad no fue exactamente fácil. La culpa era un sentimiento que me agobiaba de forma común, pero las palabras de aliento de los chicos ciertamente me reconfortaban, ver a Ónix crecer era todo un privilegio, y debía disfrutarlo mientras sucedía, dejando el pasado doloroso atrás.

Volvió la Navidad con su alegría característica y sus sentimientos fraternales que siempre la adornaban. Este año decidimos pasarlo en familia, así que ninguno de los maestros abandonó la academia por aquellos días. Para este mes, mi pequeño tenía la apariencia de un niño de cinco años, hablaba con gracia, podía cambiar de forma en algunos animales como su abuela, hacía enfadar a su padre cuando cambiaba los objetos de lugar con telequinesis y le gustaba reír con los juegos tontos de nuestros amigos.
Una gran cena fue celebrada aquella noche, donde recordamos a todos aquellos que habían dado la vida por proteger la academia y todas las criaturas que habían caído en el combate entre Vampiros y Lycans, era increíble pensar que de la guerra hacía un año y que pronto ese oscuro episodio quedaría sepultado en la historia mundial de las criaturas sobrenaturales.
Mientras Ónix comenzaba a adquirir la perspicacia de su abuelo, la astucia de su abuela, la fuerza de sus padres y claro, la picardía de su tío, yo seguía preguntándome con el pasar de los días...

¿Habrá algo interesante qué contar en los próximos días?

Nunca lo sabremos, es lo bello de estar vivos.

***

¡Hola a todos!
Por favor, no se enojen conmigo, sé que los he dejado en ascuas con el desenlace de esta historia pero algunos trabajos finales estaban haciéndome la vida imposible, voy a compensárselos pronto, más adelante les daré detalles.

¿Qué les pareció? ¡Espero sea de su agrado!

Nos leemos luego,
-Nana fuera.

Blue Blood: el destino de la familia real corre peligroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora