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Las manos de YoungJae iban ocupadas por todo el peso que llevaba con las bolsas llenas con dulces que había conseguido, JaeBum de igual forma lo estaba solo que él mantenía el helado gigante que ambos habían pedido para compartir; Aunque había insistido en que no, JaeBum le compró todas las golosinas que el menor quiso por haber aprobado su exámen, si no fuera suficiente ahora lo llevaba a la heladería favorita del menor para pedir ese helado gigante de múltiples sabores.

YoungJae como pudo dejó las bolsas en la silla que sobraba y se sentó en la silla de al lado, quedando frente al mayor que dejaba la gran copa sobre la mesa.

—Usted se debe llevar la mitad de estos dulces... —Murmuró YoungJae con una sonrisa para el mayor. —¡Son muchos! —Abrió sus brazos queriendo demostrar la cantidad.

Bum dejo salir una pequeña risa por lo lindo que se veía el chico frente suyo.

—No son demasiado ni compensarán todo lo que te tuviste que esforzar para sacar esa nota, Jae. —JaeBum al ya estar sentado levantó su mano e estiró su brazo para llevarla hacia la mejilla del menor y acariciarla con dulzura. YoungJae no protesto al estar acostumbrado a las situaciones melosas con el mayor, en cambió cerró sus ojos en forma de decir que eso lo relajaba. —Además sería trampa que yo me llevara parte, yo pude dormir bien esos días que te desvelaste.

—Pero hyung... —El de cabello negros armó un puchero en sus labios al igual que abría sus ojos de forma débil para intentar convencer al mayor.

—Ya dije que no, bebé. —Le guiñó un ojo intentando ser coqueto.

Si no fuera que estuviera intentando parecer genial para el chico que lo tenía completamente flechado, JaeBum estaría más rojo que un tomate mientras tiraría pequeños gritos de emoción y corría por el lugar.

—Sí. —Dijo el chico con el lunar bajo el ojo.

—No. —Contratacó el de los dos lunares sobre el ojo.

Jamás le negaría algo a ese chico, pero no, debía parecer genial y mantener su papel.

—Sí.

—No.

—Sí.

—No.

—No. —YoungJae inocentemente creía que su hyung caería en eso.

—Exacto, no. —JaeBum no caería en algo tan obvio.

El menor suspiro sin saber muy bien que hacer.

—Mmm... —Jae se levantó de su asiento sin tener ningún plan al momento. Se tomó un segundo y se colocó frente a JaeBum, el cual se dió vuelta para mirarlo con una ceja levantada. —¿Por favor? —Junto sus manos y el puchero se volvió armar.

Un puchero, Dios, YoungJae había armado un puchero solo para él.

Que ganas de levantarse para besar y morder ese pucherito.

Abrazarlo y hacer que Jae comiera sobre sus piernas mientras que él le daba de comer en la boca.

Luego salir para irse a la casa del mayor, y... Bien, su mente debía controlarse y dejar de pensar en cosas que jamás pasarían.

—Jae no... —La voz del de cabellos castaños tembló levemente por la hermosa imagen que tenía adelante, carraspeó intentando volver a la normalidad.

—Pero hyung~ —Empezó a frotar sus manos y dar pequeños saltitos intentando imitar un berrinche demasiado tierno para su salud.

¿Debería ceder? Pues...

—Bien. —De un momento a otro la sonrisa volvió a los labios de YoungJae, y por algún motivo a los de JaeBum igual. —Solo si me los puedo comer cuando vengas a mi casa.

Ajá, no dejaría ganar a su bebé sin algo a cambio.

—¿Eh? —La sonrisa se borró nuevamente. Jae iba a alegar pero el mayor le interrumpió.

—Sin quejas o me comeré toooodo tu helado. —La sonrisa de JaeBum se volvió en una victoriosa al notar la expresión del chico, pareciera que la sonrisa jamás hubiera estado ahí.

—B-Bummie...

Lo volvió a interrumpir: —Ñam, ñam~ —Amaría sacarle fotos a la tierna expresión que tenía el chico. —¿De qué era el helado favorito de mi bebito? —Tomó la cuchara para sacar de la parte de menor y acercarla a su boca, la cuchara estaba cerca de llegar a sus labios hasta que una mano contraria lo detuvo.

Bien, debía mantener la postura. YoungJae, Choi YoungJae le estaba tomando la mano, su mano.

¡Le estaba tomando la mano como una pareja! ¿Cómo guardar las ganas que tenía ahora de gritar?

—Me rindo. —Jae levanto la mano de su mayor la cual mantenía la cuchara, esta tenía un poco de helado por lo que había alcanzado a sacar el mayor.

Oh no, era su helado favorito así que nadie se lo quitaría, ni JaeBum hyung.

Se acercó a esta mientras cerraba sus ojos, el corazón del mayor se aceleró y sin decir una palabra solo observó como YoungJae comía de la cuchara que le pertenecía. —¿Ñam ñam? —Le pregunto a JaeBum quién quedó embobado por lo que había pasado.

Era el turno de YoungJae para sonreír victorioso y volver a sentarse en la silla que le correspondía. —¿Ñam, ñam, Bummie hyung? —Preguntó nuevamente luego de haber comido de la cuchara del Im, como este había imaginado hace unos momentos.

—Ñ-Ñam ñam... —Murmuró JaeBum sin creer que le había dado de comer a YoungJae.

Bien, quizás las cosas que su mente imaginaban tampoco estaban tan lejos de la realidad.

(...)
JDJKDNDBDBDBDBND
ÑAM ÑAM JDNDNDBDB
basta, hasta yo me emocioné.

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