Capítulo 3 - Encuentro (En edición)

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Aquella mañana había decidido quedarme acostada por media hora, sin moverme. Siempre me había gustado dormir y no poder hacerlo en tanta cantidad como yo disfruto, es lo que más me molesta de ser adulta.

Solamente algunos sábados y domingos me puedo dar el lujo de dormir o quedarme en la cama hasta tarde. Por lo que intento aprovecharlo.

Pasada esa media hora, tanteé mi teléfono móvil para ver la hora. A mi sorpresa, tenía dos mensajes:

El mejor jefe del mundo/Adam: "Segura de que no puedes venir hoy? Beso".

Me gustaría aclarar que yo no coloqué ese nombre.

"Extra segura. Besos". Respondí.

El siguiente era de Kent:

"No sabes de lo que te pierdes aquí, cariño. Xx".

"Yo no babeo por nadie como tu, besos".

Listo, ninguna respuesta daba indicios de nada. Solté un suspiro al notar como mi pequeña se quejaba de su despertar. Soltó un bostezo grande.

Me levanté de la cama olvidando la cómoda postura que tanto tiempo había tardado en conseguir. Al instante de verme, extendió los brazos hacia mi demandante de lo que merecía.

La abracé como si hace años que no la viera.

- Buen día, pequeña.

- ¡Mami!

- ¿Dormiste bien?- le pregunté.

- Si- chilló con su voz aguda.

Ya devuelta en mi cama comenzamos a jugar con sus juguetes favoritos, un koala de peluche que, por las vueltas de la vida, se llama Queso; Botas el mono que aparece en Dora la exploradora; y por último un pequeño teclado que hace muchos distintos sonidos, de animales, de trompeta, tambor, guitarra, DJ, etc; todos esos sonidos menos el sonido clásico de un piano.

Mi pequeña hacía que Queso tocara música, entre sonrisas y carcajadas, aplaudí su gran show. Adoraba verla sonreír. Era lo mismo que ver a William sonriendo, eventualmente. Cerré los ojos fuertemente, y la música paró.

Mi pequeña me observaba con el ceño fruncido, parecía hasta confundida por mi rápido cambio de humor. Le sonreí tranquilizando y suavizando su ceño. La atraje hacia mi y la coloqué de forma que su espalda chocara con mi pecho,para que tocara junto a mi el piano.

Rápidamente olvidó mi acto y cambio de humor, desearía tener esa facilidad de distracción. Últimamente Sandy se pare en exceso a William, por lo tanto me hace cada vez más difícil olvidarlo.

Desde que reconoce sonidos, mi pequeña ha demostrado pación por la música. Ya a tan corta edad, demuestra lo que su padre. Es... es algo... ni siquiera encuentro palabras para describirlo.

Lo que más me duele es que, seguramente, él me olvidó, su vida de famoso cantante lo debe de tener demasiado ocupado para siquiera recordar algo sobre nuestra historia.

Nunca me nombró ni en una sola entrevista, solamente menciona a su familia y a un par amigos que teníamos en común. Él cumplió lo de no contarle a nadie sobre nosotros, o al menos no le contó a la prensa, que es lo principal.

Las lágrimas comenzaron a caer, lo que hizo que mi cabeza doliera también. Mi pequeña detuvo nuevamente su música cuando sintió algo mojado calló en su mano.

Empujó el piano lejos de nosotras, sin preocuparse de donde quedara. Se levantó en sus pies de forma que quedamos cara a cara, la pequeña solamente me envolvió con sus pequeños brazos, tapando mis orificios nasales. Por lo que debí respirar con la boca.

Cómo Ocultar un Secreto a Todo el Mundo © HISTORIA COMPLETA (En edición)¡Lee esta historia GRATIS!