Capítulo 14.2-Camaleón

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-¿Un padre no puede visitar a su hijo?

Thomas le dedicó una mirada de soslayo lo suficiente elocuente como para que las palabras sobraran así que decidió tomar asiento frente a Charles, el cual ya se había acomodado en un sillón sin esperar a que nadie le ofreciera asiento. A veces era mejor ahorrarse una mala respuesta que hundirse en una conversación sin sentido.

-Sabes bien que siempre quise que te alistaras al ejército para que de ese modo, perpetuaras la larga trayectoria de nuestra familia en la milicia - tosió no acostumbrado a entonar más de dos palabras seguidas - pero te empeñaste en estudiar- arrastró sus cuerdas vocales haciéndolas chirriar en tonos bajos-  no me gustaba esa idea , pero accedí siempre y cuando luego no ejercieras...de matasanos por ahí, ensuciando el buen nombre de los Peyton y el del Condado Norfolk- Thomas rodó los ojos y decidió encenderse un cigarrillo mirando al techo- el otro día, en una de las reuniones del club, escuché que había un noble atendiendo pueblerinos por estos lares y no me hizo falta atar muchos cabos para llegar a ti; sin embargo, lo peor fue escuchar que la mujer de dicho noble también ejercía junto a él - Gigi abrió los ojos como platos desde el otro lado de la puerta- no puedo permitir...

-No, usted no va a decidir lo que tiene que hacer mi esposa y mucho menos lo que yo tengo que hacer- lo cortó Thomas desafiante pero sin perder el control- son demasiados los años que he estado a sus órdenes "general" - llevó el rango a la mofa sin inmutarse por eso ni por la cara de incredulidad de esa carcoma vieja.

-Si no desistes en tu empeño por seguir con esta vida me veré obligado a...a desheredarte- tosió otra vez.

-Está claro que ahora que tiene otro hijo no tiene por qué seguir aguantándome y, sinceramente, ni yo a usted. Pero haga el favor de ahorrarse los asesinos a sueldo, la próxima vez, si es necesario, yo mismo lo iré a buscar, ¡es mi esposa! ¡debería matarlo aquí mismo!- se alteró levantándose del sillón.

-Espera, espera...- alzó su larga mano frunciendo el ceño - ¿asesinos a sueldo?

-¿Ahora va a eludir su implicación? El mismo día de mi boda, con la mujer que amo , dos hombres dispararon al vientre de mi mujer, está claro que habían sido enviados por alguien que no deseaba nuestra unión y no puedo imaginar a otro que...

-¡Virgin! - deformó su rostro el achacoso hombre apretando sus puños y haciendo saltar el corazón de la mujer que estaba escuchando desde fuera. 

-¿Se confabuló con su amante para matar a la esposa de su hijo? No lo creía tan miserable...

-¡Diablos Thomas! ¿Qué gano yo en querer matar a esa mocosa? ¿Y si por casualidad te hubieran hecho algo a ti? Lo último que haría sería arriesgar la vida de mi único hijo...aunque este sea un estúpido.

-Le recuerdo que tiene otro. 

-Un bastardo- refunfuñó.

-¿Pero no acaba de decir que me va a desheredar? ¿Va a dejar su título a algún primo lejano?

-Thomas Peyton, no juegues conmigo.

-No entiendo el motivo de su visita. La última vez que hablamos me dijo que no podía hacer uso de su dinero ni de sus propiedades si me casaba con Georgiana,o más bien si me divorciaba de su amante , Virgin.   Pero ahora que me estoy buscando la vida por mí mismo,  quiere también decirme cómo lo debo hacer. Hay hombres que apuestan, que se emborrachan, que se acuestan con las esposas de sus hijos...pero yo, que soy un médico decentemente desposado , soy el malo de esta obra de teatro. ¿Qué quiere? Hable de una vez y no me haga perder más el tiempo, ya perdí suficiente con personas que no lo merecían.

- Quiero que vuelvas, vuelve con la mujercita que te has buscado y cumple con tus obligaciones. 

-No voy a volver, no mientras usted esté vivo- Charles alzó ambas cejas, no se esperaba esa respuesta, era evidente que su hijo no estaba en su mejor momento económico y aun así lo había rechazado - Prefiero ser pobre y libre que un rico sometido a su yugo. 

-No me desafíes , sabes que ganaré , volverás a casa aunque tenga que obligarte a ello. Ningún hijo mío vivirá en la pobreza y ensuciará mi nombre, ¿lo has entendido? Encima esa mujer paseándose como una curandera cualquiera, no tenéis vergüenza ni sabéis cual es vuestro sitio...en mis tiempos os hubiera mandado a atar con una cuerda y os hubiera arrastrado...

-Ahórrese los discursos padre, de nada le servirán. 

-Obedecerás...ya lo verás como obedecerás...-amenazó el Conde de Norfolk dispuesto a irse - Por cierto,  el cuñado de esa tal Gigi vino para entregarme la dote... pero le dije que tú debías recibirla ¿te la han enviado? - Georgiana se llevó las manos a la boca, acababa de ser descubierta. 

- Sí , la he recibido - mintió Thomas. Charles miró a su alrededor sospesando que tipo de dote sería si vivían en esas condiciones, y sin más dilación abrió la puerta -¡Estas mujeres! ¡Sólo sirven para chismorrear! - vociferó en cuanto vio a su nuera y a Clarissa tratando de desaparecer sin éxito debido a los sonoros pasos de la última. 

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Manto del firmamento ( IV Saga de los Devonshire)©¡Lee esta historia GRATIS!