▪ C A P. 8

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Estaba sentada sobre mi cama leyendo un libro el cual me había regalado mi madre por mi cumpleaños número 17, y decidí leerlo por primera vez a los 21 años.
Estaba concentrada en aquel libro, pero, un sonido proveniente del balcón interrumpió toda concentración que tenía en aquellos instantes, decidí acercarme.
Abrí la puerta lentamente, para encontrar la espalda de alguien a quien conocía perfectamente, desde el lugar donde me encontraba podía notar como su cabello se encontraba un poco despeinado, su cabello negro azabache hacía que su piel pálida resaltará en la vista que se encontraba ante mis ojos.
¿Qué estaba haciendo aquí a estas horas de la noche? ¿cómo había entrado a mi casa?.
Me senté a su lado para poder admirar su rostro mientras este admiraba las estrellas y de esta forma nos quedabamos en silencio durante unos minutos, los cuales no me resultaron incómodos.

¿Qué haces aquí? —pregunté, mientras este me miraba y volvía a ver las estrellas. —¿Te sucede algo?.

—Feliz cumpleaños —dijo, mientras me miraba a los ojos, aquellos ojos rasgados que me habían enamorado tan profundamente. —Lo siento.

—¿A qué te ref...? —mis palabras fueron interrumpidas por los flashes que invadieron mi mente, mientras mis ojos se llenaban de lágrimas.

—Perdoname, por no estar hoy a tu lado —lo escuché decir, mientras sus ojos parecían brillar por las lágrimas que los invadían.

Me sentía horrible. Este momento se repetía en todos mis cumpleaños y olvidaba el recuerdo de este doloroso encuentro, hasta que llegaba el siguiente año, dolía, él había sido una persona importante para mi durante muchos años.

—T...e ex...traño —me costó decir aquellas palabras, por los sollozos que me interrumpían.

—Yo también te extraño, pequeña —al decir aquellas palabras, termino abrazandome.

Sus brazos alrededor de mi cuerpo, me hacían sentir segura, amada e importante. Lo amaba, pero él ya no estaba.

—Te amo —se separó lentamente de mi y después de segundos comenzaba a desaparecer.

Mi corazón se rompía en mil pedazos. Otra vez me había quedado sola, llorando con aquel fuerte dolor en mi pecho, porque él ya no estaba y eso realmente dolía.

•Reflexiones de la vida• (@babyy.sxd)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora