CAPITULO: 61

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2020

MIKA

Un mes después...

Era martes por la mañana y me había levantado más temprano que de costumbre para preparar el desayuno, antes de ir al trabajo. A pesar de sentirme un poco agotado entre el trabajo y ayudar a Gail en todo lo que pueda, no me quejó. La verdad me gusta, y disfruto mi rol de esposo. Nunca he sido machista en cuanto a que los deberes de un hogar solo son cosas de mujeres, ella también necesitan que la ayuden.

Una vez término, pongo todo en la bandeja. Los sándwich de jamón y queso, una ensalada de fruta, una taza de chocolate para ella y otra de café para mí. Ya todo listo subo a devuelta a la habitación.

—¡Buenos días!— entono en cuanto entro a la habitación y dejo la bandeja a un lado de cama, por lo que Gail se remueve un poco frunciendo el ceño hasta que lentamente abre sus ojos.

—¡Buenos días!— musita sonriente y observa la bandeja. —Creo que me puedo acostumbrar esto a diario.— añadió divertida.

—Por mí no habría problema.— acote dejándole un beso en la frente.

—Gracias.— agradece mientras me hace un gesto que ira el baño por lo que yo asiento, y la ayudo a incorporase de pie para adentrarse a la otra habitación.

Su vientre ya de siete meses y medio esta bastante hinchado y enorme. Para mí se ve hermosa. La verdad es que le sienta bien el embarazo. Cada momento cuento las semanas para que los niños nazcan.

—¿Descansaste bien?— pregunto con interés cuando Gail ya esta devuelta sentada frente a mí en la cama, degustando de nuestro desayuno.

—Si. Bueno, algo.— dijo haciendo una mueca nada agradable. —Es que anoche se movieron mucho.— levanta su camisa mostrado su vientre y apoya sus manos en el. —De seguro creen que mi vientre es un campo de fútbol.— agrego en broma y reímos un poco.

—Creo que es mejor que te quedes.— le sugiero.

—No. Yo quiero ir a trabajar.— rezonga y yo solo niego. —Solo me quedan dos semanas antes de tomar reposos. Si me quedo aquí me voy aburrir.— se excusa.

—Puedes ir con Tríz.— acote.

—Ella esta con sus cosas en la academia. Además de cuidar a Theo.— dice.

—Con...

—Hannah esta trabajando en el hospital.— se apresura a decir antes de que culminara y vuelvo a negar.

Sé que no habrá manera de convencerla que se quede a descansar.

Seguimos tomando el desayuno, cuando de pronto Gail suelta un quejido de dolor sosteniendo su vientre.

—¿Qué pasa? ¿Estás bien?— me apresuro a preguntar angustiado.

—Si.— resopla inhalando y exhalando un par de veces. —Si, solo... Solo fue una patada. No pasa nada, solo se están moviendo.— se apresuro a decir, pero no logra convencerme.

No me parece normal.

—Aun creo que no es buena idea que vayas a la agencia.— insisto una vez más.

—No te preocupes, eso es normal.— acoto ya más calmada y yo solo negué. —Mi madre me lo dijo, al igual que tu madre, me dijo que tú eras así de inquieto.— agrega por lo que río un poco.

—Yo no lo recuerdo.— bromeo y ella me da una mirada asesina.

—Si eres idiota.— réplica.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!