Extra

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Su vida era maravillosa. Cuidar de sus hijos era lo mejor que pudo pasarle. Amaba cuando le llamaban "mami" con toda la inocencia del mundo.
Aunque claro que tenía miedo, miedo de lo que las personas pudieran meterle en la cabeza a sus hijos. Ya había escuchado comentarios no tan lindos hacia su persona en el colegio de los mismos. Era el primer año de esmeralda y el segundo de Daniela. Muchas veces él no iba por ellos sino Frank, por la misma razón que algunas veces ese tipo de cosas le hacían sentir vergüenza, tal vez no debería ser así pero lo hacía. Le hacían sentir mal, en el fondo aún tenía esa pequeña inseguridad como cuando estaban en el instituto. Pero siempre Frank llegaba al rescate, siempre estaba allí para sostener su mano y hacerlo sentir seguro y protegido de todos los demás. Para cuidarlo y darle todo el amor que necesitaba cuando aquellos comentarios se volvían difíciles de sobrellevar.

—¡Mami! ¡Mami! —escuchó la voz de su pequeña hija quien venía corriendo desde la entrada de la casa hasta la cocina donde él se encontraba.
—Hola princesa —la recibió entre sus brazos y la alzó.
—Te extrañé mucho mami. Hice algo para ti. —la pequeña niña le entregó una hoja con un dibujo. Es típico de los niños hacer dibujos y dárselos a sus padres. Básicamente en la hoja estaban dibujados él y Frank tomados de la mano.
—Es muy lindo cariño gracias lo pondré en el refri. ¿Y tu hermano y tu padre? —en eso escuchó como la puerta se abría y entraban ambos.
—¿Por qué tardaron? —preguntó una vez estuvieron ellos en la cocina.
—Estaba hablando con Daniel. Niños vayan a cambiarse y luego bajen a comer. —Gerard puso a Esmeralda en el suelo nuevamente y ella solo se fue de allí con Daniel.
—¿Qué pasa Frankie? —Frank se acercó y le abrazó para después robarle un beso como acostumbraba a hacer haciéndole sonreír.
—Hablé con Daniel porque cuando veníamos en el auto lo escuché decir algo. Esmeralda dijo que te mostraría el dibujo y dijo "mami Gee" entonces..Daniel le dijo que tú no eras su mami porque las mamás eran mujeres. Y tú no. Dijo que la mamá de su mejor amigo le dijo eso.
—Oh...—Gerard bajó la mirada un poco y asintió—. Si bueno..e..n cualquier momento...ellos mismos l..o sabrán...y..
—Hey amor —Frank lo atrajo hacia sus brazos—. No princesa no te pongas así mi vida —le besó la frente y acarició su espalda—. Solo es una estupida señora envidiosa de que a tus 30 años te ves mucho mejor de lo que ella se veía —el pelinegro rió un poco—. Nuestros hijos te aman y ya eh hablado con Daniel. No quiero que algo como eso te haga sentir mal.
—Pero es la verdad, no soy su mamá. Y mis hijos no deberían pasar por esa confusión. Soy...soy un mal ejemplo y una vergüenza para ellos.
—Hey no, mírame —lo tomó del rostro—. Nunca digas eso de nuevo. Eres maravilloso. Diablos, me duele escucharte decir eso, me duele saber que piensas eso de ti. Te amo y no quiero verte lastimado nunca. Gee, mi princesa, no digas eso ¿si? No de nuevo.
—Lo siento, es solo que...yo..no sé..se siente como en el instituto.
—Y yo estoy aquí de nuevo para cuidarte y darte mi amor.
—Tú siempre estás para darme tu amor. Gracias Frankie..—Frank sonrió y lo tomó de la cintura para besarlo.

Los pequeños niños bajaron a comer unos minutos después.

—Mami...—Escuchó a Daniel decir cuando bajó y con algo de pena caminó hasta abrazarlo. Gerard sonrió con ternura y alzó a su hijo.
—¿Qué pasó?
—Perdón...por...decirle a Esmealda que tú no eres nuestra mami. Tú eres nuestra mami y te quiero mucho..
—Tranquilo mi amor, no estoy molesto. Pero si tú ya no quieres llamarme así ya no lo hagas. No hay problema yo jamás dejaré de amarte.
—No, tú eres nuestra mami y siempre vas a serlo. Te amo mamá. —Gerard sonrió cuando su hijo le besó la mejilla y lo abrazó fuertemente.
—Vamos a comer pequeño. —Daniel asintió sonriente.

Por la tarde fueron al parque y luego a comer pizza para la cena fuera. Al regresar ya era tarde así que fue directo a recostar a sus hijos. Esa noche le correspondía contarle una historia a Esmeralda mientras Frank le contaba a Daniel.

—Mami...¿papá es tu príncipe? —preguntó la niña castaña desde la cama.
—¿Por qué preguntas?
—Porque él siempre dice que tú eres su princesa.
—Bueno, si lo es. Es el mejor príncipe de todos.
—¿Me cuentas cómo lo conociste?
—¿No quieres seguir con el cuento?
—Nop. Tú y papá son mejores. Cuéntame.
—Bueno. Pues...


—Papá.
—¿Qué pasa Daniel?
—¿Mami es tú princesa?
—Por supuesto que si.
—Quiero una princesa también. —Frank rió enternecido.
—La tendrás algún día. Y siempre recuerda ser un príncipe con ella.
—Si papá. —Daniel bostezó.
—¿Qué cuento quieres?
—Quiero saber cómo conociste a mami Gee.
—Bueno..

Gerard y Frank eran afortunados sus niños eran maravillosos. Y los amaban.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!