Capitulo 43

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•Narra Demi•

Han pasado dos días, dos duros y tortuosos días llenos de dolor, de agobio, de impotencia y sufrimiento, dos días en los que no importaba cuanto llorara, gritara, cuanto lanzara golpes o perdiera los estribos, no podía, no lograba vencer o disminuir el dolor.

Le había rogado varias veces a mamá para que no me trajera pero aquí estoy, sintiéndome la persona más pequeña y débil del mundo, la persona más miserable.
Prometí cuidarla, me prometí a mi misma protegerla, ayudarla, pero no lo cumplí y ahora ante el más doloroso pronóstico se encontraba frente a mi, dentro de un ataúd cerrado lleno de flores, todo estaba en silencio, solo se escuchaba el llanto de sus padres, yo contenía el mío, solo hay una palabra para describir el porqué tengo gafas aunque el cielo se encontrara como si quisiera llorar con nosotros, las gafas ocultaban mis ojeras, feas horrorosas y gigantes ojeras.

Sus padres maldicen por no haber estado con ella, por dejarla sola, por perderla, pero yo pienso que personas así no valen la pena, si, son su familia, pero ¿porque darse cuenta de ello ahora?, ¿porque lamentarse ahora que se encuentra muerta? Quieren pedirle perdón, arrepentirse por sus actitudes pero, eso ya no sirve de nada, eso no la traerá de vuelta.
Varias personas se encontraban aquí, adultos, adolescentes seguramente de su universidad pero yo solo me preguntaba, ¿donde mierda estaban cuando ella los necesitaba?

-No me gusta esto- susurre cuando mi madre abrazo acomodando mi cabeza sobre su pecho -no soporto el saber que se a ido mamá- me recorrió una punzada de dolor al saber que este se trataba de su adiós.

Sin previo aviso, se me volvieron a llenar los ojos de lágrimas, no soportaba estar ahí, solo tenía ganas de ir a casa, encerrarme en mi habitación y llorar todo el día así como lo he hecho desde el momento que me dejo.
Esto no era justo, ella no merecía algo así, ella era una persona que apenas y comenzaba a vivir conociendo que se puede ser feliz, luche por sacarla a flote, sabiendo que, si volvía a hundirse iba a llevarme con ella.

Aunque al final fue al revés.

Ella empezaba a florecer y yo ahora me marchito al empezar a aceptar su adiós.

-Necesito que vuelva, la necesito conmigo- sollocé quitándome las gafas y escondiendo mi cabeza sobre el cuello de mamá, sorbí por la nariz y me separé de mamá secando las lágrimas con mi brazo. Llorar no sirve de nada. No ahora que ella no estaba.

No era una broma, no era un sueño, no era una pesadilla. Ella se había ido, me había dejado sola. Para siempre y solo me quedaba aceptarlo.

Ya no volvería a abrazarla, no podría besarla, no podría hacerle cumplidos, no podría ver cómo se ponía nerviosa ante cada comentario de mis hermanas, no podría ver sus mejillas tornándose de un rojo carmesí cada que se avergonzaba, no podría mirarla a los ojos y ver aquel brillo tan característico luego de que le decía que la quería, por Dios, no volvería a verla sonreír, no volvería a escuchar su risa.

Ya no serviría de nada pasarme la noche hablándole a mi madre sobre ella, no podría pedirle consejos para avanzar entre lo que había entre nosotras, que al final, se había quedado en nada, quedo en la espera, en la espera de que llegara el momento indicado.

La ceremonia terminó una media hora más tarde, después de que su madre pronunciara unas palabras en honor a su hija, palabras donde se culpaba y se lamentaba, donde con voz quebrada pedía en medio del llanto su perdón, apreté mis manos clavando mis uñas en las palmas de mis manos, produciendo un poco de dolor, que no era, ni la mitad al que sentí en el fondo de mi corazón.

Unos hombres bajaron el ataúd al gran hoyo que había en la tierra y la gente empezaba a dispersarse, yo me acerqué y nada más observar aquel ataúd me agaché con cuidado sintiendo mis ojos volver a cristalizarse, quise contener las lágrimas, no quería llorar más pero no lo logré, desistí al intentarlo, ya me daba igual todo, me arrodillé y escondí mi rostro entre mis manos reteniendo un sollozo.

Sentí una mano sobre mi hombro acompañado de un jadeo de dolor, me dieron un suave apretón en el hombro, buscando darme algo de apoyo aunque ella supiera que consolarme era una tarea imposible.

