Capítulo diez: Mississippi Queen

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Desde nuestra romántica fogata en la playa, pasaron 4 días en los que el equipo se desintegró. Todos caminábamos por rumbos separados, nadie quería hablar.

Aunque René y Leah se molestaron por volver a sus actividades normales, reabrieron el club. Sin embargo, la situación con Céline y McGonagall seguiría aplazándose por más tiempo. Para evitar que los clientes sospecharan, la misma Joanne convenció a todos de que necesitaba más tiempo para validar a los nuevos.

Evité a toda costa hablar con René, tenía suficiente con la preocupación de su hijo. Pero no pude evitar hablar con Sofia, ella debía darme el informe detallado.

Durante la primera inspección, Sofia encontró 24 micrófonos, 7 cámaras y un aparato que robaba la información de los teléfonos. No había duda de que D' Alban nos tenía vigilados.

Pese al ambiente, el plan seguía su marcha. Salvo algunos percances mínimos, todo seguía adelante. Y, casi después de una semana, era momento de dar el golpe. Todos estaban en su posición. Salvo Joanne, que siguió con las actividades del club e incluso aceptó la invitación de una de las parejas para «un viaje de placer», todo el equipo seguía en Granada aguardando por el momento perfecto.

Aquella tarde de finales de noviembre me encontraba en mi oficina. Esperaba con paciencia a que los «inconvenientes» fueran arreglados. Muchos me dijeron —ese día— que lucía nervioso, cansado o asustado. La verdad es que por dentro estaba lleno de furia, esperaba el momento adecuado para soltarme y acabar con todos los enemigos que fuera posible.

Sin embargo, las cosas empezarían antes de lo que esperaba. Sofia entró a las 7 de la noche a mi oficina, lucía nerviosa y estresada —algo raro en ella—; como acordamos, el plan seguía su marcha.

—Bradley —la voz temblorosa de Sofia tartamudeó un poco antes de poder pronunciar mi nombre—, hay algo que debes saber.

—¿Qué sucede? —incliné mi mano para pedirle que tomara asiento—, estamos a unas horas de comenzar todo, ¿ya terminaron con los detalles?

—Casi —Sofia desvió su mirada hacia el costado—, Joanne aún no regresa.

—¿Qué?, eso no es posible. ¿Contactaron a Michael? Él tenía que protegerla.

—Sí, ninguno de los dos responde. Su última transmisión la recibimos por la mañana, nos informaron que todo estaba listo, que el matrimonio Huxley se encontraba satisfecho con los servicios de Joanne, y que estaban por subirse al avión.

—Sigan buscándolos, sin ellos no podemos comenzar nada.

—Hay otra cosa señor... podría ser que aún quede un micrófono.

—¿¡Qué?! —grité alterado—, ¿¡cómo es posible?!

Sofia levantó un cartel que decía «está en tu reloj». Yo continué con la charada:

—Estamos a unas horas de iniciar el plan, no podemos detenernos —aseguré—; arregla una cita con ese tipo.

—Pero señor —de nueva cuenta, Sofia trastabilló al hablar—, yo puedo encontrarlo, solo necesito más tiempo.

—Te di casi 5 días y aún no encuentras todos. No me importa cuál sea el precio de ese sujeto, contáctalo. Yo mismo lo veré.

Salí de prisa de mi oficina, Sofia me siguió de cerca rogando por más tiempo. Su actuación fue casi perfecta. Incluso, alcanzó a darme el mensaje de Joanne en un papel, sin que nadie lo notara.

«Lo tenemos», decía el pequeño pedazo de papel de la misma letra de Joanne.

Casi cuando salí del edificio, me notificaron que Joanne y Michael acababan de aterrizar en la isla. —Diles que sigan el plan —respondí de manera tajante.

Sauvage (+18) (Pronto En Físico)¡Lee esta historia GRATIS!