Granada, la ciudad del pecado (parte 3)

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Cada dos semanas René puede escaparse del infierno. Ella puede ir a ver a su hijo, en su antiguo rancho en Texas. Fue uno de los acuerdos a los que llegamos cuando el bastardo de Kersey nos atrapó.

Todo ocurrió hace como 7 años. Pero esta historia se remonta a más tiempo. Quizás, todo empezó cuando estuve en prisión.

Planeé con meticuloso cuidado cada uno de los pasos de mi venganza. Sin embargo, aunque pude prever el golpe con el cual me hice rico y destruí a las primeras compañías filiales de Trickstar, jamás pude prever esta ciudad. Granada es un abismo sin fondo.

Conocí a René durante el primer año que inicié mi venganza, en ese momento ella era novia de Marcus; ambos vivían en un departamento en los barrios más marginados de la gran manzana.

Compartíamos el mismo objetivo: terminar con la cadena de hoteles Paradise. René tenía sus motivos, ella quería recuperar la herencia que su abuelo le dejó, además de hacer justicia por todo lo que le robaron. Por mi parte, solo me estorbaban.

Unimos esfuerzos, y aunque estábamos en el mismo bando, en aquel tiempo, nada me importaba. La verdad, en ese momento estaba lleno de odio; ni siquiera me importó conocer su historia, yo quería venganza, y la tendría a toda costa.

No mentiré, al principio accedí a trabajar con ellos porque me convenía. Si sacaba a la luz los crímenes de la cadena hotelera, le quitaba su principal proveedor de humanos al laboratorio Ancore —centro de investigación de Trickstar—. Sin sujetos de prueba, la empresa no podría seguir con su investigación «privada», y eso molestaría demasiado a los mercenarios que pagaron por armas biológicas.

En cierta forma, fue fácil lograr mi cometido. Prácticamente, en cinco meses pudimos esparcir toda la información, y la policía estaba sobre ellos. Lo siguiente fue mucho más difícil, pero con grandes esfuerzos, logramos recuperar una parte de la cadena hotelera y la herencia de René, misma que le había dejado su abuelo.

Todo hubiera quedado ahí, pero —por desgracia— me enteré del otro negocio de «entretenimiento» que tenía la cadena Paradise: clubes swingers alrededor del mundo. Peor fue encontrar, en sus listas de invitados, a varios miembros cercanos a Trickstar.

Ese fue mi grave error, ambicionar de manera desmedida. Pensé que podría tenerlos a todos muy rápido. Así que, en lugar de seguir mi plan, busqué de nuevo a la pareja. Me llevó un año encontrarlos, Granada no es un sitio fácil de localizar.

Cuando los volví a ver, estaban en peores condiciones que cuando los conocí por primera vez. Uno de los principales compradores de los hoteles Paradise, Ian Scott Bretton —mejor conocido como Brett, el diablo rojo—, había quedado muy molesto porque ya no podía comprar gente para sus burdeles.

Ese maldito loco secuestró al hijo de ellos dos, Jerry Lee, y los obligó a trabajar para él. Ellos tenían que acceder a sus demandas para estar con su hijo. Quizás, lo que René dice de mí es verdad, porque cuando entendí lo que pasaban, quise matar a ese idiota. Salvarlos estaba totalmente fuera de mi plan, pero algo dentro de mí me orilló a ayudarlos.

Fue sumamente difícil y peligroso rescatar a su hijo. Pero no hay duda de que disfruté acabar con ese maldito con mis propias manos. Fue, entonces, cuando apareció el otro bastardo mal parido, Kersey.

Llegó al final de la operación de rescate, un plan muy peligroso que casi hace que me maten hace 8 años. Antes no sabía bien qué era Granada, no sabía nada sobre las 4 bestias de la ciudad, los peores de todos, los ángeles caídos que controlan este infierno: John D' Alban, Rosario González, Arata Liu y Terry Butler; el policía, la militar, el científico y el político.

Sauvage (+18) (Pronto En Físico)¡Lee esta historia GRATIS!