Me gusta tu padre (Steter)

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Hace una hora que había terminado el entrenamiento. Su madre pasaría por él en cualquier momento. Luego de la muerte de su padre no había Sido la misma. Era una mujer de respetar y un Alfa en toda la regla primordial de la palabra.
Él fue enviado a clases de karate para poder defenderse, a él mismo y a los suyos. Talia siempre fue la ficha de oro de su padre, pero nunca la preferida de su amada madre. Estaban en una acalorada pelea para obtener el beneficio-reconocimiento de su alfa.

—Debes tener cuidado—la hermosa mujer le brindo un suave y apretón en su hombro—me quedaré cerca por sí me necesitas, querido—comunico al escuchar unos pasitos algo rápidos por la acera.

Él podía leer entre líneas, estaba de acuerdo en que a veces la irá que llevaba guardada desde el fondo de su corazón era extrema y terminaba mostrando sus ojos de un color intenso que algunos padres habían confundido con pupilentes.

—¡Peter!—la voz chillona e infantil de Scott le hicieron negar—¡Por aquí!

Camino hasta el chiquillo; en realidad era menor que él por unos once años o tal vez nueve (tal vez hasta menos), nunca le prestó atención al niño cuando divagaba, no era muy fan de escucharlo hablar de los superhéroes o de como sus padres habían muerto (tema delicado) y él hermano de su padre era mejor papá de lo que había tenido en su tiempo. Amaba a Scott, como un hermano menor o un padre lo haría por su hijo. Pero a veces él chiquillo no dejaba de hablar de su papá, tampoco era como si fuera capaz de callarlo, quería envolverlo en una manta caliente con chocolate y cuidarlo con todo su amor.

—¿Qué pasa, Scott?—pregunto mirando al hombre de ojos color whisky que intentaba cargar a Scott.

—¡Este es Stiles!—declaro feliz dándole unas palmadas en su pecho al mayor.

Él chico mayor se rió bajito mientras tomaba las manos del adorable niño dándole pequeños besos en sus mejillas ante lo lindo y ocurrente que estaba resultando ser.

—Scotty—regaño con cariño—ya hemos hablado sobre esto.

—¡Pero te caerá bien!—afirmo agitando sus bracitos—¡Peter es increíble!

Peter miró sus ojos Whisky con curiosidad, sus largos dedos que parecían ser los de un pianista, extremidades largas pero se veía un poco formado, sus manos grandes parecían suaves. Nariz respingada con un millón de lunares (y podría estar exagerando) qué tal vez llegarían más profundo.

—Soy Peter—él lobo extendió la mano con decisión—es un gusto conocerte Stiles.

—Un gusto Peter—sonrió tan brillante que cuando su madre estuvo a su lado ella igual se quedó embobada—. Scotty no deja de hablar de su amigo favorito. Tuvo que venir a comprobar que no sea invisible.

Su madre suspiro cautivada cuando las manitas de Scott apretaron las mejillas de Stiles en algo parecido a un berrinche.
Peter miró al castaño con anhelo.

Tal vez era su aroma, o esa forma perfecta en que sonreía pero no podía dejar de pensar en lo guapo que era, lo noble que parecía ser. Durante toda la semana no pudo evitar pasar dé el. Había estado yendo con frecuencia para ir a ver Scott a entrenar. En una de esas ocasiones uno de los padres se le insinuó y él pobre hombre terminó contra el piso con la nariz rota. Cómo rugía su lobo ante la cara de odio inusual en ese perfecto rostro.

Su madre había enloquecido por Stiles, era tierno, fiel, noble, suave y en pocos momentos un total chico malo. Ella había estado intentado coquetear, pero no parecía demasiado interesado en su Alfa. Él había enloquecido cuando el castaño le confesó que no le gustaban tan mayores. Muchas veces le había susurrado: “ahí viene tu futuro padre” y las ganas de decir que Stiles no era de los que se interesaban por ancianas le costaría el cuello.

—¿Y tienes novia Peter?—eso lo tomo por sorpresa.

—Soy homosexual.

Los siempre brillantes ojos Whisky se encendieron en un intenso placer sin saber exactamente porque, eso le hizo temblar de pies a la cabeza.

—La ventaja de los lobos, es que siempre son tan directos—se burló buscando a Scott.

Peter miró sorprendió. Porque esas caderas parecían moverse burlonas a cada paso que daban. Al parecer ya no tendría que escabullirse a la casa de Scott para darle una sorpresa excitante al castaño.

—¡Mi madre te matará!—grito con poca elegancia sin importarle que los demás adultos los mirarán.

—¡Mientras tú me mates de otra manera no hay problema!—bromeo.

Scott brinco contento cuando escucho a Peter. No podía evitar sentirse feliz al saber que sus dos personas favoritas se querían. Stiles sonrió todo el camino fuera de las orejas del lobo.

—¡Te dije que te gustaría!—declaro él inocente niño mientras era cargado al hacer manitas chistosas—el huele como tú, igual de bien.

—Me lo dijiste—acepto—. Pero debía saber que esa nariz de zorrito no haya estado mal.

—¿Por qué no le dijiste?—pregunto infantil con las mejillas infladas—quiero tener una familia.

—Calma cachorro, todo a su tiempo—sus ojos brillaron entre un rojo intenso y un dorado—además, la señora Hale es un alfa.

—Yo quiero a Peter.

Scott se acurrucó en el pecho de Stiles buscando un calor y protección que no había sentido desde que su madre lo había dejado en casa de Stiles hace años, cuando nunca regreso quedándose con la única persona que lo acepto en su manada aún siendo un pequeño zorro con sus padres posiblemente muertos y abandonado.

—Lo tendremos, lo prometo Scotty-bubu—beso su frente cariñoso y le arrullo con calma.

No estaba sorprendido de que Scott había tomado a Peter ya como su segundo padre. Había Sido bueno con él, aunque él joven lobo nunca hubiera Sido consciente de que todo lo que hacía por él cachorro de zorro era lo que haría un padre por su hijo.

Estos One-Shot es para mí amada beta que se encuentra enferma y que necesita un poco de amor. Jun-Asai

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