Capítulo 42

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Chase.

Termino de acomodar mi cama y luego salgo de la habitación. Por más que trato, no puedo dejar de sonreír, ya quiero ver la reacción de Giselle cuando le dé su regalo de bodas. Estoy emocionado, ya quiero que sea domingo; sin embargo, hoy es viernes, así que tengo que esperar un poco más.

Saber que voy a iniciar una nueva vida junto a la chica que amo y mi futuro bebé, es simplemente emocionante; no obstante, mi felicidad no está completa, me falta algo, me falta Stefan.

He tratado de averiguar dónde se hospeda, pero ni Wendy ni Mateo, ni el mismo Stefan, me dan la información que necesito; y no los culpo, después de todo, Mateo y Wendy siempre fueron leales a nosotros: si necesitamos que guarden un secreto, lo hacen, son como unas tumbas.

Antes de la ausencia de mi hermano - después de que Giselle anunciara la imprudencia que había cometido y la futura llegada de nuestro hijo -, le pedí que fuera a la boda; tal vez fue una petición un tanto egoísta por mi parte, y lo entendí cuando me dijo que no podía fingir una sonrisa mientras veía a la mujer que amaba casarse con su hermano. Aun así, me deseó la mejor de las suertes y luego me abrazó antes de marcharse.

Desde que lo vi partir, siento un horrible agujero en el pecho, el sentimiento de preocupación es horrible, pero trato de dejarlo de lado para poder empezar con un día que sé que será el inicio del resto de mi vida.

- ¡Deja de molestar, maldita sea! - Es lo primero que escucho al salir de mi habitación. Reconozco la voz irritada de Lana.

Mis ojos se abren con sorpresa y hago una mueca. Desde que Lana y Shawn se conocen y viven juntos, mi casa se ha convertido en un campo de pelea. Ambos parecen no llevarse bien y, no culpo al pobre de Shawn, el chico solo trata de cuidarla y cuidar del Yeti que vive en el interior de Lana; sus vicios dañan a ambos - a Lana y al Yeti - y eso a Lana no parece interesarle demasiado. Como lo dije antes: es una chica que todo se le ha dado y nada se le ha negado, así mismo, no acepta ordenes.

- ¿Vas a salir? - Shawn pregunta, saliendo de la que es la habitación que Lana ocupa. Se ve sofocado y, del mismo modo, agitado.

- Sí - asiento, dedicándole una sonrisa y acomodando las mangas de mi camisa.

- ¿Irás a ver a la futura esposa? - Me guiña el ojo y yo sonrío con diversión.

- Iré a darle su regalo de bodas.

Shawn sonríe un poco más, incluso me atrevo a aportar que lo hace con picardía, y, después de despedirnos con un choque de puños, me encamino hacia casa de Giselle. Mientras conduzco, la llamo y escucho las bromas que Hannah hace, mientras, Giselle apenada, la manda a callar.

Después de cortar la llamada, estaciono el auto afuera del café y espero ver a mi prometida. No pasan ni cinco minutos cuando la veo salir. Está vestida de forma deportiva: unos pantalones deportivos de color gris, una sudadera del mismo color y unos zapatos deportivo negros. Su cabellos cae suelto y no lleva ni una gota de maquillaje. Una vez que se planta frente a mí, le doy un suave y rápido beso, y luego le abro la puerta del auto para que entre; una vez que ya está adentro y se coloca el cinturón de seguridad, yo hago lo mismo y empiezo a manejar por las calles de Hemsworth.

Mientras, Giselle me cuenta que su madre debe partir muy pronto debido a su trabajo; tal parece que debe ir a varios lugares. Irá a Perú, Colombia, hará unas rápidas paradas en Brasil, Argentina y terminará en Chile antes de irse a Europa y arreglar otro asunto en España. Me cuenta que se siente un poco triste por eso, tal parece que no la verá por unos cuantos meses, pero que por suerte Gabriela asistirá a la boda y se quedará dos semanas más. También me suplica que le cuente para dónde vamos, y a pesar de que la emoción es tan grande que quiero decirle la noticia de una vez, he decidido que lo mejor es esperar; quiero ver su reacción cuando estemos en el lugar.

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