-Te quiso Demi- pronunció Dallas en voz alta para que yo pudiera escucharla -te quiso con todo su corazón, no se si alguna vez te lo dijo pero tengo la certeza de que ella te quería mucho más de lo que tú puedes pensar- asentí, lo sabía, ella me lo dio a conocer, me lo dijo y dijo estar sintiendo cosas por mi, me llamó su milagro.

Recordaría cada una de sus palabras al igual que a ella, sus expresiones, sus acciones, su manera de estremecerse ante cada abrazo, su manera de ponerse nerviosa ante cualquier demostración que daba de afecto.

Un hombre empezó a echar tierra sobre su ataúd y apreté mis labios, sabía que solo había unos cuantos decímetros entre su cuerpo y el mío, pero ella ya no estaba allí, se había marchado y yo no iba a poder soportarlo. Ya me habían roto el corazón muchas veces, pero ella había conseguido romper los pedacitos en otros más pequeñas y después, se los había llevado, se los llevó junto a ella, así que ahora no tenía nada.

-Hermana- sollozó Maddie abrazándome con fuerza -debemos irnos Demi, los padres de ___ quieren hablar con nosotros- no, no quiero irme, no me interesa lo que tengan para decir, nada la traerá de vuelta, nada hará que regrese -Demi siempre has sido fuerte, siempre has superado cada una de las dificultades que te muestra la vida ahora necesito que luches contra esto, necesito que tú tengas fuerza- Maddie se separó y yo levante un poco mi cabeza para obsérvala -no quiero ver cómo te acabas, llevas dos días sin comer, sin salir, te la has pasado llorando, te ves mal Demi y lo comprendo porque esto también me duele aunque la haya conocido poco- baje mi mirada -no te estás cuidando Demi y no quiero que te auto destruyas, levántate, vamos a salir de esto- cerré mis ojos e hice de toda la poca fuerza que contenía mi cuerpo para volver a levantarme, al estar de pie observé a los lados viendo a mis padres hablando con los padres de ___

-No se si puedo soportar esto Maddie- susurre y para mi suerte la pequeña no lo escucho.

Pero esa era la realidad, no tenía fuerza, a este punto de mi vida ni siquiera quería continuar, mi voluntad, la valentía que ___ dijo que tenia se había ido dando paso al miedo, la rabia, el dolor, la frustración, la culpa, dando paso a que todos mis sentimientos se volvieran negativos creándome una gran depresión, conllevando a que nuevamente mis demonios regresaran con mayor fuerza y esta vez, esta vez yo no creía poder combatirlos.

La deje entrar, deje que se clavara tan adentro de mi, deje que me conociera como nadie más lo ha hecho, le conté todos mis secretos sin disfrazarlos ni maquillaros, le mostré todos y cada uno de mis demonios internos, le mostré mis cicatrices, le abrí mi infierno personal, me entregue a ella completamente.

Me tenia en la palma de su mano, tenia todo el poder sobre mi.

Jamas me había sentido tan viva como cuando la conocí, sentir su presencia era algo maravilloso, cuando nos tomamos de las manos, justo en ese momento supe que estaba perdida.

Por eso cuando la conocí, sentí miedo, sentí pánico, porque sabia que iba a dar todo de mí, sabia que iba a engancharme como nunca, sabia que la iba a amar con toda mi alma y aún sabiendo aquello más me acerqué a ella y no me arrepentiría, no lo cambiaría porque aquellos momentos, aunque hayan sido pocos siempre serán los más felices de toda mi vida.

Incluso en los momentos de felicidad yo era consciente de que terminaría como estoy ahora, porque ella me acostumbro a no sentir dolor, me acostumbro a la compañía, me acostumbro al amor.

Traté de darle la mejor versión de mí, trate de adorarla todos los días, pero solo quedaron en intentos ¿no lo creen? porque si todos mis intentos hubieran funcionado, no estaría pensando todo esto porque la tendría conmigo a mi lado.

Ahora que no está, tengo mas miedo que nunca, todo ese dolor que se alejo de mi durante este tiempo, ahora llego con mas fuerza, llego con mas brutalidad, entro despiadadamente en mi alma y amenaza con quedarse ahí un largo tiempo.

Y lo vuelvo a repetir, "tengo miedo", tengo miedo de lo que puede pasar conmigo, tengo miedo de toda esta tristeza acumulada, de este vació en mi pecho. No puedo ni quiero seguir, estoy muerta en vida otra vez y no creo recuperarme esta vez.

¿En qué me convertirá el dolor?, si lo único que me mantuvo fuerte todos estos años se lo ha llevado, el ultimo pedacito de cordura y bienestar se lo ha llevado con ella.

Yo era una persona desmoronada cuando me conoció, ahora no queda nada de mi.

Help Me - Demi Lovato y Tú Donde viven las historias. Descúbrelo ahora