Capítulo 13

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¡Que lo disfrutéis florecillas!

—¿Tu sitio favorito es un restaurante italiano? —exclamé en cuanto aparcó en la puerta de aquel lugar con una pinta espectacular

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—¿Tu sitio favorito es un restaurante italiano? —exclamé en cuanto aparcó en la puerta de aquel lugar con una pinta espectacular.

—No hay nada como la auténtica comida italiana, y puedo confirmar que este sitio es uno de los poquísimos en toda la ciudad en los que no se pueda notar la diferencia.

«Así que el adonis griego tiene un paladar exquisito»

—Supongo que esto será lo más cercano a estar en Italia que estaré —dije con cierto pesimismo.

Me había centrado tanto en el trabajo, en comprar el apartamento y ser alguien madura y responsable que en cierta forma había abandonado realmente mis intereses, entre ellos el de viajar. Básicamente apenas había conocido mundo. Solo había estado en Londres y únicamente para hacer un curso de formación en inglés que me permitiera ascender en mi trabajo. Ni siquiera había tenido tiempo de conocer la ciudad.

—¿De verdad no has estado en Italia? —exclamó anonadado como si aquello no fuera posible.

«Ni que fuera la única persona del mundo que no ha visitado la "bota gigante"»

—Tenía otras prioridades —dije sin parecer alguien poco interesante.

—Tal vez tenga que ponerle remedio —contestó con esos ojos brillantes que parecían querer devorarme de un momento a otro.

—¿A mis prioridades o al hecho de conocer Italia? —pregunté dubitativa.

—A ambos —concluyó y me quedé completamente estática, hasta el punto que noté como su mano envolvía mi cintura y me apretaba hacia él para provocar que de ésta forma caminara.

—Primero Escocia, después el concierto y ahora Italia... empiezo a sospechar que tiene pocos amigos señor Devoir —comenté lo primero que me pareció para no parecer idiota.

Su risa me hizo apartarme para observarle, bueno... no fui la única porque medio restaurante se dio la vuelta para observarnos.

«A la mierda la privacidad, ya han contemplado al bombón andante, por lo tanto, sería objeto de estudio de todos los comensales»

—No me considero una persona con pocos amigos, pero definitivamente eres mucho más interesante que la mayoría de ellos... —Su voz sonaba tan sumamente seductora que agradecí infinitamente que el camarero nos saludara sonriente.

Al parecer Damián Devoir debía venir a menudo a ese restaurante porque en cuantos nos sentamos a la mesa, el metre vino personalmente a saludarle y nos deleitó con una botella de vino antes siquiera de ver la carta como regalo de la casa.

«En mi vida he ido yo a un restaurante donde te regalen una botella de "aunque fuera de agua" por la cara» Signo de que el adonis griego tiene mucha pasta, de hecho probablemente tenga un árbol que da billetes en lugar de manzanas en el patio de su casa.

|Ya A La Venta| BeSoS CoN SaBoR a FreSaSDonde viven las historias. Descúbrelo ahora