Kaijūs (parte 2)

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Nuestro último refugio, una casa abandonada en las orillas de la ciudad, era el único lugar donde podíamos hablar. Después del encuentro con D' Alban, cité a todo el equipo a la mañana siguiente. Necesitábamos solucionar completamente ese problema.

—¿Qué diablos quería? —Leah estaba muy nerviosa, no dejaba de fumar y temblar.

—Que nos uniéramos a él —respondí de manera cortante.

—¿¡Para qué?! —preguntó Leah—, ¿quería que traicionaras a Arata?

—No lo creo... Por lo que me dijo, tienen un problema más grande. Pero esto fue una prueba, quería conocer nuestra capacidad.

Leah y René no podían ocultar su nerviosismo. Sin embargo, Michael, Joanne, Will y Sofia estaban muy calmados. Reuní a todo el equipo, porque le pondríamos fin a esto de una u otra forma.

—Tenemos una oportunidad —mencioné—, John me confesó la forma en la que nos ha estado rastreado y cómo obtuvo los códigos de las casas de seguridad. Alguien debe ocuparse de eliminar las cámaras y micrófonos que introdujo. ¿Puedes hacerlo, Sofia?

—Por supuesto, jefe —Sofia, con su característico buen humor, respondió de manera positiva—; será pan comido.

—No te confíes —aseguré—, no estamos hablando de cualquier pandillero.

—Jefe —interrumpió Michael—, Arata se dará cuenta de que me moví de mi sitio. Si me trajo hasta aquí, es por algo. Lamento ser descortés, pero dígame qué quiere que haga.

Michael, Will y Sofia tuvieron la misma suerte que René, fueron engañados por Brett y esclavizados. Cuando recluté gente para acabar con ese bastardo, ellos se ofrecieron sin pensarlo dos veces. Su entrenamiento militar nos fue de muchísima ayuda.

—Quizás haya sido bueno que ese loco nos contactará —mencioné.

—¿Por qué...? —preguntó Will.

Puse los documentos sobre la mesa, me senté y crucé mis brazos.

—Toda esa información —aseguré— es de Fargo, la compañía que utilizan los agentes para lavar su dinero; D' Alban me la entregó.

—¿¡Qué?! —gritó René—, ¿¡por qué rayos hizo eso?!

—Es lógico que quiera manipularnos —respondió Michael—, esta debe ser alguna clase de treta para ponernos una trampa.

—Pensé eso —dije—, pero la información es absoluta. Esto sepultará por completo esa empresa. Solo necesitaríamos ligar al agente «K» y «J», y nuestros problemas habrán terminado.

—Bradley —mencionó Joanne—, desde que nos unimos jamás he cuestionado tu liderazgo, o el de René, pero esto es una broma, ¿cómo podríamos confiar en ese loco?

—No estamos confiando —aseguré—; Michael tiene razón, esto es una trampa. Pero podemos usarla a nuestro favor.

—¿Cómo? —preguntó Joanne.

—Seguramente D' Alban lleva mucho tiempo rastreándonos. Quizás sepa cuál es nuestro plan, y espera que lo pongamos en marcha.

—¿Y no lo haremos? —preguntó Michael.

—Por supuesto que sí, incluso usaremos la información que nos dio. Sin embargo, no lo haremos nosotros.

—¿Entonces? —preguntó René visiblemente nerviosa.

—Lo harán los mismos agentes.

—Deja de bromear, Bradley —Joanne me lanzó una mirada de molestia—, ¿cómo rayos lograrás eso?

Sauvage (+18) (Pronto En Físico)¡Lee esta historia GRATIS!