Capítulo 45

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Giselle.

El hotel en el que pasaremos la noche es elegante, lujoso, más allá de lo hermoso, y se hace llamar Hotel Calypso. Según mi esposo, es uno de los hoteles más caros y fascinantes de Hemsworth. Chase declara que, ya que no pudo ofrecerme una buena luna de miel en otro país o en otro estado, era lo menos que podía hacer. Salir de Hemsworth es algo que pone en peligro su vida, la mía y la de nuestro hijo. Le aseguro que no importa, que lo importante es que estamos juntos y, una vez que logro convencerlo, subimos por el ascensor hacia nuestra habitación. Aquí pasaremos toda la semana.

Con ayuda de uno de los empleados, Chase logra traer todas nuestras pertenencias, traemos solo dos maletas, pero los regalos de boda son muchos así que de traerlos se encarga el empleado.

Chase le agradece al joven — un chico de mi edad, tal vez un año mayor — y, después de recibir una merecida propina, se marcha. Una vez que estamos solos, Chase me dedica una mirada cómplice y yo se la devuelvo.

— Estamos solos — insinúa a lo que yo rio.

— ¿Quieres abrir los regalos? — Inquiero, dándome la vuelta y caminando hacia la gran mesa de la habitación, ahí se encuentran todos los regalos.

La habitación es grande y muy espaciosa, tiene una gran cama matrimonial con demasiadas almohadas, y debajo de la misma se encuentra una gran alfombra de color champaña. Las paredes son blancas y tienen decoraciones de color dorados, un gran candelabro en forma de araña se encuentra ubicado en el centro. Hay una mesa de centro que se encuentra adornada por rosas rojas. También hay dos muebles grandes del mismo color de la alfombra y se encuentra adornado por cojines color tierra.

Hay demasiado lujo en esta habitación.    

— El único regalo que quiero abrir es este… — lo escucho ronronear y siento como empieza a bajar, con mucha lentitud, el cierre trasero de mi vestido.

— No — mascullo, dándome la vuelta y señalándolo con el dedo. Chase hace un pequeño puchero y yo sonrío —. ¿Cómo estuvo la despedida de soltero? — Elevo una ceja y noto como Chase tuerce una sonrisa.

— Estuvo bien — coloca ambas manos a cada lado de mi caderas y, con lentitud, me eleva un poco y me ayuda a tomar asiento en un espacio en la mesa.

— ¿Qué hicieron?

Chase eleva ambas cejas con sorpresa. — Así que tengo una esposa celosa — murmurra, sin embargo, suena divertido.

— No soy celosa, solo tengo curiosidad por saber qué hicieron — ruedo los ojos y ahogo un jadeo cuando lo siendo colocar su cabeza en el hueco de mi cuello y hombros.

Lo escucho mascullar un «ajá» y luego siento  como empieza a besar esa zona. Cierro los ojos como un acto reflejo debido a la sensación placentera. Se siente tan bien y me hace estremecer un poco. El cuello es uno de mis puntos débiles y él lo sabe, y se aprovecha de eso.

Sus manos acarician mis costados y yo coloco las mías entres las membranas de su cabello blanco. El calor empieza a subir y no puedo evitar sonreír cuando lo siento bajar el cierre de mi vestido por completo.

— ¿Eres feliz, Chase? — Mi pregunta causa que se aleje y me mire confundido.

— Por supuesto que sí, ¿por qué esa pregunta?

— La llamada que le hiciste a tu hermano — me limito en responder y el entendimiento surca su facciones de golpe.

— No quiero hablar de mi hermano, no esta noche, no en nuestra noche de bodas — suspira.

— De acuerdo — suelto un pequeño quejido mientras me coloco de pie y lo empujo con suavidad —. Tírate en la cama, y espérame ahí, te voy a dar tu regalo de bodas.

MAHDLN: La reencarnación de Hazely Way¡Lee esta historia GRATIS!