CAPITULO: 57

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GAIL

—Gail es hora.— escuchó la voz de Hannah.

—Eh... Si.— balbuceó y como puedo tomó la prueba de embarazo juntó a la caja y lo guardo todo en el estuche. —Ya voy.— añado.

—Date prisa.— insiste Tríz y finalmente salgo de la habitación percatándome que las estilistas ya se han ido y guardo el estuche en la maleta. —Sé sabe que la novia debe llegar tarde, pero tampoco tanto. Yo llegue una hora después de lo acordado y Adam casi se muere.— comenta soltando una leve risa.

—¿No se desmayo?— bromea la ex rubia y la verdad se veía muy diferente ahora con el cabello castaño oscuro, que de seguro Derian se moriría al verla.

—No.— negó Tríz y las tres tomamos asiento en una de las cama. De reojo veo Andrea que juega con el bebé en la cama del frente. —Solo pensó que me había arrempetido. En realidad estaba muy nerviosa, tanto que me impedía salir del vehículo. Pero ya ven, si hubo boda. Aun me cuesta creer que fue hace cinco.—añadió con una sonrisa ladina.

—Verdad que si, son un gran matrimonio en serio.—comento sincera al recordar la primera vez que nos vimos en el «Reality Show» hace un año.

—No niego a decir que todo a sido color de rosa, también hemos tenido nuestras altas y bajas. Esto es algo que no se lo comentó a nadie. Pero ustedes se han ganado mi confianza y son las mejores amigas que puedo pedir.— declara con algo de nostalgia.

—¡Ay, ya nos vas a ser llorar!— bromeó Hannah dramática.

—Tonta.— le digo dándole un leve golpe en el hombro.

—Solo bromeó, también te has ganado nuestra confianza Beatríz, puedes contarnos los que sea.— dice sincera dirigiéndose a la pelinegra y esta niega divertida.

—Como decía, un matrimonio no es fácil.— prosigue Tríz. —Se necesita de aguante, mucho amor y una buena comunicación, para no quebrar la relación. Sobre todo sinceridad, llegó un momento en mi matrimonio tan difícil que ni siquiera sé lo que paso, o tal vez si, no lo sé. Adam...— hizo una pausa antes de continuar y tomó un respiro. —Adam me engaño con otra.— soltó la última oración tan rápido, que no pude evitar reaccionar.

—¿¡Qué!?—gritamos en unisiso Hannah y yo.

—Es que es un...

—¡Hannah!— la interrumpió antes de que dijera algo indebido.

—Pero...

—Deja que hablé.— demando por lo que soltó un bufido.

—Si les cuento esto es porque confió en ustedes.— habló Tríz tomando la mano de cada una. —Es parte de mi pasado y no quiero que después de esto vean mal a Adam.—continuó y solo me limite asentir, la verdad no sabía que opinar, era un tema delicado. -Si, fue una etapa muy dolorosa para mí y estuvimos a punto de divorciarnos, pero con el tiempo lo perdoné y prometimos no hablar más nunca del tema, así como él prometió no volverlo a ser. El punto es que pase lo que pase en su relación, independientemente de lo que sea, no den todo por terminado si porque si. Lo mejor es hablarlo y perdonarse si es necesario, más si hay amor.— culminó.

—Que cosas. ¿No?— dijo incrédula Hannah, y tanto Tríz como yo soltamos una leve risa.

—Lo tomaremos en cuanta, te lo aseguro.— respondí por ambas y le brinde un abrazo a Tríz, que sin duda Hannah se unió.

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MIKA

—No puedo creer que este día llegara.— dice mi madre entusiasta mientras me arregla la corbata de color azul oscura y luego término de colocarme el sacó igual azul oscuro como todo mi traje excepto de la polera blanca.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!