CAPITULO: 59

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GAIL

Al día siguiente me desperté más feliz al lado de Mika. Mi esposos. Sintiéndome dichosa y protegida. Sabía que no tendría nada que temer y que me cuidaría, ahora no solo a mí sino también a nuestro bebé que viene en camino. Sin espera aprovechamos el día viernes levantándonos más temprano para visitar alguna clínica en Háwai a ver si había una posibilidad de hacerme un chequeó y confirma que todo este orden. Ya en San Francisco me encargaría de buscar algún médico especializado que llevé mi control prenatal, e incluso le podría preguntar a Hannah si es posible en la clínica donde ella trabaja como enfermera.

Al llegar a la clínica una enfermera muy amable nos atendió y al parecer la suerte estaba a nuestro favor, gustosamente una doctora me atendería, debido a que los exámenes de sangre demoraban un poco más se me indicó realizarme una ecografía y así sabría con mayor exactitud cuantas semanas tendría de gestación, aunque estaba segura que no eran muchas porque solo tenía un atraso menstrual. La doctora resultó ser americana y fue muy atenta, me realizó una serie de preguntas que sin problema respondí y allí fue cuando supe que a pesar que estaba al cuidado con las píldoras anticonceptivas había quedado embarazada a causa de los antibióticos que tome cuando enferme, ya que estos restan el efecto de las primeras. Posteriormente me ordenó acostarme en la camilla y entonces mi pulso se acelero, estaba temblando de los nervios, era la primera vez en mi vida haría esto.

Mika estaba a mi lado y no decía nada, solo se quedo de pie a mi lado derecho tomando de la mano y la doctora sentada en su pequeño banco a mi izquierda con la vista frente a la pantalla donde se proyectaría la imagen. Tal como me lo indicó levante mi blusa revelando mi vientre, al instante aplicó un gel tan frío que suelto un quejido y con su peculiar aparato preciosa mi vientre de un lado a otro. Mi corazón palpitaba tan rápido que se me dificulta respirar de los nervios. Sin embargo, hago un esfuerzo por esta tranquila. La doctora aún no dice nada y solo se concentra en examinar la imagen proyectada en la pantalla pero la verdad yo no extiendo nada, todo es negro hasta que un peculiar sonido resuena en mi oídos.

¡Dios! ¿Es mi bebé?

No podía creer lo que sucedía, y mi expresión de asombro era imborrable de mi rostro, al percatarme que aquellos sonidos que hacían eco en todo el consultorio era el corazón de mi bebé latiendo tan rápido como el mío. No soy la única asombrada, por su parte Mika observa la pantalla con los ojos abiertos de par en par. Nunca antes había escuchado algo tan hermosos e inevitablemente mis ojos se cristalizan, observando de nuevo a Mika quien aprieta mi mano y noto como una lágrima se desliza por su mejilla derecha aun perdido en la imagen de pantalla y solo sonreí.

—Aunque tienes muy pocas semanas de embarazo. Para ser exactos seis. Se puede apreciar que todo esta orden...— comenzó hablar la doctora captando mi atención y me quede presta a oír cuando de pronto se quedo en silencio. —¡Oh! Aguarden un segundo.— añadió en un tono no muy grato y observaba raramente la pantalla cambiando su semblante y una alarma de pánico creció en mí.

—¿Sucede algo malo?— pregunté asustada pensando lo peor.

—¿Por qué se escucha como si hubieran dos corazones?—preguntó de pronto Mika casi a la vez que yo lo había hecho y abro mis ojos como plato al darme cuanta de lo que dijo.

—¿¡Qué!?— solté incrédula sin entender que pasaba y la doctora no responde, me estaba comenzando a desesperar. —Doctora. ¿Qué pasa?— añado casi a gritos.

—Lo siento.— habló finalmente dirigiéndose de nuevo a nosotros, y sentí que me daría una ataqué, la angustia me estaba matando lentamente. —Solo quería confirmar algo, y ya...

—¿Qué tiene mi bebé?— exigí saber sin dejarla terminar, tantos rodeos me esta llevando a límite y Mika me aprieta más la mano, seguro para que me calmé.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!