PARTE: 01 (JCEE)

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2018

DERIAN

Me encontraba rumbo a la Agencia de Publicidad: Thee McCatney, del cual es dueño mi padre en mi auto deportivo, como era de constumbre.

Me mude a Miami Beach a la edad de diez años, ya anteriormente vivía en Chicago. Mi padre, Noah McCatney decidió que nos mudaremos a esta cuidad luego de la trágica muerte de mi madre Georginna hace dieciséis años, quien fue diagnosticar de cáncer en aquel entonces. Lamentablemente el cáncer avanzó de manera acelerada que ningún médico y tratamiento puedo hacer algo para que sobreviviera, tanto para mi padre, mi hermana melliza Devora y para mí, fue muy difícil superar ese gran dolor, mi padre cayó en una terrible depresión, por ese motivo decidió de cambiar de ciudad y de hogar, ya que la anterior le traía demasiado recuerdos. Así que construimos una nueva vida, claro está, sin olvidad a mi madre. Mi padre se sumergió en su trabajo, mientras a mi hermana y a mí nos cuidaba una nana, mi padre hizo lo necesario para sacarnos adelante, llenarnos de lujos y los mejores estudios, pero a pesar de ello nunca nos dejo de un lado, siempre nos brindó su amor, aunque sea un padre estricto y siempre tengamos que seguir sus órdenes.

Mientras sigo conduciendo a poco menos de una cuadra, visualizó una silueta familiar en la cera derecha, se trataba de mi mejor amiga y socia Clhoe Anderson. Ambos estudiamos la preparatoria juntos y luego estudiamos en la misma universidad en Nueva York, hace tiempo cuando comenzamos nuestra carrera, tuve un enamoramiento por ella, pero nunca sintió lo mismo por mí y no me quedo más de otra que resignarme. Ahora ella estaba felizmente casada desde hace tres años con el estúpido de Harry Morgan. Desde entonces no me he vuelto a enamorar. En cuanto Clhoe y yo seguimos siendo amigos, con respeto. Nunca haría algo para interferir en su relación. Además, desde hace mucho tiempo ese enamoramiento acabo. En fin. Sigo conduciendo, reduciendo la velocidad y fingí asombro en cuanto estacionó cerca, ella estaba tecleando algo en su celular.

—Pero que coincidencia, querida amiga.— le digo de manera irónica. Ella aparta la vista de su celular y luego me ve a mi rodando los ojos. —¿Sabes? En esta zona de la ciudad no transitan muchos taxis.— miento descaradamente y ella frunce el ceño.—Sube, que yo te puedo llevar.— le ofrezco.

—No gracias. En cualquier momento pasa un taxi.— se niega y comienza avanzar a pasos cortos por la cera y yo la sigo a velocidad baja en mi auto.

—No seas necia.— replique. —La universidad esta antes de llegar a la empresa, por mí no hay problema. Ya sube.— insisto de nuevo. A pesar de que estudio Mercadeo y Finanzas, trabajaba en la empresa de sus padres, ella impartía clases de cálculo en la universidad.

—Ya te dije que no. No y no. No me voy a subir al mismo auto que tú.— refunfuña negando de nuevo.

—Si subes. Prometo que sólo hablaremos de las nuevas propuestas para nuestra asociación. Así tal vez me decida aceptar.— la chantajeo a lo que ella me fulmina con la mirada, clavándole sus ojos amarillentos, pero de verdad tenía que hablar con ella sobre el contrato que firmaremos pronto.

—¿Me estás chantajeando?— pregunta incrédula.

—Por supuesto que no. — miento otra vez. —Ya sube mujer, no te voy a morder.— añado divertido giñandole un ojos.

—Que no. No y no. Entiende.— niega de nuevo.

• • • • • •

—No. No y no. Yo no me voy a subir.— digo burlo haciendo una mala imitación de su voz y ella golpea mi hombro derecho. Después de insistir un rato más, ella desistió y aceptó que la llevará a la universidad. —¿Qué paso con el no que no?— sigo bromeando.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!