¿Un amigo imaginario?

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—— Levántate hija, ya es hora arriba ——. Mi madre me levantó arrebatándome mis mantas.

    Lo único peor que un primer día era un segundo.   Estuve lista rápidamente debido a la insistencia de mi madre.   Antes de subirnos al vehículo mi madre me detuvo en la puerta y se agacho hasta mi altura, aún tenia el gorro puesto.

—— No necesitas cambiar para que los demás te acepten ——. Musitó quitándome el gorro —— Quien te quiera como amigo debe quererte tal como eres.

    Sentía ese nudo en la garganta justo cuando contienes las lágrimas.

—— Mamá ¿Y si nadie quiere ser mi amigo?

—— Eres muy especial y una niña muy buena, se que haras amigos.

—— Me lo prometes.

    "No había nada mas difícil para una madre que prometerle algo a un hijo sin saber si aquello se cumpliría, pero aún así no había otra opción"

—— Te lo prometo.

    Con una sonrisa algo dudosa subí al auto.  De camino solo esperaba que todos me vieran un poco mas normal con el nuevo corte de cabello que había improvisado.

    Llegue al instituto y al igual que el día anterior seguí a los demás niños, entre al salón y todos me observaban igual que el día anterior, mientras esperábamos comenzar la clase uno de los niños que se había burlado de mi se acerco a mi mesa.

—— Ni pienses que porque te cortes el cabello dejaras de ser rara, además eres una chismosa, mis padres me castigaron por tu culpa.

    Baje mi rostro sin saber como poder defenderme de las acusaciones de ese niño.   Mis lágrimas estúpidas de nuevo me hicieron quedar como una tonta llorona pero no las pude contener y se desbordaban de mis ojos mojando todo mi rostro.   En ese momento la profesora entro y el niño corrió a su mesa, yo me seque desesperadamente las lágrimas, lo menos que quería era quedar como una llorona.

    La clase surgió con normalidad, poco a poco me fui incorporando olvidando casi por completo el incidente de la mañana.  Al anunciar el primer receso todos los niños salieron del aula llevándose por delante unos con otros, parecían animales enjaulados que habían sido soltados por primera vez.   Yo me quede en el salón, después de todo no conocía a nadie pero al girar vi que había una niña en la parte de atrás del salón hablando sola, me extrañe pero no sabia si acercarme e intentar hablarle.   Ella me vio y sonrió, luego para sorpresa mía ella se acerco a mi.

—— Hola Sofía, mi nombre es Ana ——. Se presento con una sonrisa mientras extendía la mano.

    Tímidamente respondí devolviéndole el saludo.

—— No le hagas caso a los chicos, ellos me trataban mal antes también.

    Mamá tenia razón tal vez si podría llegar a hacer amigos, necesitaba continuar la conversación así que aproveche y le hice algunas preguntas.

—— ¿Y como hiciste para que te dejaran en paz?

—— Con ayuda de mi amigo Tommas.

—— ¿Tommas? ¿El esta en nuestra clase?

—— Si, de hecho esta aquí ahora mismo, ahí, justo a tu lado.

    Gire extrañada, realmente no había nada ahí, no podía ver a Tommas.

—— No puedo verlo.

—— No, lo se, nadie puede, solo yo ——. Dijo muy orgullosa.

—— ¿Y por qué no puedo verlo?

Mi amigo imaginario.¡Lee esta historia GRATIS!