Capítulo 46

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Giselle.

Trato de reconciliar el sueño, pero se me es imposible. La luz es tan intensa que me lastima los ojos a través de mis párpados cerrados. Trato de moverme para hundir mi cabeza en alguna de las almohadas, pero cuando lo intento, los brazos de Chase se presionan con más fuerza a mi alrededor. Suelto un gruñido y trato de volver a moverme, sin abrir los ojos, lucho para liberarme de su agarre y, cuando lo logro, doy la vuelta para ponerme boca arriba… entonces siento un fuerte golpe en mi cabeza y espalda. Mis ojos se abren de golpe y ahogo un grito adolorido. La luz me golpea de lleno en el rostro y tengo que cerrar los ojos ante el daño que eso me causa. Una vez que los abro con lentitud, lo primero que veo es la sonrisa divertida que Chase tiene en sus labios. Está parado frente a mí y estira su mano en mi dirección para ayudarme a colocarme de pie. Sí. Me he caído de la cama.

«Idiota»

— ¿Te encuentras bien? — Su voz ronca y soñolienta no trata de ocultar su tono divertido.

— No lo comentes. — Advierto, señalándolo con el dedo y volviendo a acostarme sobre la cama, tocando mi cabeza para sobar mi dolor.

Chase suelta una pequeña risa y lo siento tomar asiento a mi lado. Sus labios se colocan en un punto detrás de mi oreja y gruño frustrada cuando besa esa zona.

— No empieces — refunfuño a lo que él vuelve a reír.

— Dicen que el sexo mañanero es muy bueno — gruñe, mordiendo mi oreja.

— ¿Qué hora es? — Inquiero, cambiando de tema y tapando mis ojos con mi antebrazo.

Chase tarda un poco en responder y luego dice —: Las seis de la mañana.

Su declaración me hace soltar un gruñido.

— Vamos a dormir un rato más — suplico —, estoy muy cansada, apaga la luz.

Escucho a Chase soltar un suspiro y luego escucho pasos en la habitación ante de  escuchar como apaga la luz. Lo siento caminar otra vez en mi dirección y luego acostarse a mi lado.

— ¿Hasta qué hora piensas dormir?  — Pregunta en tono ronco, y siento como arropa nuestros cuerpos aun desnudos con el edredón de la cama.

— Estoy cansada — respondo, como si eso explicara algo —. Me dejaste muy cansada — mi declaración lo hace soltar una sonrisa.

— Te dejaré dormir un poco más, yo iré a buscar un poco de comida, estoy hambriento — gruñe y luego besa mi frente —. ¿Quieres que te traiga algo? — Sacudo la cabeza en una negativa y luego siento como se coloca de pie y acomoda mejor el edredón sobre mi cuerpo.

Mis párpados se sienten pesados, pero no logro volver a conciliar el sueño; ni siquiera cuando escucho el movimiento en la habitación, ni siquiera cuando escucho el agua de la ducha caer o cuando lo siento volver a dejar un beso en mi frente antes del sonido de la puerta abrirse y luego cerrarse.

Frustrada, suelto un gruñido y me incorporo de golpe, el mareo me invade con fuerza y tengo que cerrar los ojos para minimizar la sensación. Una vez que me encuentro mejor, salgo de la cama y agarro las prendas de mi lencería, las cuales están tiradas en el suelo de la habitación. La cama está hecha un desastre, y hay almohadas regadas en todo el piso de la estancia.

Con una sonrisa en mis labios, camino hacia el baño con la intensión de darme un largo baño. Una vez adentro de la ducha, abro el grifo y pego un grito al sentir las gotas de agua heladas caer sobre mi cuerpo. De forma rápida cierro el grifo y enciendo el calentador antes de volver a abrir la llave del grifo. Mis ojos se cierran y me dejo que mis músculos agarrotados se relajen con el agua tibia que cae por todo mi cuerpo. Después de darme una larga ducha, envuelvo mi cuerpo en una toalla y con otra envuelvo mi cabello. Mientras tarareo una canción de Blue Magic, camino hacia mi maleta y empiezo a buscar en ella mi cepillo de dientes y la pasta dental. Una vez que entro de nuevo al baño, echo la pasta dental en el cepillo y empiezo a lavar mis dientes. Mi ceño se frunce un poco al ver un destello extraño en mis ojos… el color marrón de mis iris se van transformando de apoco en un color dorado. Sin dejar de fruncir el ceño, escupo la espuma en el lavado, lavo mi boca, limpio mi cepillo y levanto la vista nuevamente. Mi sangre fluye rápidamente cuando el color en mis ojos vacila entre el marrón y el dorado hasta quedar finalmente en mi color natural (marrón).

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