Capítulo 40

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Giselle.

Los preparativos para la boda marchan bien y al trote. Cuando Chase tomó la decisión de hablar con papá sobre los planes que tenemos - el mismo día que me volvió a proponer matrimonio -, él solo se quedó callado, nos miró a Chase y a mí, sonrió de medio lado y dijo: de acuerdo. Su reacción fue extraña para mi gusto, sin embargo, estaba feliz que hubiera aceptado. Hacía ya seis semanas desde aquello y la fecha ya está puesta, es para finales de ésta semana. No puedo explicar lo emocionada, ansiosa y nerviosa que estoy por éste domingo. Cada vez que pienso en eso siento como mi corazón da varias volteretas y luego aterriza en mi estómago.

Wendy se ha emocionado demasiado con los preparativos; que si los manteles, que si los quiero con estampado, el color de las flores, el lugar... Todo es una locura.

- ¡No! - Exclama Wendy, golpeando la mesa, causando que me sobresalte -, yo no pedí hortensias, quiero tulipanes y en el ramo quiero rosas blancas. - La escucho gruñir con frustración -. Cuerda de inútiles; yo no quiero rosas rojas, maldición...

Suelto un resoplido, mientras Wendy sigue discutiendo sobre las flores que quiere para la boda y que, en efecto, también quiero yo. Me ha pedido opiniones; sin embargo, no sé exactamente lo que quiero. Simplemente quería algo sencillo, con los amigos y familiares más cercanos - tal vez unas veinte o treinta personas -, no obstante, eso quedó en segundo plano cuando Wendy mandó a hacer cien invitaciones de las cuales solo diez personas son mis invitados. Aun no sé de dónde salieron tantas personas.

- Creo que planear una boda no es tan fácil - Chase comenta, colocando una mano sobre mis piernas las cuales están sobre su cuerpo.

- Sí - sonrío -, se está volviendo loca...

- No me estoy volviendo loca - Wendy me mira y luego sonríe de medio lado, aun con el teléfono pegado a su oreja -. Yo puedo con... ¡espérate, ¿qué?! No,no,no... ¿Nunca viste Alicia en el país de las maravillas? Ella pinta las rosas, ¿sí?, ¿lo recuerdan? Pues quiero que hagan eso si es necesario. ¡Quiero malditas rosas blancas! - Mis ojos se abren ante su tono de voz tan violento - ¡Sabes algo: están despedidos! - Y después de eso corta la comunicación -. Como les decía: tengo todo bajo control, esto son solo inconvenientes normales que se dan en todas la bodas... creo - me regala una gran sonrisa y luego suelta un suspiro.

- Wendy, no es necesario que sean blancas - digo, sintiendo que el detalle de los colores de las flores son un tema un tanto... estúpido -, pueden ser rojas.

- ¡Claro que sí es necesario, Giselle! - bufa -. Todavía tenemos que ir a probarte el vestido, también tengo que supervisar los vinos que se van a servir... los manteles... ¡los músicos!

- Wen, Giselle no quiere nada grande, creo que ya te lo dijimos - Chase le recuerda, no obstante, ya es tarde: Wendy ha organizado todo para que sea una boda grande.

- Los humanos son unos tontos - masculla, ignorando las palabras de Chase -. Voy a tener que llamar a la artillería pesada. En el mundo mágico hay servicios de boda increíbles; de ahí podemos buscar las flores... - me mira, como si esperara que aprobara su sugerencia.

- Claro - acepto.

- ¡Genial! - Exclama -. Estoy tan emocionada, ¡las bodas son tan lindas!

Una sonrisa se abre paso en mi rostro ante su emoción tan marcada. Con una expresión divertida miro a Chase el cual me mira de la misma forma. Estoy sentada sobre su regazo y eso permite que estamos cerca.

- Papá dijo que se iba a encargar de la comida que se va a repartir - comunico a lo que Wendy asiente.

- Claro - suspira -. Es hora de irnos, tenemos las cita a las tres de la tarde para probarte el vestido... y tenemos que hacer una reservación en la peluquería.

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