32. A escondidas (primera parte)

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Solae


Bajé de nuevo a la cocina. Hoy los papás llegarían tarde y Tam no parecía con intenciones de salir de su habitación a tomar té conmigo. Como no me gustaba comer sola, me acompañé de mi celular.

Tenía mensajes de Anton y de Trinidad. Anton me preguntaba si me sentía bien y si quería que viniera a acompañarme. «¡Nooo!» pensé mientras rápidamente le respondía que estaba cansada y que mejor nos viéramos mañana. Es que si Anton se llegaba a encontrar con Alex, nadie sería capaz de evitar el apocalipsis.

—"¿Cómo te fue en el castigo de tu novio?"—me preguntaba Trinidad, por la otra ventana de chat.

—"Nada especial. Además llevé música, así que no fue tan terrible." —le respondí mientras vertía leche sobre mi té y revolvía el azúcar esperando su respuesta.

—"Eso es taaan tú. ¿Y qué tal Anton y Alex? ¿Volvieron a pelear?"

—"Casi. Cuando entré a la sala parecían estar discutiendo de nuevo. Supongo que Alex no esperaba que yo apareciera." —le escribí recordando la cara que había puesto cuando me vio aparecer detrás de él. Su reacción fue épica. Era evidente que Anton solo lo estaba molestando con lo de querer acostarse conmigo, y no lo culpaba, era muy divertido ver sus reacciones.

—"Por ahí dicen que la primera pelea fue por ti." —me siguió escribiendo Trini. —"No me extrañaría que ahora discutieran por lo mismo."

—"No creo. Puede ser por mil razones". —respondí no muy convencida, pero no quería ser yo quien alimentara los rumores.

—"Ah, ojalá, porque, guess what? Invite a Alex al Tri" —me informó de pronto.

—"¿Y eso? Nunca antes lo habías invitado."

—"Él me lo pidió. Y como soy buena persona accedí." —respondió y resoplé al leerlo. Eso de ser buena persona no se lo creía ni ella.

—Jojojo, sí claro. Dime de qué me perdí, porque tú no lo invitarías solo por la buena onda.

—"I know, right? Pero, qué le voy a hacer. Creo que Alex se merece una oportunidad."

—"¿Una oportunidad con quién?"

—"¡Una oportunidad de ir al Tri! ¿Por qué tiene que ser con alguien?" —me preguntó. No se por qué siquiera asumí que era con alguien. Me pegué en la cabeza, por boba.

"¿No habrás pensado que me refería a ti, verdad?" —añadió junto a una carita de sospecha.

—"¡No seas tonta!"

—"Good. Porque tú ya tienes a Anton, así que deja a Alex libre para alguien más." —Casi me atraganto con el panecillo que me estaba echando a la boca, al leer eso.

—"¿No me vas a decir que ahora te bajó el interés por Alex, verdad?" —le pregunté contrariada.

Ya había terminado de tomarme el té y Trinidad aún no respondía. Al volver a chequear su mensaje, reparé en lo tarde que era y que apenas me quedaba media hora para que llegara Alex.

Lancé las cosas dentro del lavaplatos y subí saltándome de a dos los escalones hasta a mi habitación. Aún estaba de uniforme y necesitaba al menos darme una ducha. No porque viniera Alex, sino porque después de limpiar la sala era lo que correspondía. «Por supuesto que no era por Alex» me repetí.

—¿En serio piensas ducharte ahora? —me preguntó Tam al ver que entraba al baño con un vestido en el brazo—. ¡Alex debe estar por llegar! Ya sabes lo puntual que es.

—¡No, no lo sé, y sí, lo necesito! —dije encerrándome dentro. Podía escuchar a través de la puerta como Tam se burlaba de mí, pero tampoco tenía por qué darle explicaciones. Si me bañaba era solo por mi propia comodidad.

Apenas alcancé a salir de la ducha cuando Tam me avisó que Alex ya estaba afuera. Mi pelo aún estaba mojado, pero como era verano daba igual. De todas formas me tomé mi tiempo para arreglarme. Alex tendría que esperarme si quería hablar conmigo.

—Trata de no tardar mucho y quédate atenta a tu móvil. Te avisaré si tengo cualquier noticia de los papás. —me dijo Tam, despidiéndome desde la puerta. Y se lo agradecí.


***

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