Capítulo 47

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«Aunque adviertan al soldado si está enamorado en guerra morirá»
Morat, Juanes (Besos en Guerra).

Giselle.

Después de pasar una semana en el Hotel Calypso — el cual fue toda una maravilla —, mi esposo y yo nos dirigimos a casa de Chase en donde Wendy y Mateo nos esperaban. No faltaron las exclamaciones de sorpresa por parte de Wendy y Shawn, y las bromas tontas de Lana y Mateo al ver mi nueva apariencia. Sin embargo; Wendy me ayudó a transformar mi color de ojos de dorado a mi usual marrón oscuro, pero decidí quedarme con los cabellos rojos, de alguna forma le dan espacio a mis dos nombres: los cabellos rojos representan a Hazely y los ojos marrones a Giselle.

Pero no voy a mentir, desde que puse un pie fuera de el Hotel Calypso he sentido unos nervios y una ansiedad increíble, y el motivo es que quiero buscar a Stefan.

Así no me lo diga, sé que Chase está mal por no tener información de Stefan. Lo he cachado varias veces intentando comunicarse con su hermano, pero su hermano no parece dar señales de vida. No me gusta verlo mal, y por alguna razón creo que, ya que yo soy el motivo de esta separación de hermanos, tal vez si yo hablo con Stefan pueda lograr algo; solo espero que la cura no sea peor que la enfermedad.

Después de insistirle a Wendy para que me dé la información que necesito, salí de casa de Chase para ir en busca de su hermano. Y es así como estoy aquí, parada frente a una gran puerta de madera, puerta que debe esconder la figura de Stefan.

Doy una bocanada de aire y me armo de valor para tocar la puerta e enfrentar lo que viene. Rezo para que esté, y también rezo para que las cosas no se salgan de control. No pasan ni dos minutos cuando la puerta se abre y revela así la figura descuidada de Stefan. Tiene el cabello despeinado y sucio, hay una fina capa de vellos en su mandíbula, su torso está desnudo y se ve agotado. Me mira de manera fija por un buen rato y luego se hace a un lado para dejarme pasar, y yo, sin permitirme dudar demasiado, entro al lugar.

La habitación es pequeña y de paredes blanca, hay una cama individual con sábanas revueltas, un televisor pequeño sobre una mesa de noche y una puerta abierta que deja a la vista el interior de un baño individual en donde visualizo un inodoro con la tapa abierta.  

Me doy la vuelta para mirar a Stefan y tomo asiento en la punta de la cama cuando él cierra la puerta y luego toma asiento en el suelo, sus rodillas suben hasta quedar pegadas a su pecho y las rodea con sus brazos, ninguno de los dos dice algo, solo nos dedicamos a mirarnos de forma fija; no sé cuánto tiempo pasa hasta que Stefan rompe el silencio —: ¿Qué haces aquí?

Doy una bocanada de aire y decido hablar —: Vine a ver si estabas vivo — declaro.

Sus ojos azules se abren de par en par en forma de sorpresa, pero esa expresión me resulta falsa y forzada.

— Vaya, ¿así que quieres que piense que pasaste toda tu luna de miel preocupada por mí? — Su tono de sorpresa es falso e irritado.

Chasqueo la lengua y fuerzo una sonrisa.

— Tienes razón — me encojo de hombros —, yo no estoy preocupada por ti, estoy preocupada por Chase.

El ceño de Stefan se frunce.

— ¿Qué pasa con él?

— Está muy preocupado por ti, Stefan.

Stefan rueda sus ojos al cielo y luego suelta un bufido.

— ¿Preocupado? — Asiento ante su pregunta — Bueno, esa preocupación no impidió que metiera su pene en tu vagina, ¿o sí? 

Su pregunta hace que mi sangre hierva de la ira, pero hago acopio de toda mi compostura y autocontrol para no abofetearlo, también tengo que recordarme que esto lo estoy haciendo por Chase, por mi esposo.

MAHDLN: La reencarnación de Hazely Way¡Lee esta historia GRATIS!