CAPITULO: 53

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GAIL

Me encontraba en la playa tendida boca arriba en la reposadera usando únicamente mi colorido traje de baño de dos piezas, llevando un poco de sol, observo las personas a mi alrededor, algunas caminando, jóvenes jugando con un balón y niños haciendo castillos de arena, y otros disfrutando del día adentrándose en el mar para nadar, mientras yo sigo aquí sin lograr poner un pie aunque sea en orilla de agua.

No soy capaz. El miedo me lo impide.

A unos pocos metros observo a Tríz y Adam que están en la orilla riéndose y quizás son por las ocurrencias del rubio, haciendo muecas extrañas mientras le habla a su bebé desde el vientre. En cuanto a Derian y Hannah se desaparecieron hace un hora sin dejar rastro a quien sabe donde.

—¿Vas a ir a nadar?— le preguntó con interés a Mika cuando me percató que se a levantado de su asiento a mi lado derecho, llevaba puesto solamente un shorts impermeable azul eléctrico dejando su torso descubierto. Entonces se inclina un poco apoyando sus manos en las rodillas para observarme fijamente con sus ojos verdosos.

—Corrección. Vamos a ir a nadar.— contesta por lo que abro mis ojos como plato.

—¿¡Que!?— suelto. —No. Sabes que no se nadar y le temo al mar.— me apresuró a decir exasperada o alterada, y mi corazón se acelera.

No me gusta esa idea.

—Ya te he dicho que yo no voy a dejar que nada malo te pase.— asegura y aunque me consta que lo que dice es verdad no puedo.

—No, Michael.— chillo.

—Por favor Gail. Tienes que superar tus miedo.— insiste de nuevo en voz es baja y apacible. Tomando asiento en orilla de mi silla y me toma las manos.

—No quiero.— vuelvo a negar. —Si supieras como me siento, no insistiría.— añado.

La sensación de sentir que me voy ahogar es horrible, más aún porque no sé nadar o en parte, antes si sabía. Mi miedo sea al mar, a un río o piscina, comenzó cuando tenía once años. Mi madre ya se había casado con Andrew e incluso ya estaba embarazada de Andrea. Los tres habíamos ido a pasar vacaciones a la «Isla de Margarita» que esta en Venezuela, me encantaba estar en el agua como todo niño, un día fuimos a pasear en un yate pero por mi rebeldía y estar de traviesa me quite el chaleco salvavidas pensando que no era necesario y me fui hasta la punta creyéndome la protagonista del «Titanic» por lo que pise en falso y me fui de boca aterrizando en el abundante mar, a lo lejos escuche el grito aterrador de mi madre Alicia quien me vio caer. Estando el agua comencé a agitar mis manos y piernas desesperada para mantenerme a flote mientras lloraba y gritaba pidiendo ayuda, las olas eran cada vez más fuertes y mi cuerpo no resistía por lo que me comencé ahogar sin lograr salir de la superficie hasta que quede inconsciente. Cuando cobre el sentido expulsando el agua contenida en mis pulmones estaba de vuelta en el yate, y lo primero que sentí fue el abrazo de mi madre quien lloraba desconsolada, y posteriormente el de Andrew quien me había sacado del agua que si no hubiese sido por él, muero ahogada, desde ese entonces creció mi miedo.

—Solo tienes que intentarlo.— volvió a insistir.

—No.— negué rotunda.

—Vamos.— ordenó levantándose del asiento y a su vez me levanto a mí ya que me tenía tomada de las manos, y comenzó arrastrarme para que fuéramos a la orilla por lo que trato de resistirme, hasta que se me ocurre chantajearlo.

—Si me metes en el agua, juro que te dejo un mes sin...— comienzo a decir sin lograr terminar la oración por lo que Mika se burla de mi soltando una risotada, entonces siento mis mejillas calientes y no precisamente por el sol. —Bueno tu sabes.— logró decir finalmente.

Jugando A Ser Esposos: Gail & Mika ©¡Lee esta historia GRATIS!