Cuarta Parte - Capítulo Final

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Bueno, ahora sí que hemos llegado al final, aquí lo tenéis, espero os haya gustado:

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Aguce el oído y me acerqué en silencio oculta entre las sombras del comedor, el pulso me atronaba y no podía respirar, los ojos me escocían pero aún así me obligué a permanecer en absoluto silencio.

- Esa zorra tuvo su merecido, todo ha salido rodado, archivaran el caso en nada. Durel ha cumplido su palabra – dijo la figura que se movía por delante de Adder, desde allí no conseguía verle.

- Nadie merecía eso – respondió Adder con la cabeza apoyada en las manos, su voz sonaba triste.

- ¡Me jodió vivo Adder, me puso en evidencia ¡se lo cargó todo sin importarle nada! – seguía moviéndose nervioso, furioso…

- ¡¿Y qué?! ¡Me hiciste hacerlo a mí! Debí dejar que te hundieras en tu miseria. No debía morir nadie más, no debí permitir que la mataras, estás enfermo, necesitas ayuda. ¡No tenías derecho a meterme en esto! ¿sabes todo lo que has hecho?

- Soy tu hermano Adder, nosotros nos protegemos, además ellos ya han entregado su parte todos hemos salido ganando. Además… tú tuviste complicarlo todo colgándote de ella, de una poli, no podías seguir como siempre ¡¿no?! Te enamoraste ¡¿y yo te dije algo?! ¡No! Te apoyé.

- Nadie ha ganado nada, no debí dejarte matarla, no te hacía falta dinero, podrías haber creado otro proyecto, tener tu propia empresa, sí, te traicionó pero había más mujeres.

- Pero ninguna eran Kylie, eso tú deberías entenderlo, la quería. Algunas se le parecían pero no eran ella… me trataron con el mismo despreció, como si no fuera más que un trapo de usar y tirar, la quería más que a nada. Además esos tipos iban por tú chica, no iba a dejar que se fueran de rositas y ese poli sabía demasiado, te había descubierto e iba a encerrarte. Lo hice por ti, por nosotros… los McKoy nos quieren muertos por una simple razón.

- Pero todas esas chicas… - Adder apretaba el puño luchando contra sus propios sentimientos contradictorios.

Todas las imágenes pasaban por delante de mis ojos como en una película, ahora todo tenía sentido, todo encajaba a la perfección ahí estaba la maldita y cruda verdad, la realidad de todo. Jack tenía razón, siempre la tuvo y yo no le escuché, maldita sea el mismo dijo que yo sería su perdición y así fue, me faltó el aire. 

El hermano de Adder me miró fijamente, ni siquiera me había dado cuenta de haber hecho ningún sonido pero tenía las manos sobre la boca y Adder se volvió hacía mí ya que al discutir con su hermano se había levantado. Ambos se parecían tanto… y yo ni siquiera sabía que tenía un hermano, había pasado por alto todos los detalles, todos y cada uno de ellos, su hermano era Eros y el motivo que yo había deducido era correcto, hasta en eso tuvo razón Jack, no había atacado desde lo de Kylie ¡Dios Jack por mi culpa!

- Niki… no … - suspiró 

- ¿Por qué? – le miré intentando que mi voz sonará firme, la ira y el dolor era lo que me mantenía en pie ahora. 

- John vete – le dijo Adder.

- No, ella lo sabe.

- ¡Que te vayas te he dicho, largo! Esto es asunto mío, tú ya la has cagado suficiente – lo miró de forma amenazadora, este dio un paso atrás asustado – Niki, Niki… ¿no podías ser una buena chica y dejarlo estar, ¿verdad?, no te bastaba con esto…querías la verdad y al final la has descubierto.

- ¿Por qué? – fue lo único que pude volver a decir con un sollozo roto.

- Cariño – alargo sus manos para tocarme – No quería meterte, no quería que te salpicará todo este mal – sus ojos eran de puro sufrimiento.

- ¡No! ¡no me toques! ¡maldita sea sólo me has usado para dirigir todo esto con esos gilipollas que se creen los dueños del mundo! ¡Todo ha sido mentira!

- No es verdad Niki, lo que siento es real… paso…

- ¡No! ¡no te acerques! – dije histérica.

- Por favor Niki escúchame, déjame explicarte…

- ¡¿Explicar qué?! Eres tan cómplice como si tú mismo hubieras arrancado esas vidas. ¡Y yo te he defendido!

- Piensa Nik… no puedo dejarte marchar, sólo te pedí que estuvieras conmigo… te quiero. Eso no ha cambiado, te prometí que cuidaría de ti y lo seguiré haciendo, ellos no te dejaran Niki.

- ¿Y así lo demuestras? Amenazándome. Adder no dudarías en hacerme daño para salvar vuestro pellejo – una lágrima cayó de mi ojo derecho.

- Voy a dejarte tiempo para que reflexiones, ahora saldré del apartamento, llevaré a mi hermano a un lugar seguro y regresaré, no podrás salir de aquí y sabes que no te haría daño.

Empecé a temblar cuando la puerta principal se cerró, Adder me había empujado dentro de la habitación, un trueno resonó fuera, el agua golpeaba con fuerza las ventanas y una ráfaga hizo petar uno de los porticones, el piso entero pareció crujir cuando otro trueno resonó haciéndome encoger el corazón, seguía aún en el mismo punto donde él  me había dejado tirada en el suelo. Me refugié  en una esquina, a oscuras, abrazada a mis rodillas con un nudo en la garganta, las manos me temblaban y ya no tenía más lágrimas que derramar. Estaba atrapada, encarcelada en mi propia pesadilla. Después de seis meses descubrir aquello había sido como si me desgarrasen. Después de todo lo que había pasado al final él... sacudí de nuevo la cabeza apretando los dientes impotente. ¿Cómo había podido ser tan estúpida?  Él lo supo,  me encontró con la nota en mitad del pasillo y me había cogido del pelo arrastrándome a la habitación, sus palabras aún resonaban en mi mente ¿Cómo podía estar pasando aquello? ¿Qué iba a hacer? No podía huir, no tenía donde ir, todo se había hundido, lo había dado todo por él, había... liberado a los asesinos, su hermano lo había hecho con la ayuda de los McKoy metiendo en ello a Adder, él no quería.... Se lista me repetí en mi mente, sigues siendo fuerte, pero mi corazón se rompía... era yo o él ¿pero podría apretar el gatillo? Él sabía que ahora yo, era su cautiva y lo peor de todo es que a pesar de todo... lo amaba. Mi mano se deslizo por mi vientre y el anillo brillo en mi anular, no era una decisión fácil, la vida que crecía en mi interior pareció vibrar junto a otro trueno, sólo quedaban dos opciones… o el arma o el teléfono que aún conservaba. La puerta se abrió y mi corazón empezó una desesperada carrera, intenté respirar y apunté el arma a su pecho cuando entró, las manos me temblaban y ese maldito calor me asfixiaba, en mi mente sólo resonaba “te quiero”…                

Noche de Calor - Capítulo 1¡Lee esta historia GRATIS!