32. Otra cita perfecta

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Frank se quedó esa noche, la única condición fue que el castaño dormiría en el sofá cama del cuarto de Gerard. O por lo menos esa fue la condición del padre de este, Donna solo había reído pero al fin y al cabo lo apoyó.
Pero realmente a mitad de la noche fue Gerard quien invadió el espacio de Frank. Se acurrucaron ambos en el sofá y se quedaron dormidos abrazados.
A la mañana siguiente ambos bajaron a desayunar. Frank platicó con los padres de Gerard con bastante confianza como siempre puesto que realmente sentía que ya había ganado la confianza con sus suegros.
Después de unas horas por fin se quedaron solos a excepción de Michael quien seguía en la casa pero él siempre estaba en la habitación.

Frank había llevado el día anterior una mochila con un poco de ropa por lo tanto se duchó y vistió con lo que llevaba. Gerard volvió a optar por ponerse un par de shorts. Estaba vez eran en color negro igual de cortos que los anteriores. Junto a una camisa de mangas largas en color vino tinto sin ningún estampado. Frank realmente intentaba quitar su vista de otro lugar que no fueran sus piernas o incluso de vez en cuando su trasero pero no podía. Gerard era realmente sensual y ni siquiera tenía idea de eso. Moviendo las caderas al caminar tan inconsciente de lo que provocaba a en Frank.
Tal vez no era tan inconsciente y si sabía lo que hacía y se sentía bien con  ello. Pero simplemente no habían acercamientos demás por parte de Frank. Sería ante todo respetuoso con él, era su princesa y por lo tanto siempre lo trataría como tal. De verdad Gerard era muy especial era demasiado valioso para él.
Simplemente se dieron muchos besos durante el día hasta cuando fue la hora de salir. Porque si tendrían su tercera cita. Frank se había retirado por la tarde dejando a Gerard solo para que se arreglara.
En ese lapso de tiempo con ayuda de Dallon organizaron un lugar especial. Armaron algo bastante romántico en la parte trasera en casa de la tia de Dallon. Ella no estaría junto a su esposo e hijos y por lo tanto era un lugar perfecto.

Frank quería verse bien así que intentó ponerse lo mas formal que había llevado en su mochila y al final estuvo satisfecho con el resultado.
Cuando la hora llegó fue por Gerard hasta la casa. Pagó un taxi para ello y en media hora estuvo allí.
Llevaba un pequeño ramo de rosas consigo y aunque no era la primera vez estaba nervioso, simplemente siempre era así con Gerard porque siempre quería impresionarlo.

Tocó la puerta y el timbre hasta que por fin escuchó pasos para después de unos segundos ver una cabellera negra asomarse. Sonrió enormemente al verlo y se quedó sin aliento cuando salió. Un vestido rojo con mangas cortas era lo que llevaba puesto. Gerard era lo mas bello que sus ojos alguna vez habían visto y ese color simplemente le quedaba exquisito. Su suave piel blanca pálida con el cabello negro eran el contraste mas sexy y perfecto que había visto en su vida. Sus pies estaban adornados con unas zapatillas bajas en color dorado a juego con el cintillo de la cintura. Sus labios estaban levemente mas rojos y brillantes mientras sus pestañas estaban un poco mas oscuras y largas.

—Estás precioso. Gee estás...por favor estás precioso —el pelinegro sonrió saliendo de la casa por completo y acercándose hacia él hasta estar de frente.
—¿Te gusta?
—Por favor amor, estás perfecto. Eres lo mas precioso que mis ojos han visto y esta noche recalcas eso.
—Aw Frankie —el pelinegro rió con la cara color de su vestido—. Gracias, también te ves muy guapo.
—Ven, dame un beso —el castaño le tomó de la cintura para acércalo y plantarle un beso en los labios con total delicadeza—. Vamos precioso, nuestra cita espera.
Gerard asintió y siguió a Frank tomando las rosas cuando estuvieron dentro del taxi.

El patio estaba con luces en los arboles, una mesa en el centro y algunas velas. A Gerard le encantó al instante porque incluso había muchos pétalos esparcidos en el césped. Todo era perfecto.

—Es hermoso Frankie. Gracias. —Gerard le abrazó sonriente.
—Gracias a ti Gee. Luces perfecto esta noche cariño. Haces todo perfecto. Te amo. —Lo abrazó más hacia él—. Y por eso, y porque realmente no puedo esperar más para esto. —Frank suspiró y tomó la mano de Gerard entre la suya para después besarla con suavidad—. Gerard Arthur Way ¿quieres ser mi novio?
—Por supuesto que si Frank Iero. —Gerard contestó casi al instante lanzándose a los brazos de Frank para besarle—. Te amo también. Te amo Frankie.
—Quiero que seas mi princesa para siempre. Mi única princesa. Te prometo que serás el único siempre.

Sonrieron y se besaron de nuevo. Se abrazaron fuerte mientras volvían a besarse una y otra vez.

—Frankie. Quiero hacer el amor contigo —Gerard soltó tímido aunque bastante abrupto.
—Gee..
—¿Qué..?
—Yo también quiero hacerte el amor.

Y Frank lo besó de nuevo con amor aunque no sabía bien que venía.

Cheerleader (Frerard) ¡Lee esta historia GRATIS!