Capítulo 49

1.4K 229 38


Giselle.

Mi garganta se seca cuando el cuerpo del Chase se transforma frente a mis ojos en el cuerpo de el Yeti, un grito se estanca en mi garganta cuando un fuerte golpe resuena cuando el Yeti y Seam chocan, la nieve se levanta ante el golpe y veo como la enorme criatura empieza a luchar con el hechicero.

Una de mis manos se colocan sobre mi vientre al sentir un pequeño calambre, el canto de un pájaro no ha dejado de sonar, y La Muerte no deja de ver la escena emocionada. Mis ojos se clavan en Seam cuando da un salto y se guinda de uno de los árboles. El Yeti gruñe, y aprieto la mandíbula al ver como su mirada roja se fija en mí. Sus labios empiezan a moverse, pero no logro entender nada, mientras, siento mi cuerpo elevarse del suelo y, de pronto, siento la falta de oxigeno adueñarse de mi pecho. Siento calor, mucho calor, un calor que me quema.

Mis ojos se cierran con fuerza y, al abrirlos, algo en mi cerebro se activa; al igual que él, levanto una de mis manos y noto como un color azul se empieza a formar en su cuello, el azul va desvaneciéndose de apoco, pero no me doy por vencida; en mi cabeza tengo loca teoría de que si Seam derrite el hielo que coloco en su cuello, el agua que quede del mismo hielo logre apagarlo su corazón de fuego. Claro que espero que eso sea efectivo, y que el efecto sea antes de que logre derretir mi corazón de hielo.

De pronto, el árbol en donde Seam se encuentra, se empieza a mover con brusquedad; aprovecho el momento de distracción que Seam nuestra para cerrar mi puño y luego, como si esa simple acción tuviera mayor efecto del esperado, Seam cae del árbol y yo, al igual que él, toco el suelo con brusquedad. Mi estómago ligeramente abultado recibe todo el impacto de mi caída y reprimo un jadeo adolorido. A pesar del dolor, levanto la mirada para enfocar a Seam y al Yeti, necesito estar alerta para evitar darle alguna ventaja al enemigo.

Seam levanta la cabeza como si de un animal cazando se tratase, y luego, para mi sorpresa, veo como su cuerpo cambia hasta convertirse en el de un gran oso blanco. Trato de no mostrarme sorprendida, pero el sentimiento que me da al verlo atacar al Yeti es muy intenso.

Coloco una mano sobre mi vientre y hago una mueca cuando siento un nuevo calambre. Estoy empezando a alterarme, pero no puedo permitir que ese sentimiento me nuble el juicio. Enfoco la pequeña riña que tienen el oso y el Yeti, y aprieto la mandíbula al ver al gran oso sobre el Yeti. 

— ¡Seam! — Llamo, ignorando el dolor que siento al levantarme. Entonces, el cuerpo de el oso vuelve a transformarse en el de Seam y veo como coloca sus manos alrededor del cuello de su víctima. Sus manos apenas cubren lo necesario, pero tal parece que tiene el efecto deseado ya que veo como la cara del Yeti empieza a transformarse y a lucir como si le faltara el aire — ¡Vas a matarlo! — Exclamo — ¡Si lo matas él no sufrirá! — Le recuerdo — ¡Mátame de una maldita vez! — Grito, y trago saliva cuando Seam se voltea para enfocarme. Algo en su mirada se ilumina y respiro profundo, mirando al Yeti, dándole la oportunidad de que recobre fuerzas —. Eres una basura…

Su semblante se transforma ante mi declaración, ladea una sonrisa y eso me causa temor. Su mirada es vacía, trato de buscar algo en lo que pueda aferrarme para intentar cambiar algo en sus planes —tal vez si recurro a los recuerdos del pasado, esos en donde Seam y Chase eran amigos —, pero no hay nada… Su mirada roja se ve vacía y escalofriantes, no parece cuerdo.

— Tienes razón — tararea, pero mi mirada se arrastra hacia el Yeti, el cual sigue luchando por cobrar aire y es ahí; cuando gruñe, que noto la ligera linea roja que rodea su cuello de pelaje blanco. Entonces comprendo que mientras esa linea exista, el Yeti no va a recuperarse.

Con mucho disimulo, intento hacer lo mismo que hice con Graham y ahora con Seam. Un color azul claro va remplazando el color rojo y sonrío aliviada ante eso.

MAHDLN: La reencarnación de Hazely Way¡Lee esta historia GRATIS!